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EL CORCEL, de Carol Emshwiller

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por Xavier Riesco Riquelme

Los Chillones, una especie alienígena, dominan el mundo. Aunque físicamente débiles, han sabido imponerse a los humanos y tratan a estos como monturas, criándolos como caballos de carrera y dividiéndolos en linajes especializados. Charlie es un Seattle (una de esas razas de monturas humanas), un joven corcel esmeradamente cuidado, alimentado y entrenado que está destinado a convertirse en la montura del Pequeño Amo, el futuro soberano de todos los Chillones y con quien tiene un vínculo extremadamente fuerte (como se pretende que ocurra entre jinete y montura al criarlos y educarlos juntos). Sin embargo, el ordenado mundo de Charlie junto con sus convicciones y anhelos más queridos (ganar medallas, servir al Pequeño Amo) se verá sacudido por la aparición de una figura legendaria entre los humanos: su padre, un líder rebelde que lidera una guerra de guerrilla contra los chillones desde las montañas.

La literatura general ha explorado ya con anterioridad el tema de la esclavitud y las relaciones de sumisión e interdependencia entre amo y esclavo desde varios puntos de vista, desde la actualidad y la crítica posmoderna hasta los clásicos del SXIX, y, de hecho hay algo del dúo Huck/Jim de Huckleberry Finn en la pareja Charlie/Pequeño Amo y las aventuras y desventuras que sufren, incluyendo un cierto despertar ético por parte del Pequeño Amo (afín al de Huck en la obra de Twain). Quizás el principal mérito de El Corcel está en el análisis de la mentalidad de esclavo mediante la voz de Charlie, sus miedos y las trampas morales que les imponen sus opresores: las falsas libertades, ideas impuestas (“nosotros cuidamos de ti”) y concesiones que no son más que cadenas con las que continuar sometiendo a los siervos o los esclavos que se rebelan contra la posibilidad de la libertad y aquellos que forman parte (voluntariamente o no) del sistema de represión.  También hay descripciones de los miedos de los amos en una sociedad esclavista (a la rebelión y a la diferencia numérica, por ejemplo), y se insinúa la forma en que esa dependencia envilece a esos amos.

Como dice la portada e insiste la contraportada, El Corcel es una fábula, no es precisamente una novela de ciencia ficción al uso, sino más bien una fantasía moral, penetrante e inteligente. Eso sí, la autora tiene cuidado de introducir elementos que den plausibilidad y coherencia interna a su fábula: la imposibilidad de erradicar a los Chillones (“están aquí para quedarse”, dice la trágica figura del padre de Charlie, no pueden volver a su mundo de origen) o las menciones de pasada a los  desastres que acaecieron tras la llegada de los Chillones (y las implicaciones de atrocidades deliberadas por parte de estos) que llevan al estado de sumisión y/o barbarie de la especie humana. Siguiendo con ese estilo, no el texto no profundiza sobre la biología o sociedad de los Chillones, por ejemplo, pero tampoco es necesario para que la obra surta el efecto que pretende (y que consigue).

En resumen, El Corcel es un curioso ensayo sobre la libertad y la privación de esta, sobre la mentalidad de los sometidos y los procesos de emancipación. Quizás no sea una obra maestra, pero sí que es una buena reflexión novelada.

(c) 2009 Xavier Riesco Riquelme

El corcel, de Carol Emshwiller (The Mount; 2002). Ediciones Bibliópolis, col. Bibliópolis Fantástica nº 22. Traducción de Tina Parcero. Madrid, febrero de 2009. ISBN. 978-84-96173-20-0. 208 pgs.

TEXTO DE LA CONTRAPORTADA

Charley es un atleta. Su mayor deseo es crecer y convertirse en el corredor más rápido del mundo, como su padre antes que él. Quiere verse retratado cruzando la línea de meta y con medallas al cuello.

Charley vive en un establo. No es un corredor, sino un corcel. Pertenece a un Chillón: los Chillones son invasores alienígenas que han conquistado la Tierra y utilizan a los humanos como monturas. Charley no ha visto a su madre en muchos años, y su padre se ha fugado y se esconde en las montañas, con los demás humanos libres.

Los Chillones dominan el mundo, y los humanos quieren recuperarlo. Charley sabe cómo ser un buen corcel, pero ahora deberá aprender a ser humano.

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