CUENTOS COMPLETOS IV, de Philip K. Dick

Por Juan Carlos Planells

Finalmente ha aparecido en castellano el tan esperado cuarto volumen de los Cuentos completos de Philip K. Dick (o relativamente completos, como ya he comentado en varias ocasiones), e incluso se anuncia la próxima publicación del quinto volumen. Ya sólo falta que un editor, o los herederos del autor, se decidan a publicar un sexto volumen que recoja precisamente lo que se decidió dejar fuera por razones en algunos casos bastante peregrinas (las novelas cortas ampliadas a novela presentan diferencias en algunos casos, lo que las convierte en relatos por sí mismos).

Si los tres anteriores volúmenes comprendían, al estar ordenados los relatos por orden cronológico de escritura, que no de publicación, su producción entre 1951 y 1954 (más uno de 1947), verdaderamente abundante como puede comprobarse, este cuarto tomo ofrece un par de detalles significativos: los relatos fueron escritos entre 1954 y 1963, es decir, abarcan nueve años de producción literaria. Un hecho que seguramente sorprenderá en principio, pero que tiene fácil explicación: los tres primeros tomos simultaneaban su producción de relatos de ciencia ficción para las revistas del género con sus novelas psicológicas o experimentales, que intentaba en vano vender a las editoriales; así, pues, los relatos tenían una finalidad alimenticia, por así decir. En el período que comprende este cuarto tomo, la producción disminuye por cuanto Dick empezó a cultivar la novela de ciencia ficción, publicando varias de ellas entre 1954 y 1963 –no sin proseguir las llamadas “novelas experimentales”, hasta desistir de ellas hacia 1961–, y escribiendo otras muchas que serían publicadas en los años venideros. Por tanto, el campo de la narrativa breve fue siendo paulatinamente abandonado. Las notas finales a los relatos ofrecen la curiosidad de que de los 18 aquí reunidos, 9 fueron escritos entre 1954 y 1958 y los otros nueve en 1963, produciéndose por tanto un vacío entre 1959 y 1962 (de hecho, en 1956 y 1957 tampoco escribió ninguno).

El segundo detalle significativo es precisamente que este segundo período de su narrativa corta (el iniciado en 1963) se caracteriza por un tono más maduro narrativamente hablando, por el incremento del tono multifocal, la introspeccción, y un cierto oscurecimiento agrio de los temas, así como el incremento del comportamiento psicótico de los personajes. No es que todo esto no estuviera ya presente, en mayor o menor grado, en el grueso de sus relatos escritos entre 1952 y 1954, pero en una producción tan amplia pasaba un tanto desapercibido en la mayoría de los casos. En cambio, en 1963, se evidencia el cambio. Máxime teniendo en cuenta que es el año en que empieza su gran producción novelística, lo cual además provoca el que no pocos de esos relatos de 1963 sean posteriormente usados para algunas novelas o sirvan de inspiración a algunas de ellas. Así, “Una actuación novedosa” (1963) se incrustaría en Simulacra (1964); “Lo que dicen los muertos” (1963) serviría de base a /Ubik /(publicada en 1969, pero escrita hacia 1967); “Los días de Perky Pat” (1963) reaparecería en distinta forma en /Los tres estigmas de Palmer Eldritch/ (publicada en 1965). En el quinto volumen de los /Cuentos completos/, aparecen igualmente dos relatos –inéditos en castellano– posteriormente aprovechados para las novelas Doctor Bloodmoney y El mundo contra reloj, junto con otros ya conocidos que lo mismo que los ya indicados de este cuarto volumen formarían parte de futuras novelas. Es decir, el campo de la narrativa corta, a partir de 1963, se convirtió para Dick en una especie de campo de pruebas o de esbozos para futuras novelas, y sólo ocasionalmente produciría relatos que pudieran leerse por sí mismos. Uno de éstos es “Araña de agua” (1963), anteriormente publicado en la revista Nueva Dimensión, un relato muy divertido, ligero, una muestra de “ciencia ficción recurrente”, que debió de gustar mucho al ser publicado, tanto que Dick se animó poco después a hacer algo parecido con “Orfeo con pies de barro”, aunque el resultado de éste no es precisamente satisfactorio: lo que funciona en “Araña de agua” se desploma lamentablemente en “Orfeo con pies de barro”. Este relato, según las notas, fue publicado en 1964 en una desconocida revista, con el seudónimo de Jack Dowland, y curiosamente, la Bibliografía de Dick editada por Underwood/Miller en 1981 lo encuadraba entre su material “inédito”.

La evidencia del interés por la novela del Dick de 1963 la tenemos en dos relatos escritos y publicados consecutivamente en 1963 en Amazing. Se trata de “El suplente” (anteriormente publicado en castellano como “Cargo de suplente máximo” en Nebulae 2ª época) y “¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?”; en apariencia, son dos historias que se pueden leer por separado, pero la segunda es continuación directa de la primera, y de hecho pudo existir una tercera historia (pues el conflicto entre Jim Briskin y  Max no está concluido ni mucho menos), aunque no fue escrita, pues la impresión es que Dick preparaba con ellas una novela por entregas, o bien una historia mediante relatos enlazados: no son pocas las ideas que aparecen en ambas historias y los conflictos que plantean (lucha por el poder político, invasión alienígena, cerebros electrónicos como mandatarios de Estados Unidos…), algunas de las cuales encontrarían una formulación distinta en novelas posteriores como Nuestros amigos de Frolik 8, The Crack in the Space o Aguardando el año pasado, por ejemplo, e incluso Ubik en lo referente al personaje de Raglkand Park en el segundo de los relatos. Lo cierto es que la lectura continuada de los dos relatos hace inevitable pensar que estamos ante una novela interrumpida, sólo esbozada en sus primeros capítulos, y que no sabemos qué caminos hubiera seguido. Sin duda, el atareado Dick de 1963-1964 desechó proseguir la historia y se limitó a aprovechar algún personaje y algunas ideas de ella en otras novelas.

Si hay algo que prevalece en este cuarto volumen, es la cantidad de relatos que tienen como fondo, aparte de la guerra o el holocausto nuclear y sus consecuencias –que ya aparecía en mucha de su producción corta anterior–, la política y sus intrigas. En efecto: algo que ocasionalmente asimaba en los tres primeros tomos, aquí se muestra de manera más clara en relatos como “El patrón de Yancy” (1954), “La M imposible” (1955), “Si no existiera Benny Cemoli” (1963), “Una actuación novedosa” (1963), “El suplente” y “¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?” (1963), a los que se podría añadir sin dificultad “¡Oh, ser un blobel!” (1963), si tomamos en consideración la explicación que del relato da Dick en las notas finales. Como se puede comprobar, pues, el tema de la política –en cuanto a poder sobre la gente y a ejercerlo u obtenerlo más o menos limpiamente, así como sus conscuencias– está mucho más presente de los relatos de 1963, que en los de 1954-1958.

Para el amante de la ciencia ficción clásica, sin duda “Autofac” (1954) –ya editado dos veces en castellano– es un muy buen relato: máquinas capaces de construirse y repararse a sí mismas, hasta casi el inifnito. “El informe de la minoría” (1954) –editado en tres ocasiones en castellano, y que dio pie al film de Spielberg– y “Mecanismo de recuerdo” (1955), abordan en tema de la delincuencia en el futuro, y parecen ser uno consecuencia del otro, aunque sus argumentos sean muy distintos. “Nosotros, los exploradores (1958) –aparecido en castellano en dos fanzines– siempre me ha parecido una curiosa conjunción de Bradbury y Dick: aunque por temática es inequívocamente dickiano, por escritura y ambientación evoca ciertas historias de Bradbury. Otros tres relatos de los años cincuenta ya habían sido publicados anteriormente en castellano: “Servicio técnico” (en la revista Mas allá), “Mercado cautivo” y “Juego de guerra” (ambos en Nebulae 2ª época).

En resumen, buena lectura que nos permite descubrir la madurez del autor, su evolución. La traducción es buena, aunque la empalidecen ciertos errores en el uso de guiones entre acotaciones de diálogos y algunos despistes en los datos de las notas finales.

© 2008 Juan Carlos Planells.

Cuentos completos IV, de Philip K. Dick (The Days of Perky Pat. Volume Four of the Collected Stories). Prólogo de James Tiptree Jr. Ediciones Minotauro. Barcelona, abril de 2008. Traducción de Manuel Mata y Carlos Gardini. ISBN. 978-84-450-7700-9. 232 páginas

Texto de la contraportada

Además de novelista, Philip K. Dick fue un prolífico autor de cuentos y relatos, muchos de los cuales han sido llevados al cine en los últimos tiempos. Él mismo reunió sus narraciones breves en cinco volúmenes que ahora recuperamos en una edición revisada. Esta cuarta entrega recoge 18 relatos que Philip K. Dick escribió entre los años 1954 y 1964. En ellos encontraremos las primeras exploraciones de algunos de los temas centrales de su obra. Se trata de auténticas joyas literarias que destilan la magia propia de Dick y donde quedan patentes sus constantes obsesiones: la muerte, la alineación, la locura, la religión y la represión, y la naturaleza esquiva de la realidad. De lectura ágil y entretenida, este libro nos invita tanto a adentrarnos en el fascinante universo dickiano como a observar la evolución del luminoso talento de uno de los escritores más relevantes del siglo XX.

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