EL AGENTE DE BIZANCIO. EL 007 DE LA CONSTANTINOPLA DEL 1300.

La primera ucronía tardoclásica fue Lest Darkness Fall (Que no desciendan las tinieblas), que en 1939 escribió Sprague de Camp, recreando un mundo paralelo en que el Imperio Romano de Occidente no cayó en el siglo VI. Y otra gran ucronía tardoclásica es Agent of Byzantium (El agente de Bizancio), en nuestra opinión uno de los mejores, sino el mejor, de los ciclos de relatos de Harry Turtledove. En él se narran, a modo de fix-up con un gran hilo conductor, quince años de la vida de un agente secreto medieval al servicio de Su Majestad Imperial de Bizancio, el magistrianos Basilios Argyros, un balcánico instruido que es enviado a sus misiones a veces como espía, a veces como negociador y a veces como soldado, al que no faltan simpáticos toques irónicos de James Bond.

abizancio012En ese mundo alternativo, tal como se lee en el prólogo, se parte del contrafactual de que Mahoma no fundó el Islam, sino que se convirtió al cristianismo, fue un poeta aclamado y terminó sus días como obispo de Cartagena, siendo elevado a los altares a su muerte. En un mundo en que no ha tenido lugar el trecento ni han existido Dante o el Giotto, San Mahoma es el santo preferido del protagonista y de varios personajes más. Se ha hecho famosa su sentencia: “No hay más Señor que Dios y Cristo es su Hijo” Estamos ante un what-if?, ante un ¿y si…? que, en palabras de Asimov, es “¿Qué habría pasado si el Imperio Bizantino hubiera logrado rechazar el avance de los seguidores de Zoroastro en Persia y si el Islam nunca se hubiera alzado para destruir a éstos y mermar sistemáticamente a aquél? )Podría en ese caso Bizancio haber impulsado hacia el futuro a la cultura grecorromana en todo su esplendor?” La respuesta es que sí. En el siglo XIV el Bizancio real se debatía en una decadencia irreversible, los Paleólogos reinaban sobre Constantinopla y su entorno, unas islas del mar Egeo y pocos territorios más. El de ficción, en cambio, atraviesa su momento de máximo esplendor, florecen de modo excepcional las artes y las ciencias, desarrolla una tecnología avanzada con anticipación a la de nuestro universo y sus emperadores, a más de conservar el Norte de África, han reconquistado Italia a los longobardos, España a los visigodos y la Francia narbonesa a los francos: el Mediterráneo es un lago constantinopolitano. Se deja sentir en todo el mundo la influencia de Bizancio, que es por entonces más fuerte de lo que nunca lo fuera y sólo conoce un rival, el imperio persa en la linde de Mesopotamia -Persia ha sido siempre la última frontera de Occidente- en , porque las tribus bárbaras del Norte apenas son enemigo.

Aún así, el Gran Imperio no deja de mantenerse alerta porque todos están celosos de su poder y su gloria y desearían acabar con él y, en definitiva, emularlo. Para defenderse de esa eventualidad es por lo que el emperador dispone de sus magistrianoi, unos 007 avant la lettre como Basilios Argyros, quien, con inteligencia y tesón asistirá al nacimiento de gran parte de las novedades que, como el catalejo, las vacunas, la pólvora, la imprenta, los sindicatos y la huelga, han de cambiar el nuevo futuro en esa historia alternativa que, por esencialmente humana, se parece tanto a la nuestra, como dice la publicidad del propio libro. Turtledove crea un magnífico tardoimperio romano que, aún con capital en Constantinopla, sigue siendo el Imperio de Roma. Se habla griego y hay emperador pero no papa, pues la Iglesia ha recuperado su primitiva condición patriarcal, aunque con el patriarcado de Roma subordinado al de Constantinopla: los otros tres son Antioquía, Jerusalén y Alejandría.

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Parte del encanto de esta serie radica en cómo las citadas invenciones e instituciones sociales familiares para nosotros se desarrollan en este mundo de manera anticipada a cómo lo hicieron en el nuestro. El autor ha sabido manejar con maestría sus grandes conocimientos de profesor universitario de historia bizantina y sobre ese escenario ha trenzado la acción de una de las ucronías más entretenidas que hasta entonces se habían escrito. Según recurso común en tantas de ellas, sus personajes muestran en ocasiones una ideología propia de tiempos venideros y tienen siempre una fuerza superior a la de sus otras composiciones, sólo igualada por la de The Guns of the South. Como en el siglo XIX Renouvier dató su Ucronía según la Era de las Olimpiadas, de modo que estaríamos ahora en el siglo XXIX, y en el XXI su Roma Eterna la fechó Silverberg ad urbe condita, de forma que nos hallaríamos hoy en el 2761 de la fundación de Roma, Turtledove encabeza cada uno de los capítulos con un número de cuatro cifras seguido de la expresión etos kosmou, año del mundo, que es como contaban el tiempo los bizantinos, arrancando de la creación del universo que sus sabios de las cábalas bíblicas habían fijado en el año 5509 a.C., precisamente el día 1 de septiembre (ya en nuestros tiempos todavía se llegaría a más, al establecerse que tuvo lugar a las 9 de la mañana, es de entender que hora local del Paraíso).

hturtledove012Aunque Turtledove es judío, recrea con cariño a un protagonista que es hombre de fe cristiana, aunque tolerante con otras confesiones, que mantiene con frecuencia diálogos teológicos de altura. En un determinado momento explica a una asombrada acompañante de que sepa tanto de religión: “Después del hipódromo, el deporte nacional de Bizancio es la teología”. Todas las historias se publicaron entre 1985 y 1989 en las revistas Amazing e Isaac Asimov. La primera está datada en el etos kosmou 6814, nuestro 1305 (el año en que en nuestro continuum fueron asesinados en Constantinopla Roger de Flor y sus capitanes, lo que desató la “venganza catalana”), donde se narran las peripecias de Argyros en su recién estrenado empleo, la sustracción a los nómadas del Asia Central por medios sutiles de un ingenio desconocido en Bizancio, un catalejo que luego reproducirán los ingenieros capitalinos para su aprovechamiento por el ejército imperial. Si en la mentada Los fusiles del Sur, a la gran figura del general Robert Lee se unía la del sargento mayor del 47 Regimiento de Carolina del Norte, Nathan Caudell, aquí aparece tras Argyros el sabio y benigno jefe de los magistrianoi, Georgios Lankhanodrakon, que siempre está presente en la serie. Es de origen armenio, lo que aprovecha el autor para poner de manifiesto las diferentes corrientes del cristianismo que han revestido y van a revestir tanta importancia. La segunda historia, etos kosmou 6816 (orig. “Strange Eruptions”) se desarrolla de un modo bien distinto, pues nos presenta a nuestro hombre en Constantinopla con su familia, que es víctima de una epidemia de viruela. Alejada del servicio secreto, triste, es, sin embargo, una de las mejores y Argyros se empeña en ella en el descubrimiento de una vacuna. Etos kosmou 6818, quizá la mejor de todas, trata de la resolución de la anakhoresis que han declarado los trabajadores del pharos de Alejandría, la primera huelga de que se tiene noticia, aunque no reciba tal nombre. La narración está repleta de referencias a las distintas etnias, culturas y religions, así como a los derechos de los trabajadores, los presindicatos y los tribunales: suponer a los hombres de una época la mentalidad de épocas posteriores ha sido siempre un recurso del ucronista.

agenthcEtos kosmou 6824 (orig. Unhloy Trinity) corresponde al descubrimiento de la pólvora negra por los monjes de la abadía de St. Gall y se sitúa en el este de España y el sur de Francia. El magistrianos cuenta como aliados con dos agentes de una Inglaterra anglosajona que no ha conocido la conquista normanda, con los que mantiene sabrosos diálogos: “Después del hipódromo, el deporte nacional de Bizancio es la teología”. En la quinta, etos kosmou 6825 (orig. Archetypes) se asiste al descubrimiento de la imprenta y se acentúa la presencia persa, lo que da pie al autor para hacer suaves referencias irónicas a la guerra fría del siglo XX, como es la decisión inicial de Lankhanodrakon de mantener el descubrimiento como un top secret imperial al que no tendrían acceso los particulares. Y entra en escena, como sacada de una novela de Randall Garrett, la bellísima agente persa Mirrane, diabólicamente inteligente y tan profesional en las artes de la seducción como en las de la intriga y el espionaje. Es un hallazgo que Turtledove va a explotar en la siguiente historia, cuando acompaña al patriarca de Alejandría (si pecas, que sea con alguien que valga la pena) y en la postrera, cuando es pareja del rey de los alanos. Son las historias más flojas de la serie y es Mirrane quien las salva. En etos kosmou 6826 (orig. Images) la acción vuelve a Constantinopla, en un Concilio Ecuménico convocado por el emperador, como antes se convocaban, para dirimir la disputa entre iconoclastas e iconófilos. Esta vez Argyros no se limita a la ayuda del emperador, le echa una mano al propio Espíritu Santo para que mejor ilumine a los padres conciliares. Y la postrer historia, etos kosmou 6829 (orig. Superwine) es poco más que un pretexto para el happy end de la pareja que, tras cruzar espadas y agudezas, amarse, temerse y odiarse, entre un informe montón de hombres y caballos despedazados, descubre cada uno que con quien mejor está es con el otro, tanto fuera como dentro de la cama.

 

 

Turtledove, Harry El agente de Bizancio (The Byzantium Agent, 1994), Libros del atril, Barcelona, ómicron, 2008, trad. Ana Alonso Esteve, rúst., 361 pp.

© 2008 Augusto Uribe y Alfred Ahlmann

 

uribe01Augusto Uribe es doctor en una ingeniería, periodista y tiene otros estudios; ya jubilado, es presidente de una sociedad de estudios financieros. Ha ganado varios premios Ignotus y ha publicado en libros, revistas y fanzines, como el antiguo BEM o Nueva Dimensión, que lo tuvo por su primer colaborador.

 

 

 

alfredahlmann01Alfred Ahlmann, director de la misión arqueológica española en Turquía, es doctor en Historia, profesor universitario en España e imparte clases en algunas universidades extranjeras: domina varias lenguas. Además de numerosos trabajos profesionales, ha publicado también artículos del género.

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Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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