SONDELA, de Rodolfo Martínez

Por Joan Antoni Fernàndez

Advertencia al lector despistado: Los aficionados a la Ciencia Ficción en España no somos anglosajones, ni tan siquiera francófonos o simples teutones. Por ello, aunque contamos con muy buenos y valiosos escritores en la temática, ninguna legión de frikis les rinde pleitesía. Las convenciones del género que se celebran en nuestra Piel de Toro más bien se asemejan a una reunión dominical de costillada, donde un grupo de amiguetes se junta para comer la carne (siempre poco hecha) de algún que otro escritor disidente.

No obstante, hay excepciones a la norma. Existe un reducido número de escritores españoles que despiertan pasión entre los aficionados a la ciencia ficción, y entre ellos sobresale con luz propia Rodolfo Martínez. Es por ello que resulta del todo superfluo intentar la presentación de dicho autor. Ganador del Premio Minotauro, el Premio Asturias de Novela y varios Ignotus, sus obras son harto conocidas por todo buen seguidor del género. Narrador sólido como pocos, su extensa producción habla por sí misma, máxime cuando ofrece una amplia variedad de registros. Desde la ciencia ficción más tradicional, pasando por el ciberpunk y el steampunk, es incluso capaz de alejarse del fantástico más clásico, aunque sin dejar de orbitar a su alrededor.

Es un hecho incuestionable que hoy en día la Fantasía vende, y ello sin generar las dudas que la Ciencia Ficción crea entre los editores y su cuenta de resultados. En los últimos años un combate a muerte se desarrolla en los talleres de las imprentas, donde luchan por la supervivencia Orkos y Zombies contra Robots y Mutantes. Por ahora, mientras la irrupción de la impresión digital no democratice la edición de libros, son los primeros quienes llevan las de ganar. La Princesa Papanatas le ha comido el terreno al Marciano Invasor en las librerías tradicionales. Puestas así las cosas, mejor escribir sobre vampiros con acné que sobre alienígenas desubicados. O no?

Todo lo expuesto viene a cuento cuando uno se sumerge en las páginas de Sondela. Su autor ha cogido el toro por los cuernos y se ha permitido el lujo de forzar un perfecto mestizaje de géneros. Mostrando una gran madurez narrativa, ha sabido aunar con acierto la ciencia ficción con la fantasía, tamizando todo con tintes policíacos e incluso filosóficos, cambiando de forma continua el tono, el punto de vista y el estilo del/los relato/s, Rodolfo Martínez ha creado la que en mi opinión es su obra más personal publicada hasta la fecha.

Sondela parte de una premisa realmente atractiva. Nos presenta un mundo futuro de alta tecnología donde la Atlántida ha vuelto a surgir sobre la faz de la Tierra, con todos sus mitos y dioses. Así Rodolfo Martínez nos muestra con gran soltura la cohabitación en un mismo plano de la realidad de una sociedad altamente tecnificada e informatizada, muy al estilo ciberpunk, en contraposición a una civilización arcana, repleta de seres mitológicos y dominada por fuerzas sobrenaturales. El choque entre dos concepciones tan antagónicas del universo crea una especie de zona neutra, la isla de Madeira. Un lugar de encuentro donde las cosas no son del todo blancas (Ciencia) ni negras (Magia), diluyéndose en amplias tonalidades de grises.

A través de un cúmulo de historias narradas con voces y enfoques diferentes, el autor hace avanzar la trama con gran maestría. Digamos que Sondela se asemeja a un excelente licor, destilado con mimo, el cual se debe paladear sin prisas. Que Rodolfo Martínez sea asturiano me ha inducido a imaginar la lectura de la obra como una suerte de espicha en un lagar. Cada capítulo o historia de la obra es como un nuevo tonel donde el autor sabe escanciar con pulso la sidra allí atesorada. De esa forma el lector va deambulando eufórico, catando aquí y allá, cambiando de mesa en mesa para probar las distintas variedades que nos ofrece tan apetitoso banquete.

Insisto: hay en Sondela una mescolanza de estilos muy medida. Lo mismo nos remite a lo mejor del ciberpunk que el autor nos ofreciera en La sonrisa del gato, que al género policiaco con trasfondo fantástico mostrado en su saga de novelas de Sherlock Holmes, o al propio misticismo sobrenatural con el que ya nos deleitara en Los sicarios del cielo. No falta tampoco un cierto regusto a épica griega, tipo Ilíada, o incluso fragmentos dignos de los Diálogos de Platón. Y lo más maravilloso es que cada parte tiene su personaje idóneo, una voz literaria que nos transporta por la trama con una naturalidad extraordinaria. A pesar de los escenarios cambiantes, nada chirría. Todo se halla ensamblado con una perfección admirable.

Rodolfo Martínez

No es Sondela una novela trepidante en el amplio sentido de la palabra. A pesar de que en su desarrollo acontecen muchas vicisitudes, más que una obra de acción se trata de una obra de reflexión. Es precisamente su ritmo sosegado lo que atrapa al lector, sin estridencias ni giros sorpresivos en la trama. Todo transcurre como en el cauce de un río, a veces con un discurrir lento, en ocasiones cobrando impulso para volver a asentarse tras un recodo. Los personajes están muy bien trazados, fluyen con vida propia y sus acciones son coherentes con su sicología emocional. Y lo más soprendente es que saben recrear un mundo más allá de las páginas del libro, dotando de existencia propia tanto lo que allí se nos cuenta como aquello que se intuye tras el relato.

Sin duda se nota que, como narrador, Rodolfo Martínez se siente más cómodo bregando con la coherencia real que con la fantasía desbocada. Tal vez por ello existen ciertas elipsis en los momentos con mayor contenido mágico de la historia. Por ejemplo, no se narra al lector partes tan legendarias como cuando Orfeo, Fátima y el detective Campos se internan en Útopos para rescatar a Quirón de las garras de los Antigüos. Semejante ausencia puede resultar una pequeña decepción, pero no llega a empañar la brillantez del relato en su conjunto.

Nos hallamos ante una obra adulta en la justa concepción de la palabra. Su autor se halla en un gran momento de forma y nos ofrece lo mejor de sí mismo. No es una simple novelita de aventuras,  ni una típica fantasía para adolescentes, no hay batallitas, ni gore, ni enigmas de salón donde lo único importante es descubrir al asesino de tía Agatha. Trasciende todo ello y nos ofrece más, mucho más. Un mestizaje de géneros creado con sabiduría y lucidez, el enfrentamiento definitivo entre el Caos y la Razón, el Mito y la Ciencia. Una confrontación desde varias perspectivas que, como era de esperar, no tiene ganador absoluto.

En definitiva, una historia inteligente narrada con la precisión de un mecanismo bien engrasado. Una pieza de orfebrería para paladares refinados. Una pequeña maravilla que sabe huir de la adocenación de géneros para reconciliarnos con la auténtica Literatura.

© 2011 Joan Antoni Fernàndez para BEM on Line


Titulo original: Sondela
Autor: Rodolfo Martínez
Fecha de publicación: Abril de 2011
Páginas: 365
PVP: 17,95 €.
ISBN: 978-84-93814366
Sello: Dolmen Books
Edita: Ediciones Dolmen

Texto de la contraportada

La idea de un continente poblado de faunos, sátiros, centauros, dríadas y ninfas resultaba absurda; un continente ubicado en un lugar tectónicamente imposible, en el que la magia funcionaba y las plegarias a los dioses recibían respuesta, si bien no siempre la esperada.

Un lugar en el que las brújulas perdían el norte, los relojes se paraban y los microprocesadores se convertían en un trozo inerte de silicio; donde la electricidad no era más que el nombre que se le daba al ámbar. Un lugar que, sencillamente, no debería existir.

Sin embargo, un día, a principios del siglo XXI, por algún motivo que se desconoce, la Atlántida “reaparece” en mitad del Atlántico. Es un lugar donde la magia y los dioses funcionan realmente. En los siguientes 10-15 años el mundo va cambiando, como si dos concepciones distintas del universo se estuvieran mezclando. En las zonas de influencia atlante, la magia funciona, pero cualquier tecnología más compleja que el vapor, no. En las zonas de influencia “terrana” funciona la tecnología pero no, obviamente, la magia.

Acerca de Interface Grupo Editor

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