SIERVOS Y SEÑORES, por José Carlos Canalda

Presentación

Ya lo dijo el poeta Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”. Y si cambiamos el mundo por el vasto y desconocido universo, tendremos que convenir en que una exploración espacial puede deparar muchas sorpresas… incluyendo la que se apunta en el presente relato.

José Carlos Canalda

Ilustraciones: Miquelàngel (Grúa Grafics)

 

 

INFORME DE LA MISIÓN EXPLORATORIA XB-403AL PLANETA 3/87,5ρ/-63,42φ/4.605em7<

Aarfgñpj, comandante-jefe de la unidad exploradora Auuhj (*)

Conforme a las instrucciones recibidas, nos dirigimos al planeta referido por las coordenadas estelares arriba indicadas, con objeto de realizar una exploración del mismo. Gracias a los datos previos remitidos por sondas rastreadoras no tripuladas, se había llegado a la conclusión de que se trataba de un astro que presentaba grandes posibilidades de albergar condiciones adecuadas para la vida.

El sistema planetario tiene una estructura correspondiente al modelo 3-A, con un grupo de planetas interiores de naturaleza rocosa y otro exterior formado por gigantes gaseosos, junto con dos anillos asteroidales principales, el primero rocoso sirviendo de límite entre los dos grupos planetarios y el segundo, ocupando los límites exteriores del sistema, constituido principalmente por hielos condensados de materiales volátiles.

El planeta XB-403 (en aras de la sencillez, en adelante nos referiremos a él con las siglas de la misión en lugar de por sus complicadas coordenadas espaciales), gira en torno a una estrella amarilla de parámetro de convergencia 0,97, siendo el tercero en orden de distancia al sol (excepción hecha de un puñado de pequeños asteroides sin la menor importancia) y el penúltimo de los rocosos. Cuenta con un único satélite de gran tamaño (relación de masas 81:1, relación de volúmenes 49:1). Se trata de un astro muerto carente de atmósfera que orbita a una distancia media de 60 radios planetarios, lo que implica la existencia de unas apreciables fuerzas de marea gravitatoria en la superficie del planeta.

XB-403 tiene un diámetro de 0,95 Unidades Planetarias Normalizadas y una gravedad superficial de 1,07 UPN. Su inclinación orbital de 2,6 décimas de cuadrante y la duración de su día (1,16 UPN) hacen que los ciclos térmicos diario y anual caigan dentro de los valores considerados compatibles con la vida, al tiempo que permiten la existencia de grandes cantidades de agua en estado líquido que ocupan aproximadamente las tres cuartas partes de la superficie total excepto en los dos casquetes polares, donde existen grandes depósitos en forma de hielo. Otros detalles dignos de interés son la atmósfera, de composición tipo B6, con grandes cantidades de oxígeno libre de origen biológico, y presión a cota cero (determinada por el nivel medio de la superficie acuática) de 0,937 UPN, siendo inapreciable la existencia de componentes minoritarios tóxicos o peligrosos, o la presencia de un campo magnético propio (lo que indica la existencia de un núcleo férrico de considerable extensión) capaz de frenar la mayor parte de las partículas de plasma solar. En resumen (un informe detallado de todos los parámetros planetarios medidos durante el transcurso de la misión puede ser consultado en el anexo 1), puede concluirse que XB-403 reúne todos los requisitos precisos para considerarlo como potencialmente apto para la vida humana.

Ya en las primeras exploraciones telescópicas efectuadas desde la órbita se pudo comprobar la existencia de vida animal y vegetal extremadamente variada. Esta vida está basada en el carbono y, más en concreto, en ciclos metabólicos compatibles con nuestra propia bioquímica, con un porcentaje estimado de coincidencia de alrededor del 0,98, el más alto de los encontrados en todos los planetas explorados con anterioridad. De hecho, los alimentos nativos resultaron ser perfectamente asimilables para nuestros animales de laboratorio, sin que se pudieran apreciar efectos perniciosos en los mismos.

Resulta sorprendente la similitud encontrada entre la ecología nativa y la nuestra propia, hasta el punto de que, en opinión de nuestros científicos, ambas resultan ser perfectamente intercambiables. Somos conscientes de que esta cuestión avivará sin duda la discusión existente entre la escuela panespérmica y la defensora de la teoría de la evolución convergente, pero se trata de algo a lo que nos confesamos ajenos limitándonos a reflejar las evidencias experimentales sin hacer ningún tipo de especulación sobre sus posibles orígenes.

Como cabía esperar, el sistema taxonómico descubierto en XB-403 ha resultado ser, hasta donde nos ha sido posible determinar y a la espera de futuros estudios de campo más detallados, muy similar a los existentes en planetas homólogos, aunque se ha podido apreciar la existencia de algunas diferencias de índole menor que deberán ser objeto de un estudio más detallado en el futuro, pero que en ningún momento alteran nuestra conclusión final sobre la compatibilidad total ya apuntada.

El phylum más evolucionado de todos los observados pudo ser identificado sin demasiados problemas con el de los vertebrados, existiendo asimismo el equivalente a nuestros mamíferos. Estos animales poseen un esqueleto interno de naturaleza fosfocalcárea,  simetría bilateral y cuatro extremidades, son homeotermos y vivíparos, tienen la piel recubierta por una pilosidad de origen proteínico y amamantan a sus crías. La reproducción es sexual, existiendo dos sexos bien diferenciados.

 

siervosysenores01.jpgAunque la morfología de las diferentes especies de mamíferos investigadas no se corresponde en su totalidad con la de sus equivalentes en otros mundos conocidos, en la mayoría de los casos su afinidad con éstas es notable, lo que no impide la existencia de algunos llamativos endemismos propios de este planeta.

Sin embargo, el hallazgo más importante con diferencia es el descubrimiento de la existencia de una especie inteligente que, siguiendo la pauta habitual en estos casos, se ha convertido en la dominante en el planeta. Su capacidad racional es algo que queda fuera de toda duda, ya que las huellas de su avanzada tecnología (tipo Z23, nivel 4A subestelar) son patentes por toda la superficie de su mundo.

Esta raza resultó ser homomorfa nuestra (parámetro de convergencia 0,93), lo que confirma la hipótesis panetnocósmica. Aunque su afinidad filogenética con nuestra especie es sólo relativa, siendo nula la tasa de interfertilidad existente entre ambas, la convergencia evolutiva es tan notoria que no tuvimos la menor duda a la hora de considerarlos semejantes nuestros. No obstante, la gran diferencia de nivel tecnológico entre ambas culturas, producto sin duda de su mayor juventud evolutiva, desaconsejó cualquier tipo de contacto directo con ellos, evitándose posibles influencias perniciosas en su cultura autóctona. Por este motivo, nos limitamos a recopilar información tanto desde nuestra órbita, que siguiendo los protocolos establecidos no abandonamos en ningún momento, como con sondas automáticas que, valiéndose de sus capacidades miméticas, lograron introducirse en las ciudades nativas sin ser descubiertas en ningún momento.

Gracias a ellas hemos podido comprobar que, pese a tratarse de una cultura plenamente tecnológica tal como ha sido comentado, ésta se ha desarrollado de una manera sumamente peculiar sin parangón alguno en ningún otro mundo conocido, ya que los nativos, en lugar de manipular por ellos mismos los distintos artefactos que fabrican, optaron por domesticar a una de las especies animales originarias del planeta, adiestrándolos para que fueran ellos quienes cargaran con la responsabilidad de su manejo.

En consecuencia, la especie dominante del planeta se ha limitado a desarrollar su mente, sin necesidad alguna de hacer lo propio con las habilidades prensiles que comúnmente han venido siendo asociadas a la inteligencia o a las correspondientes aptitudes tecnológicas. En realidad, y ésta es la grandeza de su cultura, no les hace ninguna falta, puesto que son sus siervos animales quienes realizan todas estas tareas bajo su vigilancia, desde las más sencillas hasta, aparentemente, las más sofisticadas, sin necesidad de realizar el menor esfuerzo por su parte.

En lo que respecta al nivel de inteligencia de estos siervos animales, aunque la premura de tiempo no nos ha permitido evaluarla con la suficiente precisión, quedando pendiente este punto para futuras expediciones, sí hemos estimado con un razonable grado de certidumbre que ésta no debe de ser especialmente elevada, limitándose estos seres a obedecer las órdenes de sus amos sirviéndoles a éstos como herramientas vivas, notablemente sofisticadas, eso sí. De hecho, son estos animales quienes realizan todas las tareas necesarias para el funcionamiento de la complicada maquinaria que mantiene en pie a tan compleja sociedad, limitándose sus amos a beneficiarse de su trabajo sin más esfuerzos por su parte que, aparentemente, los de controlar a sus dóciles siervos, a los que por supuesto cuidan con esmero por su propio interés.

Dadas las circunstancias, y aunque evidentemente resulta todavía muy prematuro opinar al respecto, nos gustaría sugerir, como una de las hipótesis a tener en cuenta en el futuro, la posibilidad de capturar algunas parejas de estos animales con objeto de poder criarlos en cautividad en nuestros propios planetas, utilizándolos de la misma manera de la que lo hacen nuestros congéneres del planeta XB-403. Conforme a nuestras apreciaciones, consideramos que no resultaría demasiado complicado hacerlo, ya que estos animales son extraordinariamente prolíficos (hemos estimado su población total en varios miles de millones de individuos) y muchos de ellos desempeñan tareas que aparentemente no implican contacto directo con sus amos, por lo cual su desaparición pasaría, con toda probabilidad, desapercibida.

Al igual que ocurre con la especie dominante, estos siervos tienen asimismo su equivalente en nuestra fauna, los simios, a los cuales curiosamente nosotros no hemos logrado domesticar jamás. Sin embargo, los simios de XB-403 presentan ciertas peculiaridades propias que quizá sean las responsables (o puede que la consecuencia) de esta domesticación. Así, son bípedos totales y no parciales, como los nuestros, y su envergadura es asimismo mayor, superior incluso a la de sus amos. Otras características anatómicas suyas son la ausencia de cola y las mandíbulas chatas, lo que les inutiliza la boca no sólo como herramienta prensil sino también como arma, tal como demuestra el considerable atrofiamiento de la dentadura. Estas carencias se suplen al parecer, aunque de forma incompleta, por el carácter prensil de sus extremidades anteriores, las cuales utilizan aparentemente para todos estos menesteres mientras las posteriores están reservadas exclusivamente para la locomoción. Este bipedismo absoluto, desconocido hasta ahora en mamíferos, nos induce a pensar que estos animales deben de ser bastante torpes en sus desplazamientos y, como tales, fáciles presas para los depredadores, razón por la que nos inclinamos a creer que pueda ser producto de una selección genética realizada durante años por nuestros congéneres, ya que resulta difícil concebir que animales salvajes de esta naturaleza pudieran desenvolverse por sus propios medios en un ambiente hostil sin acabar extinguiéndose víctimas de sus enemigos naturales.

Lo más llamativo de su fisiología, no obstante, es su carencia casi absoluta de pilosidad corporal, algo sorprendente en un mamífero no sólo de nuestros propios mundos, sino también, hasta donde pudimos apreciar, en el propio XB-403. Tal como se puede comprobar en los hologramas adjuntos, estos animales tienen protegida la piel tan sólo en la parte posterior de la cabeza (y no siempre, ya que al parecer algunos machos maduros pierden el pelo de forma parcial o incluso total), aunque también pudimos observar machos a los que el pelo les recubría asimismo el hocico, sin que pudiéramos determinar la causa de estas aparentes anomalías. Las hembras, por el contrario, suelen preservar cubierta la parte posterior de la cabeza (es más, en ocasiones su melena puede llegar a alcanzar longitudes notables), aunque en contraposición, y al igual que ocurre con los cachorros de ambos sexos, siempre presentan desnudo el hocico.

No pudimos apreciar el grado de recubrimiento piloso del resto del cuerpo, ya que sorprendentemente estos animales lo llevan protegido con unos extraños envoltorios de naturaleza artificial que impiden la observación de su piel. Aunque es evidente que deben de ser sus amos quienes les proporcionan estos curiosos abrigos, resulta extraño que ellos mismos no actúen de modo similar ya que a ellos, al igual que nosotros, les basta con nuestra capa de pelo natural.

 

siervosysenores02.jpgPuesto que no nos fue posible capturar, ni tampoco estudiar in situ, a ninguno de estos animales, tan sólo cabe formular hipótesis al respecto, inclinándonos a pensar que pueda tratarse de una protección frente al frío que palia la ausencia de cobertura natural en estos animales. Esta suposición se apoya además en una de las filmaciones obtenidas, en la cual se aprecia, por desgracia no con la suficiente definición, un grupo de siervos que aparentemente están bañándose en la orilla de uno de los mares del planeta bajo la atenta vigilancia de algunos de sus amos. Éstos se encuentran casi desnudos a excepción de las zonas genitales y, en las hembras, también de las glándulas mamarias (tan sólo dos, en posición torácica), ambas cubiertas por esas curiosas protecciones artificiales, lo cual interpretamos como un posible método de control de la natalidad por parte de sus amos. En las zonas descubiertas se observa en la piel una ausencia casi total de vello, mucho más acusada en las hembras que en los machos, lo cual confirmaría nuestra suposición acerca de la utilidad como cobertura térmica de los citados envolventes, dado que la temperatura ambiente estimada en dicho lugar se encontraba próxima a la temperatura corporal de los especímenes, lo que hacía innecesario este tipo de defensas frente al frío.

Poco más es lo que hemos podido determinar en esta primera exploración, aunque los datos recogidos nos permiten augurar resultados fructíferos para las futuras expediciones, razón por la que recomendamos encarecidamente que el planeta 3/87,5ρ/-63,42φ/4.605em7 sea catalogado como de clase prioritaria 3α.

Se humilla dócilmente ante Su Canidad, con el rabo entre las piernas:

Aarfgñpj

(*) En aras de una mejor comprensión, tanto los caracteres alfanuméricos como las coordenadas espaciales han sido transcritos a notaciones familiares para el lector. Asimismo, la transcripción fonética de los nombres propios se ha realizado de la manera más aproximada posible teniendo en cuenta la gran diferencia existente entre ambas lenguas.

© 2008 José Carlos Canalda por la narración.
© 2008 Miquelàngel (Gruagràfics: www.gruagrafics.com) por las ilustraciones.

 

canalda2José Carlos Canalda (Alcalá de Henares, España, 1958) es doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de Alcalá de Henares, y trabaja en un instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.) en Madrid. Aficionado a la ciencia ficción desde muy joven, cultiva tanto la vertiente del ensayo como los relatos. En este primer apartado, es autor del libro Luchadores del Espacio. Una colección mítica de la ciencia ficción española (Pulp Ediciones, 2001, nominada al premio Ignotus 2002) y ha colaborado en La ciencia ficción española(Robel, 2002, premio Ignotus 2003), en Memoria de la novela popular. Homenaje a la colección Luchadores del Espacio (Universidad de Valencia, 2004) y en las revistas Solaris, Valis, Gigamesh y Pulp Magazine (premio Ignotus 2002 por el artículo El erotismo en las novelas de a duro), así como en las páginas web Sitio de Ciencia Ficción, Página de las Novelas de a Duro, BEM on Line, Stardust, Cyberdark y Silente.

En lo que respecta a los relatos, tiene publicadas obras tanto en papel (Pulp Magazine, Asimov (el cuento El hombre que se burlaba del tiempo fue nominado para los premios Ignotus de 2005), Artifex, Antologías de relatos de El Melocotón Mecánico, Menhir, Parnaso,Fabricantes de sueños 2004, Espiral, Miasma, Tierras de acero y Gurbo) como en formato electrónico (Sitio de Ciencia Ficción, BEM on Line,NGC 3660, La Fundación, Página de Sadrac, Qliphoth, Alfa Erídani (la novela corta Cuando las estrellas brillen de nuevo fue nominada para los premios Ignotus de 2004), Púlsar, La Plaga, Tau Zero, Revista Ochocientos, Axxón, Fobos, Efímero, Vórtice, Necronomicón, Aurora, Alcalá Web, Ciencia Ficción Perú, Velero 25, Atlantea, Sedice, Rescepto y NM).

Ha sido co-antologista, junto con Antonio Cerveró y José Vicente Ortuño, de la antología Fabricantes de Sueños. Selección 2005, editada por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, y jurado en el premio Domingo Santos de 2006.

Página personal: http://www.jccanalda.es/

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