NEUROPATA, de R. Scott Bakker

por Toni Segarra

 

Lo mínimo que se puede decir de Neurópata es que es una novela dura e inquietante. Dura por el análisis que hace de las estructuras de poder y los métodos utilizados por la “fontanería” de una de las administraciones que pasa por ser ante el mundo ejemplo de democracia. Inquietante para los lectores que descubren posibilidades que, posiblemente, hasta este momento jamás se habían planteado.

Debo aclarar, antes de seguir, que la publicación de una novela como esta en una colección de ciencia-ficción confirma una vez más la ambigüedad de las definiciones de género y sus límites. De hecho cada vez con mayor frecuencia se crean nuevos términos para agrupar novelas que sobrepasan los parámetros ya definidos. Probablemente Neurópata es más una novela policíaca que una novela de ciencia ficción. La único que le acerca a este género es que la acción da como posibles un tipo de manipulaciones neurológicas que todavía hoy no son posibles pero que, presumiblemente, están muy cerca de serlo. De aquí, precisamente, mi afirmación anterior sobre la inquietud que provoca.

NeurópataQue un cerebro humano pueda ser manipulado tal como nos presenta Scott Bakker es, realmente, terrible. Quizás valga la pena recordar una ciencia inventada por Asimov, la “psicohistoria” que permitía predecir el comportamiento de un grupo social en función de los datos que se tiene de situaciones similares que ya han sucedido. Pero el comportamiento y las previsiones de un grupo forman parte de una ciencia de sobras conocida, la estadística, y no inquieta a nadie. Que la probabilidad de que salga cara al  lanzar una moneda sea del cincuenta por ciento no significa que podamos saber con certeza cual será el resultado en un lanzamiento determinado. Pero que alguien pueda “obligar” a una persona a cometer acciones completamente alejadas de su voluntad e, incluso, de manera inconsciente no deja de hacernos pensar que nos estamos convirtiendo en marionetas. Sabiendo además, que quien mueve los hilos, no lo hace precisamente en beneficio de la colectividad.

Siempre, claro, que no se confunda la colectividad con el gobierno y el poder. El Deutchland über alles se traduce aquí por un “Estados Unidos ante todo”. Con el agravante además de que “Estado Unidos” no es el pueblo americano sino, pura y duramente, los servicios secretos y los servicios de seguridad de su gobierno.

En estos casos las cuestiones éticas se relajan increíblemente. Tanto que simular la ejecución de un detenido para asustarle hasta el punto de hacerle confesar lo que se quiera parece una cosa ampliamente aceptada. De hecho, uno de los personajes principales explica que su trabajo para los servicios secretos consistía en experimentar con técnicas de interrogación mediante la privación de los sentidos. Una trabajo que él califica de “tontería” porque hay que llegar mucho más lejos. Un personaje que basa su actitud en el hecho de que “la moral es una farsa”.

Lo inquietante de la novela es que el personaje que contrapone a este modo de pensar es un ejemplo de ineficacia mojigata que considera que las cosas van mejorando porque hay más gente que asiste a las iglesias. Que además ve interferidas, sin ningún tipo de escrúpulos, sus acciones cuando intentan traspasar algunos límites. Si a la CIA no le interesa que un hecho sea denunciado por alguien le basta poner porno infantil en su ordenador, drogas en su coche, acusarle de terrorista y condenarle mediante un tribunal  a puerta cerrada. Y dicen que estos son los buenos.

No puedo evitar citar textualmente un párrafo que me parece avala lo que estoy escribiendo: “Gente capaz de llevar a cabo negociaciones difíciles, que no necesita mentirse a sí misma cuando tiene que hacer valer el poder de Estados Unidos para disolver el parlamento israelí o en los derechos de perforación del Orinoco frente a los hambrientos venezolanos. Gente que protege a los suyos, pase lo que pase. Y gracias a nosotros Norteamérica sobrevivirá para rehacerse, créeme”.

He comenzado calificando la novela de inquietante. Quizás debería haber dicho alarmante. Aunque sea un asiduo lector de ciencia ficción y en esta novela no encuentre demasiados de sus elementos, no se la pierda.

(c) 2009 Toni Segarra

 

logo

 

Neurópata, de R. Scott Baker (Neuropath; 2008). Ediciones Minotauro. Barcelona, noviembre de 2008. Traducción de Ramón González Ferriz. ISBN. 978-84-450-7714-6. 350 páginas.

 

 

TEXTO DE LA CONTRAPORTADA

 

¿Qué pasaría si descubrieras que no eres dueño de tus emociones, que el amor y el odio son tan sólo ilusiones creadas por tu cerebro?

¿Y si en realidad no fueras la persona que crees ser?

La vida de Tomn Bible es un fracaso: un matrimonio roto, una ex exposa resentida, unos hijos a los que intenta proteger de un mundo cada vez más caótico y un trabajo como profesor universitario que no le llena.

Pero su vida cambia cuando una noche su antiguo amigo Neil Cassidy llama a su puerta y le confiesa que ha pasado los últimos años trabajando para la NSA en la división de neuromanipulación.

Al día siguiente el FBI se presenta en su desapcho y le pide que colabore en la búsqueda de un desipadado psichokiller que mutila y asesina a sus vícitimas utilizando técnicas de manipulación mental.

Anuncios

Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
Esta entrada fue publicada en Reseñas de libros y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.