GOLGO 13, por Joan Antoni Fernàndez

No resulta nada sencillo, al menos para el aficionado español, reseñar este extraordinario y longevo manga, a caballo entre el thriller violento y las aventuras de espías. Prácticamente es un perfecto desconocido en nuestros lares, y ello que resulta un referente ineludible dentro de la estética gráfica e incluso cinematográfica del género negro.

Su ambientación recuerda poderosamente películas tan remarcables como “Pánico en las calles” (1950) de Elia Kazan. También, en un claro caso de simbiosis, su personalidad impregna y a la vez es impregnada por las películas de 007, con tramas que recorren el planeta en un continuo ir y venir, repletas de conspiraciones políticas y asuntos sucios en las altas esferas. No en vano se considera a Golgo 13 “la respuesta de Japón a James Bond”. El propio personaje irá adquiriendo un halo de frío asesino a sueldo que se reflejará en películas como “The Killer” (1989), tal vez la mejor obra de John Woo, hasta llegar a un punto álgido donde incluso es reconocido como fuente de inspiración por Luc Besson para su film “León el profesional” (1994), protagonizado por Jean Reno.

Volviendo al papel, lo cierto es que este manga resultó trasgresor en su momento al sustentarse en un grafismo terriblemente explícito, con escenas duras, violentas y trufadas de sexo nada complaciente, personajes marginales y amorales, ambientes asfixiantes y guiones repletos de aristas donde nadie es del todo inocente. Todo ello creó un estilo propio que ha sido considerado el precursor de los mangas sobre la mafia japonesa, los famosos yakuza. Golgo 13 continúa siendo todo un fenómeno de masas en Japón, un auténtico best-seller que a día de hoy sobrepasa los 150 tomos recopilatorios, llevando vendidos más de 200 millones de ejemplares. Así y todo, tanto el cómic como su personaje son casi desconocidos en nuestro país. Hasta ahora.

Ediciones Glénat nos presenta una recopilación en dos grandes tomos de los trece mejores episodios del personaje, a juicio de los lectores… supongo que japoneses. No obstante hay que reconocerlo: los trece son relatos buenos de verdad, ninguno desmerece del conjunto en absoluto. Todos ellos, largos y desarrollados en capítulos, poseen tramas densas, complejas y absorbentes, todo un abanico de sabor clásico y bien condimentado. Además no están coloreados, se presentan en un blanco y negro muy cinematográfico y de poderosos trazos. Por si fuera poco los han publicado respetando el formato manga original, sin darle la vuelta a las planchas. O sea que se lee de atrás hacia delante y de derecha a izquierda, tal como fueron creados y publicados. Ciertamente la edición está magníficamente cuidada, de auténtico lujo, y resulta un maravilloso regalo para el aficionado… si obviamos el precio.

El manga Golgo 13 fue gestado a finales de 1968 por la productora de Takao Saitô, Saito Productions, para la revista Big Comic Spirits de la editorial Shôgakukan. Era la continuación evidente a varios relatos, también en versión manga, dibujados por el propio Saitô y con el agente 007 como protagonista, los cuales fueron un gran éxito de ventas en Japón. Este nuevo personaje, con evidentes influencias de James Bond, estaba basado en la estética impuesta por el cine negro americano, así como en el frío asesino interpretado por Alain Delon en el excelente polar francés de Jean Pierre Melville “Le Samourai” (1967), aquí conocida como “El silencio de un hombre”. Para dibujar su rostro Saitô realizó un cruce entre las facciones de Delon y las de dos actores japoneses muy de moda en aquella época, creando la figura de Duke Tôgô, un legendario asesino a sueldo que jamás falla su objetivo y de quien se desconocen sus orígenes.

Cosa bastante atípica, la serie tiene un único y exclusivo personaje: el propio Golgo 13. Ningún secundario habitual le apoya, ni la típica novia ni el manido amigo. Aparte de él nadie aparece como fijo en todas las historias, y eso que la galería de personajes resulta de lo más impresionante. Como máximo, alguien tendrá el dudoso honor de enfrentarse a las iras del protagonista en dos o tres números. Tal es el caso del periodista Mandy Washington, quien aparece por primera vez en el vigoroso episodio “Kensaku Azuma, el japonés” con la vana pretensión de descubrir el ignoto pasado de Golgo 13, salvando la vida casi de milagro. Este periodista volverá a salir como personaje secundario en “La reina de los misterios”, donde queda claro que no quiere tentar de nuevo a la suerte y se niega a enfrentarse a tan implacable enemigo.

Curiosamente, y a pesar de su absoluto protagonismo, mucho es lo que se desconoce de Golgo 13. Lo único cierto es que todo el mundo le considera el mejor asesino profesional de la historia, un francotirador excepcional que no ha fallado jamás en eliminar a su objetivo, si exceptuamos cierta vez en que se le encasquilló el arma. Alias aparte, también sabemos que responde al nombre de Duke Tôgô, y muy poca cosa más es del dominio público. Tanto su fecha de nacimiento, su lugar de procedencia como su pasado son un completo misterio. Por el aspecto de su persona, ojos negros, cabello oscuro y liso, enormes patillas, se sospecha que puede ser japonés aunque con sangre occidental, un mestizaje que nunca ha sido confirmado. Muchas de las mejores historias de la serie tratan de explicar sus orígenes, a cada cual más extraordinario que el anterior. Pero ninguna de ellas acaba siendo aceptada como verdadera. Así siempre una densa niebla cubrirá el pasado de tan enigmático y frío personaje.

Hay que destacar que la idea original de Golgo 13 fue gestada por el gran guionista Kazuo Koike, quien años más tarde alcanzaría el estrellato creando otro manga con un personaje de similares características, aunque más explícitamente entroncado en el mundo yakuza. Por supuesto estoy haciendo referencia a Crying Freeman, obra que guarda más de una concomitancia con Golgo 13. Tampoco podemos dejar de mencionar que la extraordinaria labor de Koike ha dado obras tan maravillosas como Asa el Ejecutor o El Lobo Solitario y Su Cachorro, piezas soberbias que todo buen aficionado al cómic, aunque no lo sea del manga, debería leer y disfrutar. Sin ir más lejos son una referencia ineludible que el mismo Quentin Tarantino utilizó en su película “Kill Bill”.

Pero centrándonos en la serie del manga Golgo 13 sorprende el enfoque que se ha dado al mismo. Con más de 470 episodios a sus espaldas puede parecer extraño que un único personaje aguante el tirón durante tantos años. Una mirada atenta a las historias nos revelará el enigma. Si bien es cierto que los años no pasan en balde y el dibujo se nota “sesentero” y un tanto anticuado (a pesar de que nuevamente las patillas son actuales, ironías del vaivén en las modas), con planos más rígidos de lo habitual hoy en día, lo cierto es que sus enfoques son nítidamente cinematográficos. Hay momentos que las imágenes parecen surgir de alguna película de Sergio Leone, con un trazo enérgico, violento y repleto de acción contenida. Y es en esa misma acción, cuando estalla imparable, donde reside gran parte de su éxito.

Pese a que en todas las historias la figura de Golgo 13 es una constante, muchas veces tal vez no sea el personaje principal de la trama y su aparición sea secundaria, el nexo de unión que aglutina un argumento impactante. Su inconfundible figura, la mayoría de las veces armado con el casi inseparable fusil M-16, indica que alguien va a morir de un disparo entre ceja y ceja, no importa lo bien que se oculte o proteja. Nuestro personaje siempre encontrará la forma, por difícil que ésta sea, de cumplir con su sanguinario cometido. Que las víctimas sean normalmente gente sin escrúpulos, capaces de las mayores perrerías, tampoco es demasiado relevante. Quienes contratan a Golgo 13 para realizar su “trabajo” tampoco son mirlos blancos precisamente, incluso con frecuencia planean traicionarle. Pero muchas veces podemos decir que Golgo 13 no es el auténtico protagonista, de hecho el gran acierto de Saitô es utilizarle como catalizador. Así asistimos a los pensamientos y a las emociones de todos menos de él. Nunca sabremos qué piensa ni qué siente. Es una simpe máquina de matar.

Al parecer, como único dato explicativo, se sabe que el apodo de Golgo 13 proviene del Gólgota, en clara referencia al calvario de Jesús. Igualmente se juega con su procedencia, dejando siempre la puerta abierta para saber si es un japonés de de pura raza o por sus venas corre sangre europea, o tal vez asiática. Se le ha atribuido en algún episodio ser descendiente de alguna importante familia japonesa, de Gengis Khan, de un terrorista ruso o incluso de haber sido entrenado desde pequeño por el propio Mao. Uno de mis episodios favoritos, tanto por el argumento como por la ambientación, es precisamente “El testamento de Mao Zedong”, donde queda patente que este antihéroe nihilista no tiene reparo alguno en poner contra las cuerdas a cualquier tipo de gobierno o ideología.

De hecho gran parte de los argumentos de la serie versan sobre conspiraciones gubernamentales, experimentos secretos, venganzas personales y luchas en las altas esferas. Los personajes son turbios, ruines y malévolos, pero rebosan humanidad y se abren ante el lector de forma tan magistral que le atrapan. A veces algún episodio trata de ahondar en el pasado oculto de Golgo 13, mostrando hechos terribles de la historia que han podido gestar a un individuo tan enigmático e implacable como el protagonista. Pero siempre la respuesta queda en el aire, nunca sabremos a ciencia cierta cuál es su verdadero origen. En realidad Golgo 13, a diferencia del resto de personajes, se nos aparece como una fuerza irresistible de la Naturaleza, firme y sin aparentes sentimientos, una fuerza implacable que arrasa todo a su paso. No se le conocen amores ni amistades, incluso es duro y frío en sus escarceos sexuales. Así todos los que llegan a relacionarse con él suelen acabar muertos o, si tienen suerte, nunca más volverán a verle.

Aunque a priori las historias puedan parecer reiterativas, la habilidad de Saitô para convertirlas en originales es enorme. Así veremos a Golgo 13 enfrentarse tanto a los servicios secretos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón o China, como al mismísimo ejército estadounidense. Pero también luchará contra guerrilleros, algún cartel de la droga, empresarios de gran poder, mafias y yakuzas o hasta asesinos cibernéticos, científicos locos y todo un plantel de personajes extraordinarios, dignos de un museo de los horrores. Si él es temible, sus oponentes no lo serán menos… aunque ninguno logre jamás vencerle. Es precisamente la no repetición de personajes, el encontrarse en cada número con individuos diferentes en los que profundizar, lo que convierte la obra en algo refrescante, siempre con un punto novedoso que nos atrapa.

Pero también el trasfondo está habilmente cuidado, dotándole de ese halo de distinción que le hace único. Así en las tramas aparecerán experimentos secretos para crear super-soldados, conspiraciones políticas, corrupciones a gran escala, guerrilleros y oligarcas sudamericanos que explotan a su pueblo, incluso una variante mortal del virus Ebola en la vibrate historia “Agente patógeno: nivel 4”, donde la actuación de los propios gobiernos es puesta en tela de juicio. En estas historias nadie es bueno ni inocente, todos tienen algo que ocultar y se comportan de forma turbia hacia la consecución de sus objetivos. Es en ese mundo despiadado donde Golgo 13 se mueve, como un depredador entre depredadores. Lo cierto es que los cuidados argumentos atrapan al lector y le obligan a seguir leyendo hasta su sorprendente final.

Destacar que hasta la fecha tan sólo existen dos animes sobre el personaje. La primera película se titula “The Professional” o “Golgo 13 El Profesional”, como aquí se ha traducido. Es antigua, del año 1983, pero resulta realmente actual, pues rebosan las escenas de violencia y sexo, nada de medias tintas. En más de hora y media se suceden las explosiones y persecuciones a muerte, así como el sexo desenfrenado, todo con gran truculencia y dureza. En esta ocasión los oponentes del protagonista están a su misma altura: el sádico y repulsivo asesino apodado El serpiente y los hermanos Oro y Plata, genuinos sicópatas capaces de las mayores salvajadas. El director del anime fue Osamu Dezaki y el diseño de personajes corrió a cargo de Akio Sugino, toda una garantía a pesar del tiempo transcurrido.

La otra película o anime es más reciente, del año 1998. Se titula “Queen Bee” y tal vez no sea tan buena. De entrada es más corta, dura apenas unos 50 minutos, y aunque abundan igualmente las escenas de sexo y violencia, tiene un regusto más convencional. En esta ocasión Golgo 13 es contratado para matar a Queen Bee, líder de un disidente ejército de liberación sudamericano y traficante de droga. Que ella desee matar al candidato a la presidencia de EE.UU., un individuo por otra parte tanto o más corrupto, y que otro asesino tenga la misión de matar al propio Golgo 13 es algo que parece inevitable. Sin duda se deja ver aunque no aporrte nada nuevo.

Obra adulta, dura y absorbente, parece mentira que haya tardado tanto tiempo en llegar a España. Sin duda la lectura de estos trece episodios nos abrirá las puertas a uno de los manga más populares, activos, violentos y longevos. Esperemos que sea sólo el principio de su publicación en nuestro país. Y a ser posible, a precios más asequibles.

© Joan Antoni Fernàndez, Abril de 2007.

Joan Antoni Fernández nació en Barcelona el año 1957, actualmente vive en Argentona y trabaja en una caja de ahorros. Escritor desde su más tierna infancia ha ido pasando desde ensuciar paredes hasta pergeñar novelas en una progresión ascendente que parece no tener fin. Ha sido ganador de premios fallidos como el ASCII o el Terra Ignota, que fenecieron sin que el pobre hombre viera un duro. Inasequible al desaliento, ha quedado finalista de premios como UPC, Alberto Magno, Espiral, El Melocotón Mecánico y Manuel de Pedrolo entre otros. Ha publicado relatos y artículos en Ciberpaís, Nexus, A Quien Corresponda, La Plaga, Maelström, Valis, Dark Star, Pulp Magazine, Nitecuento y Gigamesh, así como en la web NGC y en BEM on Line. Que la mayoría de estas publicaciones hayan cerrado es una simple coincidencia… según su abogado. También es colaborador habitual en todo tipo de antologías, aunque sean de Star Trek. Hasta la fecha ha publicado cuatro libros: Reflejo en el agua, Policía Sideral, Vacío Imperfecto y Esencia divina, este último aparece estos días de la mano de Espiral. Ha ganado el premio de relatos en catalán Manuel de Pedrolo.

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Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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