LOS COMICS DE SUPER-HEROES VI: PRESENTE Y FUTURO, por Joan Antoni Fernàndez

A finales de los años ochenta la publicación de obras como Watchmen o Dark Knight supuso una auténtica renovación en los comic-books de super-héroes. Por desgracia, semejante revolución acabó siendo un tanto lamentable.

jaf6ilu01A priori, tanto Alan Moore como Frank Miller se habían propuesto desarrollar los personajes, haciéndolos evolucionar hacia delante, madurando dentro de la sociedad actual. Aquello había supuesto un adiós definitivo al concepto tradicional de las historias, abriendo una nueva vía casi religiosa del superhombre. Moore insistiría en el tema con su Miracleman, publicado en Eclipse Cómics, o con V for VendettaMiller, por su parte, preparaba en Dark Horse la famosa saga épica 300, a la vez que iniciaba el camino hacia su espectacular serie Sin City. Pero ningún otro guionista pareció captar la idea de aquella evolución temática. Sorpresivamente en las grandes editoriales se retornó a una especie de Edad de Plata impostada, donde sólo se reconocía a los antiguos personajes por la forma clásica de sus trajes. Las historias se llenaron de creaciones planas cuyas únicas motivaciones parecían ser la destrucción y una extraña violencia sin sentido alguno. Se copiaba la forma y se obviaba el fondo.

jaf6ilu02Pero la situación iba a dar un nuevo giro. A principios de los noventa estalló el denominado fenómeno de los autores Image. Un gran número de excelentes dibujantes abandonaba las grandes editoriales (Marvel y D.C.) para establecerse por su cuenta. El problema de fondo (el dinero) no hacía más que resaltar la política editorial de las dos grandes empresas, donde los personajes eran propiedad de la casa y muchas veces se segaba la creatividad de los artistas que llevaban las colecciones. En semejante época destacaría el dibujante Todd McFarlane, primero en Hulk con guiones de Peter David y luego él solo en la serie Amazing Spider-Man, la cual aupó hacia nuevas cotas de ventas. Finalmente, tras un largo rosario de desavenencias, abandonó Marvel para fundar una editorial propia: Image Cómics. Junto a él iban otros autores de igual prestigio como Erik Larsen, Rob Liefeld, Jim Lee, Marc Silvestre y Jim Valentino.

jaf6ilu03Fue en Image donde McFarlane creó su célebre personaje Spawn, una especie de guerrero muerto que regresaba del mismo infierno para batallar en la tierra contra las fuerzas del Mal, siempre a riesgo de caer subyugado por su poder. Con unos poderes que hacían de él una especie de Superman y Batman al mismo tiempo, con una capa mágica y unas extrañas cadenas, en el fondo era el compendio de muchos otros personajes unificados en uno solo. Historias excelentemente dibujadas pero bastante repetitivas que no impidieron convertir a dicha serie en la más vendida durante una buena temporada, desbancando del número uno a los mismísimos X-Men. El propio Alan Moore se prestó a guionizar, además de algunos episodios auto conclusivos, varios números de la serie Violator, una especie de Némesis de Spawn que, pese a su patente maldad, tenía una personalidad mucho más atractiva, tal vez debido a su evidente mala baba. Tampoco podemos olvidar el trabajo de Neil Gaiman en Ángela, un ángel de formas femeninas pero de métodos ciertamente expeditivos. Otros títulos de la nueva editorial serían Savage Dragon de Erik Larsen, o WildCats de Jim Lee.

jaf6ilu04Por su parte D.C. se aplicaba el cuento y trataba de evitar una fuga de talentos. Así ponía en marcha su “editorial para adultos” WildStorm, a la que más tarde seguiría Vértigo (con obras como Predicator o la inclasificable pero excelente 100 bullets). Dentro de dichos sellos tenían cabida series más salvajes que las tradicionales y los autores podía explayarse a su gusto, como en el caso de Gen 13, “repescado” a Image. Allí finalmente iría a parar Jim Lee tras marchar del sello de McFarlane, llevándose consigo dicha serie más WildCats. El ejemplo de Jim Lee y Rob Liefeld es ilustrativo de lo sucedido en aquellos años. Ambos ilustradores abandonaron Image por problemas con un McFarlane cada vez más editor. Primero ambos artistas volvieron a trabajar para Marvel tentados por una fuerte suma de dinero. Allí intentaron relanzar los maltrechos cómics de la compañía con un nuevo origen de su universo: la muy anunciada Heroes Reborn. En aquella nueva serie de colecciones se intentaba actualizar a los personajes Marvel, encastándolos en el mundo de los noventa y partiendo de cero para no confundir a la joven generación de lectores que entraba en el mercado. No obstante, la operación fue un fracaso y finalmente con Heroes Retorn se volvió al universo clásico, dejando las cosas como estaban. Igual de nefasta fue la denostada Saga del clon, que arrastró a Spider-Man hacia un viaje de ida y vuelta donde se cambió todo, personaje incluido, para finalmente dejarlo igual o peor. Las compañías iban dando bandazos y los autores saltaban de una a otra empresa sin orden ni concierto.

jaf6ilu05No es de extrañar que en semejante situación compañías más pequeñas comenzaran a arañar cuotas de mercado. Dark Horse sacaba el Sin City de Miller allanando el camino a otras obras diferentes y renovadoras como el Hellboy de Mignola. Por su parte, Jim Starlin, aparte de guionizar Batmany crear junto a Mignola Cosmic Odissey para DC, publicaba la mini-serie Breed para Malibú Comics. Kurt Busiek comenzaba su celebrada Astro City y Matt Wagner, tras el éxito de su Grendel para D.C., publicaba con éxito su excelente Mage en Image.

jaf6ilu06En este orden de cosas el propio Alan Moore, asqueado de su relación con las grandes compañías, creaba su propia editorial, ABC Comics, donde comenzaría a sacar títulos muy personales con cierto sabor añejo y un toque experimental. Títulos como Tom Strong, Promethea o The League of Extraordinay Gentleman, ésta creada anteriormente para DC, formaron una abigarrada lista en su prolífica creación. Muchas cosas, algunas excelentes, todas arriesgadas, pero que por desgracia no despertaban una pasión enorme entre el Gran Público lector.

jaf6ilu07Ante aquel aluvión de novedades y para frenar la huída de sus creadores las grandes compañías reaccionaban y trataban de volver a los orígenes. En DC el gran Neil Gaiman triunfaba con Sandman. También Peter David daba nueva vida a Aquaman y a su vez la serie Green Arrow era un éxito inesperado bajo la batuta de Kevin Smith y el dibujo de Phil HesterJeph Loeb y Tim Sale daban nuevo brío a Superman, allí donde Byrne había fracasado, encargándose también de Batman. En esta misma serie Greg Rucka y Mike Deodato mostraban todo su talento con historias interesantes y bien contadas. Sin olvidarnos del insistente Peter David con su nueva y original Supergirl.

Por su parte, Marvel contrataba a J. M. Stracynski, quien ya había mostrado su habilidad en su propia colección, Joe’s Comics, con Midnight Nation y Rising Stars. Como nuevo guionista de Spider-Man y apoyado en los dibujos de John Romita Jr. comenzaría con cierta fuerza, compartiendo con Paul jaf6ilu08Jenkins el mismo personaje en sendas colecciones. No obstante, poco a poco el hombre iría perdiendo gas hasta abandonar la serie y recalar en otras. Pero había muchos más nombres: Kurt Busiek, tanto con la ayuda de George Pérez en The Avengers como con otros dibujantes, o Alex Ross se mostraban como valores sólidos, al igual que el veterano Tom DeFalco, creador de la excelente Spidergirl. Ellos, junto a Peter David (Captain Marvel) y Christopher Priest (Black Panther) entre otros serían los continuadores de la “línea clásica”, consistente en explicar excelentes historias con el sabor de siempre. Otro intento fue la contratación de autores de la competencia. Jeph Loeb y Tim Sale desembarcaban para crear sus Daredevil Yellow o Spiderman Blue entre otros. A su lado, una corriente más vanguardista, en su mayoría provenientes de la antigua Línea Vértigo de DC, con gente como Grant Morrison o Frank Quitely, los autores de New X-Men, probaban caminos más experimentales. Con permiso de Chris Claremont y Alan Davis, quienes volvían de nuevo a la carga.

jaf6ilu09Lo cierto es que el mundo de los comic-books de super-héroes se halla inmerso en un frenético vaivén de colecciones. El cine se ha fijado en este sector y raro es el año sin uno o dos estrenos de película con algún personaje del mundillo. Lejos de frenar su expansión, las editoriales están empecinadas en lanzar títulos para acaparar un mercado cada vez más exigente. ¿Hacia dónde conducirá todo esto? ¿Acaso se producirá una nueva etapa de esplendor? ¿O todo acabará de forma súbita, con un colapso repentino?

La solución, tal vez mañana.

 

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© Joan Antoni Fernàndez, febrero de 2005.

 

joanantononifdezJoan Antoni Fernàndez nació en Barcelona el año 1957, actualmente vive en Argentona. Escritor desde su más tierna infancia ha ido pasando desde ensuciar paredes hasta pergeñar novelas en una progresión ascendente que parece no tener fin. Ha sido ganador de premios fallidos como el ASCII o el Terra Ignota, que fenecieron sin que el pobre hombre viera un duro. Inasequible al desaliento, ha quedado finalista de premios como UPC, Alberto Magno, Espiral, El Melocotón Mecánico y Manuel de Pedrolo entre otros. Ha publicado relatos y artículos en Ciberpaís, Nexus, A Quien Corresponda, La Plaga, Maelström, Valis, Dark Star, Pulp Magazine, Nitecuento y Gigamesh, así como en la web NGC y en BEM on Line. Que la mayoría de estas publicaciones hayan cerrado es una simple coincidencia… según su abogado. También es colaborador habitual en todo tipo de antologías, aunque sean de Star Trek. Hasta la fecha ha publicado cuatro libros: Reflejo en el agua, Policía SideralVacío Imperfecto y Esencia divina, este último aparece estos días de la mano de Espiral. Acaba de ganar el premio de relatos en catalán Manuel de Pedrolo

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Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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