CITA CON RAMA, de Arthur C. Clarke

La que hoy presento es la segunda columna de “Se buscan libros” que fue publicada en BEM, en el número 60 (Diciembre de 1997-Enero de 1998) y que, en realidad, debía ser la primera. Lo que ocurrió ya lo expliqué someramente en la colaboración anterior, y a ella remito al lector interesado.

El libro de la presente columna trata del contacto con vida extraterrestre. Sobre esto existe una teoría (descrita magistralmente por Carl Sagan en la serie de TV “Cosmos”) que dice algo como: “Si consideramos que la probabilidad estimada de que la evolución genere un ser inteligente es de una entre 10 2,000,000 y que el tiempo estimado de supervivencia de una especie desde que adquiere la tecnología necesaria para viajar por el espacio hasta su autodestrucción a causa de dicha tecnología es de unos pocos cientos de años terrestres, la probabilidad de coincidencia temporal en el universo de dos especies inteligentes con un nivel tecnológico suficiente para viajar por el espacio (o al menos para “reconocerse” mutuamente) antes de su destrucción es prácticamente cero”. Eso no quiere decir que no haya habido, haya o vaya a haber vida inteligente extraterrestre en el universo, sino que es muy poco plausible que coincida con la nuestra, al mismo tiempo. Pero si además tenemos en cuenta el tamaño del universo, podremos hacernos una idea del orden de magnitud de la improbabilidad de que lleguemos a encontrarnos. Pero dejando esto a un lado, y volviendo a Cita con Rama, me reafirmo en lo que ya apunté en su momento: si un día nos encontramos con una inteligencia extraterrestre, lo mejor que podemos hacer es no esperar nada de ellos.

 

 

AL IGUAL QUE RAMA, HEMOS LLEGADO SIN AVISAR

No hace mucho tuve ocasión de ver uno de los últimos éxitos cinematográficos de Hollywood, una superproducción de ciencia ficción cuyo título no viene al caso, y en la que el desglose del presupuesto (récord de todos los tiempos aún sin contar la astronómica inversión en publicidad y campaña de márketing), venía a ser algo así como 50 % en sueldo del afamado protagonista, 40 % en diseño y ejecución de novísimos efectos especiales, 10 % en todo lo demás. Al llegar a casa, todavía aturdido por el estruendoso sonido digital instalado en el cine, puse en el vídeo la última película de ciencia ficción emitida a las tres de la madrugada por la 2, cuyo título tampoco viene al caso: blanco y negro, decorados de cartón piedra, un robot-alienígena con traje de plástico viajando en un platillo volante que desafiaba a la ley de la gravedad mediante un hilo sujeto en el techo del estudio… Sonriendo no pude dejar de apreciar su dulce sabor clásico, su originalidad, su cándida ingenuidad, su magia.

citaconramaApagué el vídeo y terminé de leer las 943 páginas del quinto tomo de la n-logía sobre el último universo creado por un conocido escritor de ciencia ficción, creador de mundos, seres y aventuras sin fin, cuyo nombre no viene al caso. Todo un éxito de ventas en casi todos los países de este mundo. Cerré el libro y, como aún era pronto para irme a dormir y en mi casa hacía un calor insufrible, decidí quedarme en la terraza y empezar otra lectura. Busqué en la biblioteca y topé con una novelita que ya había leído muchos años atrás. Sólo necesite volver a leer unas líneas para recordar lo mucho que me había gustado.

Releyendo viví de nuevo la odisea de Norton, el respetuoso comandante explorador que se deja asombrar a cada instante por Rama, la fantástica nave-mundo que surge de los confines del universo, deteniéndose para hacer una escala técnica en nuestro sistema solar. Norton sólo dispone de unas semanas para descubrir su secreto, para intentar penetrar en el misterio de Rama, más allá de lo inconcebible. Recordé como el autor de la obra, en un alarde de expresividad técnica y visual, nos muestra cómo un micromundo hibernado durante milenios despierta a la vida bajo la cálida caricia de nuestro sol. Recordé ese mundo en miniatura, y la extravagante biología que de él surge cuando, millones de veces más rápido que en la Tierra, la evolución permite que el ser vivo unicelular se transforme en un ente biológico complejo. Y también recordé lo que los progresivos descubrimientos van significando para los muchos habitantes del sistema solar, y cómo estos descubrimientos van afectando a sus creencias, a sus vidas, a su comportamiento. El desconocimiento, la ignorancia total de los propósitos de Rama y sus habitantes, llega a provocar más efectos que la certeza de lo que en realidad significa esta visita.

Pero, sobre todo, recordé la agridulce sensación que me quedó cuando terminé el libro, sensación que surgió de pronto, sin avisar, bastante antes del final, cuando comprendí que su resolución no iba a ser la que al principio esperaba. Y esto ocurrió porque, al igual que los habitantes de los distintos mundos del sistema solar, caí en el egocentrismo que mediatiza nuestros actos, pensando que el ser humano es lo más importante del universo.

La novela no termina como uno tiende a esperar (o al menos como yo esperaba). Y, en realidad, no tenía ninguna razón para esperar nada, al igual que los ramanes de la nave no tenían por qué querer nada de particular de nuestra raza, salvo lo que al final, inevitablemente, obtienen.

Tres horas después había vuelto a terminarlo, y como ya sí que era tarde, me fui a dormir. Y en ese estado de duermevela en el que uno se sumerge antes de perder el sentido entre las sábanas pensé en los dos libros leídos, comparé los sentimientos que ambos me habían producido, y pensé que sería bueno que los jóvenes aficionados a la ciencia ficción pudieran conocer no sólo los superventas que se editan cada día, sino también esos clásicos que ocupan un lugar destacado en las bibliotecas de los aficionados no tan jóvenes y que, al igual que las estrellas no se ven de día cegadas por el sol, suelen pasar desapercibidos frente a los grandes éxitos actuales.

Así nació “Se buscan libros”, una sección propuesta por BEM y apoyada por los lectores que nos han escrito. Ha pasado algún tiempo desde que la idea empezó a madurarse, pero por fin aquí lo tenemos, con un comienzo un tanto inesperado en el último número -ya echábamos de menos a nuestros queridos fantasmas del disco duro-, un lugar privilegiado donde hablar de nuestros tesoros, de libros viejos, de éxitos que nunca fueron éxitos pero que nunca dejarán de serlo; un lugar donde dar a conocer lo menos conocido.

A este proyecto sólo le veo un “pequeño inconveniente”, que estoy seguro de que se convertirá para el lector en su mayor aliciente: la busca y captura de las obras que aquí se reseñen, casi siempre descatalogadas en la actualidad. Mercadillos, cuestas y librerías escondidas deberán ser el objetivo del lector. Por propia experiencia, puedo asegurar que el placer de rebuscar entre montones de libros viejos en las por todos conocidas tiendas de saldo será tan satisfactorio como la misma lectura del tesoro hallado.

© 2004 Luis Astolfi.

 

Título: Cita con Rama
Título original: Rendezvous With Rama
Autor: Arthur C. Clarke
Año: 1973
Traducción: Aurora C. de Merlo
Colección: Grandes éxitos de bolsillo,
Ciencia Ficción, Ultramar Editores
Año de la edición: 1979
Premios: Hugo, Nebula, John W. Campbell Memorial y Locus

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Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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