VIAJES POR EL TIEMPO, S.A. (INFORME) por Juan Carlos Planells

Insigne sire: Cumplimentando sus deseos, expongo seguidamente mis conclusiones respecto a lo acaecido durante las segunda y tercera décadas del llamado siglo XXI en el planeta denominado “Tierra” por sus habitantes.

Como registran los documentos y discos verificados, así como las grabaciones consignadas en el anexo, en dicho planeta se descubrió hacia 2015 la posibilidad de viajar al pasado, aunque sin retorno posible al presente. De todo ello cabe deducir que la invención o posibilidad de dicho viaje se desechó inicialmente, pues no tenía sentido su explotación en elterreno científico ni en el recreativo o cualquier otro. Ahora bien, como dicha posibilidad de viaje al pasado pronto fue conocida por las agencias de información, se divulgó ampliamente y ello trajo consecuencias inesperadas, que analizaré lo más sucintamente posible (la información completa, en los anexos).

Ese viaje al pasado sin regreso al presente se consideró una vía para solucionar graves conflictos políticos, principalmente de seguridad y terrorismo, cada vez más frecuentes. De ahí que ciertos gobiernos de las llamadas “naciones” del planeta decidieran adoptarlo como una forma de “castigo penal”. Y de ahí, por tanto, que expidieran al pasado individuos condenados por terrorismo, crímenes gravísimos e inmoralidad hacia otras personas (el significado de esto último no queda muy claro, más detalles en los anexos). El siguiente paso, acorde con esta disposición inicial, fue vaciar las cárceles de todas las ciudades y expedir los presos al pasado. Cabe decir que esto tuvo también, al parecer, motivos económicos: menos población que mantener a cuenta de los estados (los que cumplían penas de prisión debían ser alimentados, vestidos y alojados en unos edificios apropiados para ello, todo a cargo de la ciudadanía).

De documentos estudiados, cuya veracidad no cabe poner en duda, pues tanto las coincidencias como las discrepencias presentan extrañas similitudes, se desprende la alarma que ello creó: resumiendo, existía el temor de que enviar al pasado a criminales, asesinos, terroristas, inmorales (sea lo que fuere esto último) y otros delincuentes, daría lugar en los tiempos pasados donde eran enviados a una serie de grupúsculos sociales (se ignora el significado de este término) altamente perturbadores que acabarían alcanzando el presente y creando un caos de dimensiones apocalípticas. Ahora bien, según adujeron los científicos no había el menor peligro, pues cada viaje al pasado creaba una línea temporal nueva, es decir, “mundos paralelos”: abría nuevas vías o alternativas al mundo tal como se conocía, y el daño o el bien que esos enviados al pasado creasen allá donde fueran a parar no repercutiría en el presente del planeta, y por tanto tampoco en elfuturo.

Esto trajo como consecuencia el inicio de la explotación comercial del viaje por el tiempo, a causa de la liberalización (no está muy claro el significado de este término). No parece que al principio hubiera mucho interés por ello, lo cual se explica por la condición de “no regreso” del viaje en sí: la ciudadanía planetaria no tenía interés en ir a un tiempo pasado si no podían volver luego a su actualidad. Ahora bien, aquí fue donde incidió, principalmente, el factor llamado “crisis”, que se había iniciado aproximadamente en 2008 o 2009 (difieren las fechas y los países), factor de nivel planetario y que llevó a la ruina y la miseria a millones de personas. Algunos gobiernos creyeron, por tanto, que una solución a la crisis sería enviar al pasado a todos cuantos se encontraban en la ruina para que iniciaran una nueva vida en mejores condiciones (y como en el caso de los presos y delincuentes, esto ahorraba dinero en lo llamado “ayudas”, “subvenciones”, “pensiones”, y otros términos ambiguos, que eran pagadas por los estados mediante el dinero de la ciudadanía: complicado, pero ese parece haber sido el sistema). Personas desahuciadas, sin hogar, los que vivían en las calles de las grandes ciudades, desempleados y quienes no recibían ayudas estatales fueron los primeros en ser enviados al pasado (no queda claro si de grado o por la fuerza). La idea era que se defenderían mejor en tiempos pasados, gracias a sus conocimientos, y ayudarían al desarrollo de las civilizaciones donde se ubicaran.

Naturalmente, insigne sire, es imposible comprobar si esto ocurrió realmente o no, puesto que al originarse los mundos paralelos con la llegada –irrupción, si se me permite, es un término más apropiado– se rompe la continuidad espaciotemporal y desconocemos los resultados de tan peregrina propuesta. Mi creencia es que el ahorro estatal que suponía liberarse de toda esa población influyó mucho más que ninguna otra idea de altruismo (algo casi desconocido en este planeta).

    Todo esto conllevó una disminución de la población del planeta en torno a un 38 por ciento (cálculo aproximado). Lo cual creó una inesperada disyuntiva: gran parte de la población sufrió de inmediato la psicosis de “cualquier tiempo pasado fue mejor” (el término, al parecer, proviene de una tonada popular o un lema político; no está muy claro el origen) y como consecuencia se creó una oferta de traslado al pasado por motivos lúdicos, eminentemente comercial. No es fácil explicar la finalidad de esta oferta (tampoco está muy claro cómo denominarla: véase en el anexo). Sintetizando su significado, una serie de empresas ofrecían a los ciudadanos la posibilidad de viajar e instalarse al pasado que deseasen porque serían allí más felices que en el cada vez más despoblado presente. Esto creó una verdadera expectación. Resumida esta (más detalles en anexos), sucedió que los amantes y estudiosos del arte decidieron ser trasladados a los tiempos en que grandes artistas de diversas disciplinas crearon sus obras (las disciplinas incluían lo llamado “música”, “cine”, “pintura”, “escultura” “arquitectura” y un largo etcétera); posteriormente se añadieron personas amantes de temas al parecer muy superficiales (deportes, baile). La emigración más numerosa (decenas de millones de personas) tuvo lugar a sitios llamados Betlem o Belén y Jerusalén o Jerusalem (difieren los nombres), a fin de asistir a un nacimiento (en un caso) o a una muerte (en elotro caso). No es el único motivo extraño de emigración, y los hay realmente absurdos (véase detalles en anexos). La lista de lugares o emplazamientos más demandados por la denominada “emigración lúdica al pasado” incluye por ejemplo (nombres aproximados, se ignora significado concreto): Búnker Hitler 1945, El Congreso 23 de Febrero, Concierto Lady Gaga Barcelona 2010, Dallas Texas 1963, Hamburgo 1960, Plaza Tiananmén, Edificio Dakota Nueva York 1980, Torres Gemelas 2001, The Cavern Liverpool 1962, Gettysburg 1863.

    Desearía llamar la atención de sire respecto a “Viajes por el tiempo S.A.”, nombre de la principal empresa que enviaba al pasado a los ciudadanos que así lo pedían. La empresa –lo mismo que su homóloga “Viaje al pasado, S.L.”– ofrecía lo que a mi parecer es probablemente un engaño: tanto en nuestro lenguaje como en los idiomas del planeta llamado Tierra, la idea de viajar consiste en trasladarse físicamente de un lugar a otro, cercano o lejano, para luego regresar al punto de procedencia. Es decir, no se trata de un “no retorno”. Aun a riesgo de especular, es evidente que dichas empresas quizá engañaban a la población, puesto que debieran haberse llamado “Traslados por el tiempo, S.A.” o “Traslados al pasado, S.L.”. ¿Realmente la gente que emprendía el viaje al lugar del pasado que elegían eran conscientes de que jamás volverían al mundo que abandonaban? En mi equipo, compuesto de cinco personas, hay disparidad de criterios, y por cuatro a uno (sin contar mi voto personal, abstención) gana la opinión de que no lo eran y que todo les daba igual con tal de escapar del presente. Este es un punto realmente oscuro. Existe también la idea (infudada) de que con los conocimientos tecnológicos que tenían los emigrados, serían capaces de mejorar el pasado al que se trasladaban (no puede comprobarse si eso es verdad, por lo indicado anteriormente).

    En aproximadamente diez años, la población de la Tierra se había reducido ya en un 70%. El índice de nacimientos, según estadísticas halladas, decrecía considerablemente. El 30% restante acabó emigrando del planeta, por razones tan variadas que exponerlas sería farragoso. Sin embargo, llamamos la atención hacia uno de los motivos más aludido en informes hallados: “soledad”. Muchos ciudadanos y habitantes de zonas rurales emigraron a lugares del pasado (en ocasiones no muy lejanos en su propia trayectoria vital: al parecer elegían tiempos cercanos a su niñez o juventud, o a la de sus progenitores) por la razón de sentirse solos en un mundo progresivamente deshabitado. A esto debe añadirse que no había prácticamente contribuyentes para sustentar los estados, los cuales no atendían apenas a una población disminuida numéricamente. Hay un anexo detallando someramente las repercusiones económicas.

    Hubo enclaves donde la emigración al pasado no se realizó nunca. Las causas fueron su aislamiento del llamado “mundo civilizado”. Generalmente se trata de las llamadas “tribus” (sea lo que fuere esto) que solían vivir en el llamado hemisferio sur del planeta, o en lugares alejados de las grandes urbes o zonas densamente pobladas. Estas “tribus” o grupos de personas fueron extinguiéndose por razones no demasiado claras (¿epidemias?, ¿luchas?), pues no hay registros verificables.

   De todo lo expuesto queda perfectamente explicado por qué el planeta llamado Tierra es actualmente un lugar completamente deshabitado de presencia humana inteligente: toda su población ha emigrado a diferentes fechas de su pasado. La vida que resta en el planeta es no inteligente: formas de vida animales en tierra, aire y agua (algunas campan en las ciudades, si bien no parece ser el lugar más adecuado para la mayoría de ellas).

    Expongo todo lo anterior a su juicio, dignísimo sire. Ensalzo la labor en ayudantía de mis colaboradores.

    Como bien sabe, sire, nuestra investigación respecto a la ausencia de vida inteligente en el planeta y la desaparición de sus habitantes ha coincidido temporalmente con el trabajo del insigne profesor Mazz Ingoboro. Sostiene el insigne Ingoboro que debería destruirse el planeta Tierra porque la existencia de tantos mundos y espaciotiempos paralelos creados pormillones de personas emigradas al pasado puede desestabilizar el “proyecto Universo” (lo que en el planeta Tierra se llamaba “Creación”, si nuestros estudios no yerran). Según la teoría del insigne, al destruir la Tierra, se destruirán porcontagio todos los mundos paralelos creados desde el primer viaje al pasado, y se evitaría así la posibilidad de un caos multiforme (que los muchos universos creados por los viajes al pasado, que se calcula en millones, devoren todo elproyecto Universo). No nos corresponde a nosotros opinar sobre su trabajo, pero debería tenerse en cuenta la posibilidad de salvar o preservar las vidas no inteligentes (los animales) que restan sobre el planeta.

    Dignísimo, sire, espero hacer sido grato.

    Rozz Unb.

FIN

 

 

 

© 2011 Juan Carlos Planells por el relato.

Joan Carles Planells

Juan Carlos Planells nació en Barcelona en el año 1950 y falleció en la misma ciudad en 2011. Autor de las novelas de ciencia ficción El Enfrentamiento (Miraguano) y El corazón de Atenea (Espiral CF), fue uno de los principales estudiosos de la figura de Philip K. Dick. Poeta, dramaturgo y aficionado a la ciencia ficción, publicó relatos y artículos en gran parte de las revistas del género en lengua castellana: Nueva Dimensión, BEM, Tránsito, Gigamesh, Opción, Cuasar, Artifex, Asimov Ciencia Ficción y BEM on Line. Fue finalista en dos ocasiones del premio Domingo Santos. Gran parte de su obra se puede consultar en su bitácora: Planells, Fact and Fiction.

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Acerca de Interface Grupo Editor

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