LA INSTITUCION SMITHSONIANA: LA ICONOCLASIA DEL PASADO LLEVA AL MISMO PRESENTE, de Gore Vidal

Gore Vidal es un incomparable observador urbanita de nuestro reverenciado pasado, de nuestro desvalorizado presente y de nuestro poco prometedor futuro.

Kirkus Review

Eugene Luther Vidal nació en 1925 en la Academia Militar de West Point, hijo de Eugene Vidal, instructor aeronáutico, y Nina Gore. Cuando su familia se trasladó a Washington sirvió de guía a su abuelo, el senador Thomas P. Gore, que se había quedado ciego, lo que le permitió acceder a los corredores del poder a una muy temprana edad; después tomaría el apellido de este abuelo como nombre de pila. Además es pariente del ex vicepresidente Al Gore.

smithsoniana-1Durante los muchos años en que hizo lo que le venía en gana, como  dejó escrito en un libro, repartió su tiempo entre Los Ángeles y Ravello, pero en 2003 vendió la casa que tenía en este pueblo de la costa italiana, cerca de Nápoles, y se quedó a esperar el fin del mundo en California; fue el año en que perdió a su pareja de toda la vida, Howard Austen. Su homosexualidad y sus ideas políticas de reformista radical le granjearon el rechazo de una parte de la sociedad estadounidense.

Si bien The Smithsonian Institution la escribió contra la Administración Clinton, en los pasados años se ha mostrado todavía más crítico con laAdministración Bush y, como siempre, desde la entrada de los Estados Unidos en la II Guerra Mundial, acérrimamente enfrentado a las intervenciones de su país fuera de sus fronteras. En general es más comprensivo, afirma, por ejemplo, que la mentira es la esencia de la política, por lo que no se puede juzgar a un Presidente por faltar a la verdad.

La institución data de 1998, cuando el autor tenía ya 73 años, y fue la penúltima novela de las veinte que publicó, a más de diez libros de ensayo, varias obras de teatro y algún guión de cine, como el de De repente, el último verano, escrito en colaboración con su viejo conocido Tennesee Williams: su capacidad de trabajo y su cultura estuvieron fuera de lo común.

Esta delirante novela se editó pronto en España en una correcta traducción y con una campaña de promoción que trajo hasta nosotros al autor y obtuvo un amplio eco en la prensa, una novela que se encuadra en el grupo de narraciones de ciencia ficción de Gore Vidal y es una ucronía, peculiar, pero ucronía, un género que aún no había conocido entonces el auge que hoy está experimentando.

smithsoniana-2Vidal es todo un personaje en el mundo extraliterario de su país, con orígenes en una pudiente familia yanqui de Oklahoma, de mente rebelde y gusto por la provocación, que fue candidato frustrado al Congreso por el Partido Demócrata: se presentó con el slogan “Tendrás más con Gore“, aunque dijo después que, si hubiera sido elegido, no habría sabido qué era ese «plus» que los votantes esperaban de él. Fue también actor de reparto en el cine -¿alguien lo recuerda en Gattaca como director de la Corporación?-, en ese Hollywood que es tierra de promisión y maravillas y fue también objeto de un libro suyo.

Este rico y variado pasado sociocultural se aprecia en sus libros y La Institución Smithsoniana no es la excepción. Esta little weird person de la escena intelectual americana, como se le ha llamado en círculos intelectuales del país de las hamburguesas, ha creado aquí una de las mejores ucronías de la década de los 90 y, posiblemente, su mejor novela de ciencia ficción, por encima de Kalki y de la gran Mesías, ya que, además de compendiar muchas de sus otras obras, no hay en ella tiempos muertos en la narración y sí un agradecido final con aires de Disneylandia: quien la lea, lo cogerá.

El Viernes Santo de 1939 un joven prodigio de las matemáticas, T., de trece años,  es convocado misteriosamente por la Institución Smithsoniana, donde se está desarrollando un programa para construir la bomba atómica, y el muchacho encuentra no sólo la llave de la fisión nuclear sino también la clave de los agujeros en el continuum del tiempo. Se dice que es una evocación del «amor de juventud» de Gore, Jimmy Trimble, muerto como marine en el Pacífico.

Sus conversaciones con Robert Oppenheimer le hacen ver pronto que se acerca la guerra y se dispone a hacer todo cuanto está en sus manos para impedir el cataclismo. Inicia una carrera contra el tiempo en la que va a rodearse de figuras históricas del pasado y de su presente americanos, como Albert EinsteinCharles LindberghAbraham Lincoln, Grover Cleveland y hasta el propio Adolf Hitler, para salvarse a sí mismo y a la Humanidad entera. No es de extrañar que los franceses la hayan titulado La machinerie des hommes illustres.

smithsoniana-3La Institución Smithsoniana es lo que el autor llama uno de sus «inventos» y en la novela a que da lugar cobran una rica vida distinta los diferentes personajes. En ella se entrelazan con ingenio mordacidades e ironías, las cuestiones sobre la responsabilidad política y el sacrificio personal con la física cuántica, el sincronismo, las costumbres sexuales de los esquimales y la vida doméstica de todos los presidentes de los Estados Unidos.

Siendo un Gore Vidal, hay mucho de sátira y sarcasmo en el libro, lo que se hace patente desde los primeros párrafos, como es el caso del taxista «inteligente» que se cuestiona la oportunidad de visitar un organismo oficial en día festivo o los guardias de cera que sustituyen a los de carne y hueso durante los fines de semana, y así a lo largo de las casi trescientas páginas de esta entretenida historia.

El escritor juega con elementos actuales típicos de la cultura americana que en ocasiones dan lugar a una ironía que puede despistar al lector español, ajeno a algunas de esas claves: la dificultad para encontrar taxis en las zonas alejadas del centro de la ciudad, el desprecio a la política económica a partir del New Deal o el tratamiento de los personajes históricos, a veces con papeles alterados, pues se trata de una ucronía y sigue en general muchas de las pautas repetitivas del género: máquinas del tiempo, viaje espaciotemporales y los citados roles alternativos de los cameos.

Gore Vidal trata una infinidad de temas, a veces encajados unos dentro de otros, incluso de modo tangencial algunos cuyo objeto es monográfico o central en sus otros libros, tanto en los históricobiográficos como en los de ciencia ficción. Pero si hay un tema omnipresente a lo largo de toda la novela es el de la guerra, de armas convencionales o atómicas, pero siempre destructiva, y el autor, que es un antibelicista acérrimo, utiliza su historia como un alegato en contra de las contiendas bélicas.

Aún así, sugiere la idea de que en la raíz misma del espíritu humano está el pegarse con el vecino. En el libro, tras que el protagonista, un científico antibelicista también, altere la Historia, no tiene lugar la Primera Guerra Mundial, aunque sí la Segunda, sobrevenida en las misma fechas en que acaeció en la realidad.

Sus críticas constantes al sistema americano las presenta en todas sus vertientes: se critica el empeño de ahorrar cada vez más dinero dedicado a la investigación por parte de los entes estatales, la religiosidad imperante en la vida pública en uno de los países más religiosos del mundo, el sistema de correos,  la burocratización de toda institución posible o los tabúes sexuales.

smithsoniana-4Llega a desmitificar a las figuras más respetables y las situaciones más apreciadas de la historia de los Estados Unidos: Lincoln -al que ya había dedicado un libro en su día-, Jefferson, un Woodrow Wilson al que hace retirarse de la política y todos los demás presidentes hasta Franklin D. Rooselvet -sin que falte tampoco Eleanor Rooselvet-, el clan de los Kennedy, Lindbergh, las sopas Heinz, la «pacífica colonización del Oeste», el papel cultural de los indios nativos, la cultura de la hamburguesa, la bomba atómica y los genios que la crearon y, cómo no, la propia Institución Smithsoniana, símbolo del progreso y de la innovación científica USA, que pretende fabricar una bomba no letal que disuelva las ciudades pero “sólo asuste a las personas“… justo al revés de la real bomba de neutrones que disuelve a las personas pero deja intactas las ciudades.

Hay, en fin,  en la novela muchos guiños cultointelectuales que no pillarán de sorpresa al lector avisado, como la calle K en referencia a Kafka, cuya filosofía está presente en el relato, los ucrónicos zepelines, las películas, los artista y los lugares míticos, música de calidad y hasta el mítico violín de Einstein.

Gore Vidal no es un ucronista al uso, no reformula un pasado diferente para llegar a un presente distinto, es un iconoclasta del pasado que alcanza el mismo presente en que vive y que quisiera modificar.

© 2009 Augusto Uribe y Alfred Ahlmann

Amis, Kingsley. Vidal, Gore. La Institución Smithsoniana (The Smithsonian Institution, 1998), Grijalbo/Mondadori, Barcelona, Literatura Mondadori nº 97, 1999, trtad. Jaime Zulaika, rúst., 288 pp.

 

uribeAugusto Uribe es doctor en una ingeniería, periodista y tiene otros estudios; ya jubilado, es presidente de una sociedad de estudios financieros. Ha ganado varios premios Ignotus y ha publicado en libros y revistas como el antiguo BEM o Nueva Dimensión, que lo tuvo por su primer colaborador.

 

 

alfredahlmannAlfred Ahlmann, director de la misión arqueológica española en Turquía, es doctor en Historia, profesor universitario en España e imparte clases en algunas universidades extranjeras: domina varias lenguas. Además de numerosos trabajos profesionales, ha publicado también artículos del género.

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