JUEGOS PERVERSOS, por E. Gallego y G. Sánchez

por Abel López

En su vocación de dedicarles una colección completa dentro de su sello editorial, Silente ha recuperado para sus lectores cinco novelas cortas escritas al alimón por este par de escritores y que tienen dos características comunes: la primera es que se desarrollan todas ellas en el universo corporativo y, la segunda, que sus protagonistas son en todos los casos antropólogos a sueldo de la UPC, es decir, de la Universidad Polifacética Centauriana.

De los cinco relatos que componen este volumen, dos de ellos han sido publicados por la fenecida revistaAsimov CF, a saber: “Pájaro en mano” y “Requiescat in pacem”; una por Juan Jośe Aroz en Espiral CF: “Una de vampiros”; y por último dos son inéditas: “Juegos perversos” y “Crisis en la Eternidad”.

El primer relato, “Pájaro en mano” fue candidato a los premios Ignotus en el año 2005 y comienza de una forma que va a ser característica en las narraciones de antropólogos de Gallego y Sánchez: sentados alrededor de una mesa y tras una opípara comida, uno de los antropólogos cuenta una historia que le ha sucedido en un planeta del universo corporativo al cual fue reclamado por las autoridades para resolver un misterio. En este primer caso el planeta en cuestión se encuentra en el extremo de expansión de la Corporación, habiéndose perdido toda comunicación como consecuencia del “Desastre”. Cuando las naves de la Corporación retoman el contacto con este planeta se encuentran conque los colonos han derivado su cultura centrándola patológicamente en los pájaros. ¿Se dan cuenta lo difícil que es inventarse un planeta así? Enseguida pensarán en que van disfrazados de pájaros, y así es, pero luego tienen una serie de detalles que le hacen pensar a uno sobre la cordura o racionalidad que se le supone a los hombres. Los lugareños tienen como moneda pájaros de verdad, que ingresan en sus cartillas de ahorro o también pueden contratar depósitos a plazos ¿Se imaginan cuál es el interés que les renta? Pues eso. Ni que decir tiene que los taxis, por ejemplo están adaptados para llevar, tanto dentro, como en el maletero, a los imprescindibles acompañantes. Todo esto en una ciudad capitalista donde lógicamente unos pájaros no valen lo mismo que otros, etc, etc, etc. La Corporación está interesada en este sistema no por el planeta o sus habitantes, sino porque en su interior se encuentra una singularidad espacial que permitiría a las naves acortar el tiempo entre diferentes sistemas. Como primer paso para entablar relaciones no se les ocurre otra cosa que mandar a una antropóloga para abrir camino en las buenas relaciones…

El segundo relato, “Requiescat in pacem” tiene las mismas características que el primero excepto porque en este caso la cultura del planeta en cuestión reverencia a sus antepasados hasta límites insospechados. Aquí el esquema de la novela es el mismo: ante una situación delicada la Corporación prefiere mandar un antropólogo como cabeza de playa para posteriormente entablar relaciones pacíficas y comerciales con el mismo. Además, y es otra característica de estos relatos, los antropólogos va a ciegas sobre la cultura que se van a encontrar, teniendo que improvisar en la mayoría de los casos y usar de toda su imaginación, paciencia y perspicacia para llevar a buen término su estancia en el planeta. Aquí como hemos dicho antes, los colonos han centrado toda su cultura social en honrar a los muertos, de tal manera que una vez que se produce el deceso de cualquier habitante, su progenie lo ubica en la forma en la que él quería pasar la eternidad que tiene por delante. De esta forma nos los encontramos en las ventanillas de los bancos, sentados en los parques, en las mecedoras bajo el porche de su casa, etc. Y a todo esto hay que añadir el problema principal que el antropólogo tiene que enfrentarse cual Sherlock Holmes y, por supuesto, resolverlo.

“Una de vampiros” es una versión moderna de la célebre obra de la literatura general. En este caso la antropóloga protagonista es llamada a un lejano planeta para dar una conferencia sobre vampiros, cuando en realidad el congreso en el que imparte su conferencia ha sido preparado con el exclusivo motivo de atraerla al mismo para plantearle un misterio que trae de cabeza a las autoridades del planeta. Por supuesto que el vampiro chupa y chupa hasta dejar secos a sus víctimas, pero no les quita la sangre. La característica de este planeta es que se encuentra a la vanguardia de la nanotecnología, de tal forma que ellos mismos están invadidos por sus creaciones y de esa manera viven en una realidad casi virtual, su realidad, pues son capaces de oler, sentir y ver lo que su cerebro les dice que vean, sientan o huelan, aunque cualquier foráneo, nuestra antropóloga por ejemplo, sólo vea casas insulsas, calles vulgares y todos los colonos vestidos con un aburrido mono gris. En esta situación, nuestra antropóloga deberá no sólo adaptarse al planeta sino descubrir al asesino.

El cuarto relato “Juegos Perversos” es el relato que da título al volumen. Aquí varía ligeramente, pues aunque comienza con Tariq Prados el relato (que por si no lo he dicho, es el personaje que une con su presencia todas las novelas de antropólogos de este volumen), su encuentro con un antiguo compañero de estudios universitarios le lleva a relatarle a éste el porqué de su situación actual. De esta forma los autores varían ligeramente el esquema de sus relatos anteriores. El personaje principal pasa a ser un defenestrado personaje de la universidad al cual le dan una última oportunidad en un viaje a cargo de la Corporación para contestar a una petición de ayuda de un planeta ajeno a la misma. Y además, no irá solo, sino que será parte de un equipo de ayuda. A estas alturas, el avezado lector ya supone que la petición por parte del planeta no es tal, que además es una trampa, que se están metiendo en un avispero y que tal vez alguno o más de uno no salga con vida de allí.

Por último, y no por ello menos interesante, nos encontramos con “Crisis en la eternidad”, relato escrito siguiendo sus propios cánones, en el que un planeta con ciertos visos democráticos rechazó en su momento su unión a la Corporación, por lo que y debido a esos tintes de libertad fue decretado como aislacionista y establecido el consiguiente bloqueo en lugar de mandar a las FEC (Fuerzas Espaciales Corporativas) para derrocar al gobierno y reeducar a sus habitantes hacia la feliz democracia. Pues bien, este planeta pide la consabida ayuda a la Corporación en la figura de un antropólogo. Personado éste junto a una escolta militar disfrazada de ayudante, se encuentra con que el problema no es otro que la muerte asaz atroz de una serie de sus miembros. Esto no se diferenciaría de otro planeta en el que pudiera ocurrir si no se diera la circunstancia de que sus habitantes no mueren, son eternos, y están dispuestos a compartir su secreto con el resto de la Humanidad a cambio de que encuentren al asesino que habita en su perfecta sociedad.

Señalar únicamente que tanto Gallego como Sánchez no han perdido en estos relatos la forma de escribir que les caracteriza siendo su lectura placentera y hasta divertida, pues con su estilo directo, su lenguaje actual y su posición incorrecta en muchos aspectos respecto al pensamiento social mayoritario, consiguen que el lector sea cómplice de sus obras y sobre todo y ante todo, que disfrute con ellas.

Lean este volumen y no darán el tiempo empleado en él por perdido.

 

(c) 2008 Abel López

 


Juegos perversos. Antropología y ciencia ficción. Eduardo Gallego y Guillem Sánchez.
Col. Unicorp nº 11. Silente 2008. ISBN: 978-84-96862-17-3. 17 por 24 cms. 311 pp. PVP: 20 euros.

TEXTO DE LA CONTRAPORTADA

Juegos perversos. Antropología y ciencia ficción. La serie del Unicorp (universo corporativo) constituye el universo narrativo mas amplio de la ciencia ficción española actual. En esta ocasión, Eduardo Gallego y Guillem Sánchez, tomando como base las aportaciones de la antropología social realizan una interesante, dinámica y divertida especulación sobre las diferentes culturas con las que los terrestres se topan galaxia adelante. Partiendo de fenómenos reales estudiados por las ciencias sociales (los cultos «cargo« de Nueva Guinea o el tratamiento de la muerte en el romanticismo alemán), los autores desarrollan las posibilidades especulativas ofrecidas por el género en 4 excepcionales novelas cortas (Requiescat in pace, Juegos Perversos, Una de vampiros y Crisis en la eternidad).

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