RICHARD FLEISCHER, RETRATISTA DEL LADO OSCURO, por Juan Carlos Planells

El cine fantástico le debe al desaparecido Richard Fleischer  siete películas, de las cuales cinco han sido muy celebradas. Son, en su orden de rodaje, Veinte mil leguas de viaje submarino, Viaje alucinante, El extravagante doctor Dolittle, Soylent Green: Cuando el destino nos alcance, El pozo del infierno, Conan el destructor y El guerrero rojo. La primera de ellas fue una magnífica ilustración de la novela de Julio Verne, y la producción de la Walt Disney más celebrada en cine con personajes reales. La segunda, Viaje alucinante, aunque lastrada por la insoportable Rachel Welch, fue una muy curiosa cinta en que los efectos especiales estaban al servicio de la historia (no al revés, como hoy día); una cinta algo ingenua, pero rodada con vigor y profesionalidad. De la tercera, es mejor no hablar: Fleischer la odiaba y fue un solemne batacazo, aunque curiosamente existe una versión moderna muy taquillera. Soylen Green: Cuando el destino nos alcance es, sin duda, su obra maestra dentro del Fantástico, y una de las mejores obras de ciencia ficción en cine; adaptación de la obra de Harry Harrison ¡Hagan sitio, hagan sitio!, fue muy celebrada ya en su época y hoy es considerada un clásico, con toda justicia. Sus revisiones en formato DVD lo confirman. Las tres últimas, producciones al servicio de Dino di Laurentiis, con quien ya había trabajado en la década de 1960, son productos comerciales, dignos los dos últimos, basados en personajes de Robert E. Howard, y perfectamente olvidable El pozo del infierno, tercera entrega de la insoportable saga de Amitiville.

richardfleischerPero aunque se le deban estas muestras de buen cine fantástico, donde Fleischer demostró su maestría como director fue en el retrato de psicópatas, paranoicos y personajes con lados oscuros en su alma. Sus cuatro filmes, verdaderamente insuperables sobre casos criminales famosos en su época, son acaso sus verdaderas obras maestras y el mejor legado que este notable cineasta nos deja: La muchacha del trapecio rojo, Impulso criminal, El estrangulador de Boston y El estrangulador de Rillington Place ofrecen cada uno de ellos el retrato de una personalidad criminal (dos, en el caso de Impulso criminal) con unas técnicas cinematográficas absolutamente novedosas en el caso de El estrangulador de Boston, convirtiendo la cámara casi en un bisturí que indagase en torno del cerebro y dentro de la personalidad de los asesinos de estas películas para intentar comprenderles.

Pero no sólo los casos criminales que dieron lugar a estas cuatro magníficas películas presentaron retratos de personalidades oscuras; otras muy notables películas suyas con retratos realmente memorables son Barrabás, basada en la obra del premio Nobel Par Laggervist, y Mandingo, ésta basada en una cutre saga de best-sellers obra de un tal Kyle Onstott o algo así, en colaboración con no recuerdo quién ni ganas.

En la primera mencionada, convertía al liberto Barrabás en otro estudio de personaje, otro criminal en busca de una explicación a su no-muerte (los personajes de Fleischer suelen ser seres, como se dijo hace años, que de pronto descubren no ser lo que creían ser, algo que se ve en Farley Granger en La muchacha del trapecio rojo, cuando le echan en cara que no es un rico pretencioso, sino un simple perturbado mental: Fleischer supo sacar de un mediocre actor una expresión que lo vale todo y que define muy bien la problemática de sus personajes: descubren que no son lo que creen ser y que lo que son en realidad no les gusta y les da miedo). El mérito de Mandingo es mucho mayor, en primer lugar, por venir de un asqueroso novelón escandaloso, en segundo, por ser una producción de Laurentiis, en la que le dejó carta blanca a su fiel Fleischer por los servicios prestados, y en tercer lugar porque Fleischer y su guionista y su fotógrafo hacen una película que es todo lo contrario de la novela: una visión del “romántico” sur de los Estados Unidos antes de la Guerra de Secesión, las plantaciones, la esclavitud, que es la cara opuesta de Lo que el viento se llevóMandingo es una cinta realmente cruel, dura, otro retrato de gente que si no son psicópatas, desde luego son verdaderos tarados mentales. A este respecto, el personaje interpretado (mal, claro) por Perry King, entra sin dificultad en la galería de personajes oscuros de Fleischer: sus asesinos, Barrabás…

descargaEl cine policial le debe también buenas películas, como The Narrow Margin, Los nuevos centuriones, Fuga sin fin… y otras menos destacadas. Cultivó, menos, el western, el cine de aventuras, con un gran clásico, Los vikingos, donde el personaje encarnado por Kirk Douglas entra sin dificultad en la galería de personajes atormentados de Fleischer, lo mismo que el George C. Scott de Los nuevos centuriones.

Tuvo también solemnes fracasos y cintas bastante ridículas, pero no fue la profesionalidad de Fleischer lo que falló: fueron unos guiones insalvables, una producción demasiado férrea o una historia que nadie hubiera podido dotar de vigor, o, sencillamente, productos de nulo interés. No recordaremos estos filmes. Hay mucho y muy bueno en su obra que celebrar, y merecer señalarse que, aparte de un magnífico ilustrador de escenas, que sabía usar el cinemascope a la perfección llenando todo el objetivo, y saber sacar partido de actores nulos o ineptos, su profesionalidad y su sentido de la responsabilidad se advertían incluso en filmes poco interesantes sobre el papel como Mr. Majestyk o Los diablos del pacífico. En cuanto a Terror ciego, una modesta “explotation” a raíz del éxito de Sola en la oscuridad, resulta entretenida pese a Mia Farrow.

Curiosidad final: la edición en DVD de Barrabás ofrece una escena que fue mutilada por la censura en su día. En su visita a los apóstoles, tras la resurrección de Cristo, éstos envían a Barrabás al piso superior de la casa donde se esconden, y allí tiene una entrevista con Lázaro, el hombre al que Cristo hizo volver de la tumba. La entrevista es lo suficientemente tenebrosa, oscura y deprimente (la muerte significa una tiniebla espantosa, no hay más allá, le viene a explicar un casi invisible Lázaro) como para que a la censura española se le indigestara y la eliminara del film (a la par que modificaba las frases finales de Anthony Quinn para cambiar el sentido final de la película).

© 2006 Juan Carlos Planells

juancarlosplanells002Juan Carlos Planells nació en Barcelona en el año 1950 y falleció en la misma ciudad. Autor de las novelas El Enfrentamiento y El corazón de Atenea, es uno de los principales estudiosos de la figura de Philip K. Dick. Ha publicado relatos y artículos en gran parte de las revistas del género en lengua castellana: Nueva Dimensión, BEM, Tránsito, Gigamesh, Opción, Cuasar, Artifex, Asimov Ciencia Ficción y BEM on Line. Finalista en dos ocasiones del premio Domingo Santos, mantuvoe una interesante bitácora, Planells Fact and Fiction.

Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
Esta entrada fue publicada en Artículos. Guarda el enlace permanente.