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HISTORIA ALTERNATIVA II, de VV.AA.

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SIETE FINALISTAS DE SIETE SIDEWISES

Selección de AJEC

 

AJEC ha compilado esta segunda antología de Historia alternativa recurriendo a siete finalistas -algunos ganadores- de otros tantos Premios Sidewise de extensión corta, lo que suponía una garantía de que el resultado final sería más que aceptable, como así ha sido. Es una antología excelente.

La historia más corta es Misivas del futuro posible 1 (Misives from Possible Futures 1, 2007), del escritor norteamericano online  John Scalzi, n. 1969, que recibió en 2008 un Hugo por su blog Whatever. Son cuatro originales páginas en las que una empresa ofrece varios escenarios y futuros para una muerte anticipada de Hitler. Si muere asesinado por un ladrón o atropellado por un coche de caballos, la Segunda Guerra Mundial puede correr distinta suerte y el primer hombre en pisar la luna puede no ser Neil Armstrong sino John Glenn, pero si lo hace alcanzado por un meteorito que destruye la especie humana, las consecuencias pueden llegar a que el primer terrestre que alcance la luna sea un calamar en el año 2.973.004.412.

Por orden de menor a mayor le sigue El imperio invisible (The Invisible Empire, 2002), del también estadounidense John Kessel, n. 1950, un prolífico autor de relatos cortos, profesor de inglés. En sólo unas pocas páginas y sin rebasar un escenario de ámbito rural, aunque de alcance nacional norteamericano, acierta a presentar a finales del siglo XIX o principios del XX, con plausibilidad y vehemencia, la lucha de las mujeres por conseguir  sus derechos de un modo que llega a la muerte y el asesinato, un feminismo radicalmente alternativo.

Stephen Baxter es un conocido escritor británico, n. 1957, de sólida formación científica, autor en ciencia ficción hard de novelas como Antihielo y Las naves del tiempo y múltiples relatos, de los que aquí aparece El misterio del Pacífico (The Pacific Mystery, 2006). Arranca como una ucronía convencional en la que Lord Halifax llegó a un acuerdo con Hitler en 1940 y Alemania conquistó Europa, lo mismo que hizo  Japón con Asia, sin que intervinieran los Estados Unidos. Los alemanes dispone de una formidable máquina voladora, dotada de una gran autonomía de vuelo, a la que Churchill llamaba la Bestia antes de que lo ahorcasen. Se proponen con ella atravesar el Pacífico, cosa que nunca antes ha conseguido nadie, aunque el tiempo pasa y, habiendo partido de la costa oriental de Asia, no llegan nunca a la occidental de América. En la geometría hiperbólica -¿podríamos decir ucrónicas a las geometrías no euclidianas?- la longitud de una circunferencia no es π×D, esto es, 3’14 veces su diámetro, sino otra mayor, que puede llegar a ser infinita. Original, con un interesante desarrollo de la acción que recuerda a Thomas Pynchon o al John Priest de Un mundo infinito.

William Sanders es otro estadounidense, n. 1942, autor de dedicación especial a los indios norteamericanos. Ganó dos Premios Sidewise, uno  Lo desconocido (The Undiscovered, 1997. William Shakespeare, sin recursos ni trabajo, se esconde en la bodega de un barco con el propósito de llegar a Londres, mas el navío se dirige a América y allí lo desembarca. Tras una serie de vicisitudes es acogido por los cheroquis para los que escribe unHamlet en que Dinamarca es el territorio de la tribu y el castillo de Elsinor uno de sus poblados. Una historia bien contada, una ucronía poética de las más hermosas que se han escrito, rica de lenguaje, que habría merecido que el inglés de Shakespeare se vertiera al castellano antiguo con mayor acierto.

Geoffrey Landis, n. 1955, es igualmente norteamericano, graduado en Física y Energía Eléctrica en el famoso MIT, que trabajó para la NASA en proyectos de sistemas avanzados de energía y propulsión espacial. Ha ganado dos Hugos y un Nebula de cuento y un Locus de novela, en narraciones traducidas al castellano, aunque algunas en revistas poco accesibles. En su narrativa se advierte su interés por la divulgación científica, en Los ojos de América (The Eyes of America, 2003), de lo que supuso la aparición de la televisión, en un relato sólo aparentemente sencillo. Poco antes de las presidenciales de 1904, Theodore Rooselvet es asesinado por un anarquista, dejando a los republicanos sin candidato. Deciden entonces enfrentar al demócrata Bryan con Edison y, al fichar aquél como consejero eléctrico a Tesla, la campaña se convierte en una pugna científica en que cada candidato pretende maravillar al elector más que su rival.

Aparece el tele-videón, que transmite la voz de Edison y Bryan y proyecta sus imágenes en movimiento, obtenidas a partir de miles de pequeñísimas bombillas, sobre pantallas instaladas en salones, barberías y otros locales. No importa el resultado de la elección, Horowitz, el jefe de los republicanos, se da cuenta de que las pantallas pueden llevarse a los hogares para que lo vean “Los Ojos de América”: quien disponga del tele-videón tendrá más poder que el propio Presidente. Es una ucronía que, con un buen desarrollo, presta gran voz a personajes secundarios, como Mark Twain o Sarah Bernhardt.

El frente humano (Human Front)  es una novelette, expandida luego a novella, que ganó merecidamente el Sidewise de 2001. Se trata de una ucronía en toda regla que nos sumerge en su universo alternativo desde la primera página. El punto de divergencia arranca de 1945 cuando, con la Segunda Guerra Mundial casi terminada, surgieron rivalidades que hicieron que los Estados Unidos y la Gran Bretaña se aliasen con Alemania para cargar las tres contra la Unión Soviética. Tras el bombardeo atómico de Moscú, los rusos se replegaron a los Urales, donde iniciaron una guerra de guerrillas que aún dura en 1963, precisamente cuando el jefe guerrillero Stalin es muerto por soldados americanos.

En los países occidentales capitalistas se crea otra paralela, el llamado “Frente Humano”, que los ataca desde dentro: el enfrentamiento de los rusos con Occidente es la última expresión del enfrentamiento universal entre poderosos y oprimidos, hombres con derechos y sin ellos. El protagonista es un chico de ocho años que queda traumatizado cuando asiste al aterrizaje de emergencia de un avión en todo semejante a un ovni, pilotado por un niño malherido, por motivo del peso que puede soportar el aparato: es una explicación sugestivamente ucrónica del fenómeno ovni. El desenlace final es sorprendente, por más que el autor haya expuesto cuanto lo justifica.

Es una gran narración, a la que cabe objetar que, tras iniciarse brillantemente, se pierda un tanto al tocar la gran cantidad de temas que preocupan a su autor, Ken McLeod un escocés nacido en 1954, licenciado en zoología por la Universidad de Glasgow. Hombre muy de izquierdas, es frecuente que se ocupe en sus cuentos y novelas de ideologías políticas como el socialismo, el comunismo y el anarquismo, con dedicación preferente a la corriente de pensamiento trostkista, el anarcocapitalismo o el libertarismo económico extremo. Cierto es que esto hace que su historia no sea una de tantas.

El relato más largo, aunque todavía lejos de las 40.000 palabras que separan la extensión corta de la de las novelas en los Sidewise, esRecuperando el Apollo 8 (Recoverring Apollo 8), de Kristine Katryn Rusch, que, junto con el anterior, es de lo mejor de la antología. Ganó el Sidewise de 2007, ex aequo con Quaestiones super Caelo et Mundo, de Michael Flynn, y fue finalista del Hugo. (Apollo  en el título yApolo en el texto no es sino otra muestra del descuido con que está hecho el libro).

Rusch, n, 1960, es una escritora americana de narraciones  de misterio, como la que en esta página hemos comentado The G-Men, finalista del pasado Sidewise, de la que ya decíamos que tenía más de thriller que de ucronía, y aquí sabe crear una conseguida atmósfera de suspense. Un niño de ocho años ve desde lo más lejos la pérdida del Apolo 8 y vive sólo para cumplir su sueño de rescatarlo. Cuarenta años después, cuando la cápsula se aproxima por segunda vez a la Tierra en su órbita excéntrica, dispone una nave que la agarra y la introduce en su bodega. Para la sorpresa de todos, incluidos los millones que contenmplan la escena por televisión, en su interior no están los tripulantes. Comienza entonces la tarea de encontrarlos, que es como hallar una aguja en una galaxia de millones de pajares.

La acción principal llega hasta el 2018 y en ella, a más del contrafáctico principal de suponer que la misión del Apolo 8 fue un fracaso, se dejan caer como al descuido alusiones a la minería asteroidal, la anexión de Puerto Rico como estado 51 de la Unión o la Casa Blanca ocupada por el Presidente Rockfeller o una Presidenta femenina, en un mundo diferente que supone una suave ucronía de fondo, lo que hemos dado en llamar ucronía de anticipación: nuestra realidad no conduce a ese futuro.

Uno de los mejores relatos que se han escrito sobre la carrera espacial y un canto al individualismo como motor del progreso, con unas consideraciones filosóficas sobre el futuro de la especie humana que nada tienen que envidiar sino que superan las de Clarke en 2001.

Es una lástima la maquetación, los errores de un texto no revisado y una traducción que se hace difícil de seguir cuando por ejemplo, dice que no se puede presentar a la Presidencia no siendo judío, cuando quiere decir lo contrario, no, siendo judío: por ejemplo, pero es error reiterado. Aún hay quienes gustamos de las cosas bien hechas y amamos la lengua que hemos heredado.

© 2010 Augusto Uribe y Alfred Ahlmann

Historia alternativa, volumen II, AJEC, Granada, Albemuth Internacional nº 24, 2009, trad. Raúl David Gonzálvez del Águila, corr. de estilo Sergio Mars, rúst., 247 pp.

 

Augusto Uribe es doctor en una ingeniería, periodista y tiene otros estudios; ya jubilado, es presidente de una sociedad de estudios financieros. Ha ganado varios premios Ignotus y ha publicado en libros y revistas como el antiguo BEM o Nueva Dimensión, que lo tuvo por su primer colaborador.

 

 

 

Alfred Ahlmann, director de la misión arqueológica española en Turquía, es doctor en Historia, profesor universitario en España e imparte clases en algunas universidades extranjeras: domina varias lenguas. Además de numerosos trabajos profesionales, ha publicado también artículos del género.

 

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