PANDORA INMINENTE, por Iván Molina Jiménez

Aún no amanecía cuando me despertó una llamada de mi tío Julio. Entre toses y jadeos, me contó que a su hijo Lucas lo acababan de detener en Las Vegas y que, al parecer, lo iban a recluir en una prisión –oficialmente no existente– ubicada en Guantánamo. Sin más datos, me comuniqué con la vicecanciller (una antigua compañera de mis días universitarios), quien prometió contactar, lo antes posible, al embajador costarricense en Washington. Alrededor de las once de la mañana, ya había confirmado el arresto de mi primo, a mitad de una función, en The Florentian (Resort, Hotel & Casino); y sabía, además, que durante el traslado al aeropuerto, logró engañar a sus captores y escapar, por lo que su condición legal ahora era la de fugitivo.

Lucas, el menor de los tres hijos de mi tío, destacó desde niño por su talento. A los veintitrés años, tenía una maestría en física y le fue adjudicada una beca para realizar un doctorado en el New Tulane Institute of Technology, del cual se graduó con honores. Reconocidas universidades y poderosas corporaciones le ofrecieron atractivas opciones de empleo, pero las rechazó todas para dedicarse a lo que era su pasión de la infancia: la magia. Gracias a su habilidad para combinar los viejos trucos con los nuevos avances científicos, se convirtió en una de las figuras internacionalmente más cotizadas de esa difícil profesión. Convertido en un joven millonario, no le fue difícil nacionalizarse estadounidense. Pronto sus romances, en especial con modelos y actrices, lo catapultaron al corazón mismo de la prensa sensacionalista.

Precisamente por tratarse de una celebridad, la detención de mi primo –ejecutada por los funcionarios a cargo de manera poco discreta– y su fuga posterior, alcanzaron la categoría de noticias globales. La familia de mi tío fue obligada a esconderse para escapar del acoso constante de cientos de periodistas de todo el planeta que llegaron a San José con la misma pregunta en sus labios: ¿qué hizo este mago para desatar las iras del gobierno federal? Dado el completo hermetismo de las autoridades, corrían los rumores más disparatados. Según unos, Lucas había hipnotizado a varios senadores con fines políticos; otros aseguraban que tenía secretos vínculos con el crimen organizado; y no faltó quien afirmara que era el responsable de embarazar a la hija menor de edad del vicepresidente de Estados Unidos.

Las especulaciones iban y venían, con el comprensible propósito de elevar las ventas y los índices de audiencia. En la mañana, se decía que Lucas había sido arrestado en Suecia; al mediodía, se informaba que fue el protagonista de un tiroteo en Toronto; en la tarde, se mostraba un cuerpo en una morgue de El Cairo que, de acuerdo con la opinión experta de un médico forense, era el de mago; y en la noche, un reportaje especial indicaba que permanecía oculto en una mina abandonada en el desierto de Atacama. Para condimentar debidamente estas primicias, fueron muy útiles las inevitables confesiones sentimentales de numerosas ex amantes, reales e imaginarias, que se refirieron en detalle a los gustos, conductas, creencias y posiciones sexuales preferidas del fugitivo más buscado del planeta. Agobiada por el dolor y la incertidumbre, la familia de mi tío se aproximaba peligrosamente al colapso cuando la prestigiosa Ethical Science Foundation publicó una carta de mi primo.

“Durante mi primer año en Tulane, compartí un apartamento con Jacob Aronov, un biólogo especializado en cristalografía orgánica y actualmente destacado en la base de Estados Unidos en Marte. Hace seis días, unos veinte minutos antes que iniciara mi función en The Florentian, él me llamó a mi número privado. Casi no reconocí su voz ni su imagen y me costó entender lo que decía, dado que una fuerte interferencia afectaba la señal. En los pocos segundos que duró la comunicación, capté que algo muy grave ocurría y, luego, seemrhide, una palabra que me obligó a visitar abandonados territorios de mi memoria.

»Por la época en que éramos estudiantes, Jacob y yo, después de prolongadas conversaciones en el bar de la esquina, coincidimos en que podría ser interesante, en términos financieros y científicos, elaborar una matriz capaz de procesar complejas tareas de experimentación teórica en diversas áreas del conocimiento. Iniciadas las labores, diseñamos un sitio en el ciberespacio, imposible de detectar e impenetrable, para almacenar la información producida. La falta de resultados alentadores y las exigencias crecientes de los programas de doctorado pronto empezaron a deteriorar el entusiasmo que compartíamos. Tras analizar distintas opciones, acordamos suspender indefinidamente el proyecto, pero sin borrar seemrhide.

»Profundamente preocupado por la llamada, terminé de prepararme para salir al escenario. Apenas iba a iniciar la función, uno de mis asistentes me indicó, entre bastidores, que tenía algo urgente que decirme. De prisa, me disculpé con el público, aterrado por la imagen de que una tragedia acababa de golpear a mi familia; pero no se trataba de eso. El alivio fue efímero. De improviso, varios agentes federales me solicitaron que los acompañara. Pregunté por qué y su respuesta fue indicarme que guardara silencio. Al insistir en que me explicaran las razones por las que me detenían, trataron de esposarme. Me resistí, empezamos a forcejear y, en la lucha, derribamos uno de los telones principales, para beneficio de las cámaras de televisión.

»Los detalles acerca de cómo logré escapar pertenecen a los secretos inevitables de todo mago profesional. Sí les diré que, una vez que me sentí a salvo, logré tener acceso al sitio y encontré varios documentos electrónicos, cuyo contenido ya puede ser consultado (véase la dirección: http://seemrhide.two.pandora/). Según el resumen ejecutivo preparado por Jacob, después de confirmarse el año pasado la existencia de vida bacteriana en Marte, los gobiernos y corporaciones involucrados en la exploración del planeta se apresuraron a conseguir la mayor variedad posible de especímenes. Desde hace unos cinco meses, muestras de tales microorganismos han comenzado a ser enviadas de manera ilegal a la Tierra.

»Actualmente, hay unos trescientos laboratorios, localizados especialmente en Inglaterra, Estados Unidos, Canadá Rusia, China, India, Japón, las dos Coreas y Brasil, que llevan a cabo investigaciones para determinar el potencial farmacológico y militar de esas bacterias. También, se han iniciado experimentos para cruzar ADN terrestre con el marciano con el fin de explorar las propiedades de nuevas formas de vida animal y vegetal. Sobra decir que tales actividades son extremadamente peligrosas, que muchas se efectúan en instalaciones que carecen de las condiciones mínimas de seguridad y que algunas muestras de los microorganismos originales y de los híbridos han caído en manos de organizaciones dispuestas a venderlos al que más ofrezca.

»El elevadísimo riesgo que supone la incontrolada manipulación de las bacterias y su irresponsable movilización a lo largo y ancho del planeta es demostrado por lo sucedido en un laboratorio de la base europea en Marte. De acuerdo con Jacob, tres científicas que resultaron accidentalmente contaminadas, fallecieron en el término de una hora, tras ser literalmente devoradas por los microorganismos. En un episodio similar, registrado unos pocos días después en el complejo ruso, la persona afectada murió en menos de treinta minutos. Una autopsia realizada a distancia reveló que tenía el aparato digestivo completamente desintegrado.

»Dados los fuertes intereses que están detrás de esta demencial competencia por obtener ventajas y beneficios económicos y militares a partir de la explotación de las bacterias marcianas, las diversas organizaciones de la sociedad civil deben intervenir para obligar a las autoridades a proceder, de manera drástica, contra quienes ponen en peligro la vida de todos. También es preciso exigir que se den a conocer detalladamente los incidentes ocurridos en Marte. Gracias al coraje de Jacob, puedo acompañar esta denuncia con una lista bastante completa de las empresas y personas involucradas en los experimentos con los microorganismos”.

La conmoción provocada por la publicación de la carta fue de escala global. Forzados a tomar acción, los gobiernos cerraron laboratorios, detuvieron a cientos de personas y emprendieron investigaciones minuciosas; sin embargo, persistió la duda acerca de cuántas bacterias marcianas quedaban en la Tierra, en dónde estaban y para qué se las utilizaba. En un incidente bastante confuso, luego de su llegada a Washington, Jacob Aronov resultó muerto (la versión oficial afirma que fue acribillado en su apartamento por unos fundamentalistas opuestos a la exploración espacial, quienes escaparon espectacularmente tras el atentado).

De Lucas, no se supo más. En abril del 2057, casi un año después del escándalo, me encontraba en Berlín cuando recibí un escueto mensaje en mi teléfono. Acudí al lugar indicado en una bella noche de primavera. Al rato, vislumbré una figura que se acercaba. Con barba, bigote, un cambio en el color y el corte del cabello, anteojos oscuros y algunos kilos extra, me costó reconocerlo. Mi primo me abrazó fuertemente, me entregó una extensa carta para que se la diera a mi tío, y me aseguró que se encontraba bien. Ya no existía orden de arresto en su contra, pero temía que lo mataran. Antes de irse, el mago me preguntó muy serio:

–¿Qué es eso que tenés allí?

–¿Dónde?

Con una rapidez increíble, extrajo una rosa roja de mi oreja izquierda. Aplaudí discretamente, con mis dos dedos índices, como lo hacía cuando éramos niños. Se despidió sin dejar de sonreír. Cruzó la calle y, al llegar a la mitad del puente desde el cual los freikorps lanzaron el cadáver de la Luxemburgo en 1919, se volvió, me miró fijamente, arrojó la flor al canal, me saludó con una reverencia y desapareció.

Tomado de: Venus desciende (Alajuela, 2009), con el permiso del autor.

© Iván Molina Jiménez 2011

Puede leer la entrevista que le realizó Sergio Gaut vel Hartman a este autor aquí.

 

ivan-molinaIván Molina Jiménez. Costarricense (1961). Catedrático de la Escuela de Historia e investigador del Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA) de la Universidad de Costa Rica. Autor, coautor o editor de numerosos estudios sobre historia de Costa Rica, en particular, y de Centroamérica, en general. Entre sus últimos libros figuran: Los pasados de la memoria. El origen de la reforma social en Costa Rica (1938-1943) (Heredia, Editorial Universidad Nacional, 2008) y Ricardo Jiménez (San José, EUNED, 2009). En el campo de la ciencia ficción ha publicado La miel de los mudos y otros cuentos ticos de ciencia ficción (San José, Editorama, 2003), El alivio de las nubes y más cuentos ticos de ciencia ficción (San José, ICAR, 2005), La conspiración de las zurdas y nuevos cuentos ticos de ciencia ficción (San José, ICAR, 2007), y Venus desciende. Relatos de ciencia ficción (Alajuela, ICAR, 2009)

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