MUNDOS, de Joe Haldeman

por Joan Manel Ortiz

Se podría decir que nos encontramos ante una trilogía que parecía maldita. Publicada inicialmente por Ediciones Acervo, dentro de su colección Ciencia Ficción y que dirigía por aquel entonces el maestro Domingo Santos, apareció su primera parte (y que es la que aquí tratamos) bajo el título de Mundos, a principios de los ochenta. Nunca llegaron a publicar las continuaciones y así, unos años después, Ultramar Editores, de nuevo bajo la batuta de Santos, se atrevió a publicar de nuevo la primera parte, manteniendo el mismo título, y, esta vez sí, también su continuación, Mundos aparte, pero tuvo que echar el cierre tras su venta a una editorial francesa. Eso provocó que, cuando Haldeman, publicó en los EE.UU. la tercera parte, Worlds Enough and Time, no pareciera haber ninguna editorial en España interesada en publicarla y los aficionados españoles nos quedamos sin poder conocer la conclusión de la serie.

Joa Haldeman por 5

Las trilogías siempre son un “negocio arriesgado” para las editoriales, sobre todo cuando han aparecido las primeras partes en otro sitio. El miedo a reeditar (si es que se puede, que a veces por temas de derechos no es posible) títulos ya publicados anteriormente por las previsibles bajas ventas (se supone que los aficionados ya los tienen y no van a volver a comprárselos) hace que, cuando una serie ve interrumpida su publicación, siempre sea complicado poder disfrutar de las continuaciones. Eso fue lo que sucedió con Mundos, y ese el motivo por el que hasta ahora el tercer libro hubiera quedado inédito hasta la fecha.

Porque ahora, por fin, una nueva editorial ha emprendido la publicación de la Trilogía de los Mundos desde el principio y,  mientras escribo esto, me entero que acaba de salir la segunda parte (con un título diferente), por lo que parece ser que ahora sí, por fin, podremos disfrutarla completa. La Factoría de Ideas, en su colección Solaris tiene previsto publicar la tercera parte el año próximo y todos nos congratulamos por ello.

Pero pasemos a analizar un poco la primera parte de la Trilogía de los Mundos de Joe Haldeman. El argumento de Mundos nos sitúa en el año 2084, cuando medio millón de humanos han huído de una Tierra superpoblada y polucionada para vivir en lo que se denominan los “Mundos”, unos asteroides huecos en órbita al planeta madre y que albergan colonias cada vez más numerosas y casi autosuficientes. La protagonista de la historia, Marianne O’Hara, es una habitante de Nueva Nueva York, el mayor de los Mundos, a quien se le ofrece la posibilidad de asistir a la universidad en la Tierra durante un año, pudiendo comprobar muy pronto las diferencias culturales y sociales que existen ya entre las colonias y la metrópoli, unos con ansias de libertad y otros con miedo de perder el control de los cada vez más escasos recursos. Una trama de thriller político, muy bien introducida por Haldeman, hará que asistamos al nacimiento de una revolución que provocará muchos cambios y un nuevo equilibrio de poder entre unos y otros.

Mundos es un libro escrito a principios de los años 80, fruto de aquellos años y se nota bastante en su construcción. Como en la mayoría de sus obras, Haldeman nos ofrece su visión de una sociedad,  en esta ocasión la terrestre, acostumbrada a ser el centro de todo y que considera a los habitantes de los Mundos, con los que comercia, como simples colonos. El descubrimiento en uno de ellos de una rica veta de Condrita Carbonosa, propicia que estos puedan, al fín, ser absolutamente no dependientes de la Metrópoli, algo que, como era previsible, los gobiernos de la Tierra no están dispuestos a dejar que suceda, y Marianne se verá inmersa en estos sucesos, jugando incluso un papel destacado, casi de una forma accidental. En esencia, el autor quiere tratar sobre el colonialismo y el derecho de las colonias a su autogobierno, sin duda jugando con la influencia de la propia historia de su país que, como es bien sabido, tuvo que afrontar su propia guerra de la independencia contra el otrora poderoso Imperio Británico.

Haldeman filtra la historia a través de las vivencias de sus personajes. Para él, lo más importante no es el escenario, el background que dicen los anglosajones (contrariamente a lo que les pasa a muchos, que describen prolijamente escenarios impresionantes pero fallan en la trama), sino las personas que viven dentro de él. Marianne es una chica joven, independiente, sexualmente muy liberal, que sólo quiere alejarse un poco de su vida en Nueva Nueva y acercarse a una sociedad diferente y extraña para ella, y para ello qué mejor que desplazarse a la Tierra, conocer nuevos horizontes y hallarse en situaciones que jamás se le habría pasado por la mente encontrar y que la irán marcando de una forma u otra. Políticamente activa, Marianne es un típico fruto de la cultura de Nueva Nueva York, y a través de sus ojos, ávidos de novedades, se nos muestra una sociedad túrbia, llena de complots, maquinaciones, intrigas y violencia, algo a lo que ella no estaba acostumbrada. Punto aparte merece el viaje por Europa que hace la protagonista con su compañero del FBI, visitando diversos países incluído España. Muy ilustrativo sobre la opinión que su autor tenía de cada uno de ellos….

El autor utiliza siempre la primera persona del narrador y usa las anotaciones del diario personal de Marianne y las cartas que intercambia con sus amigos de Nueva Nueva York para hacer que el lector se identifique con la protagonista. Todo gira siempre en torno a Marianne, que asiste a los acontecimientos y participa en ellos. Las situaciones se suceden y la narración va ganando, poco a poco, ritmo aunque también  lentamente, se va desplazando el foco del libro hacia una historia de espías y tramas secretas, con el FBI implicado y una revolución en ciernes. Y es, precisamente ese desplazamiento lo que menos me ha gustado de la novela ya que creo que la desnaturaliza un tanto, como si el autor perdiese un poco el control sobre ella y llegara a su conclusión un poco de cualquier manera. Naturalmente no se puede juzgar una obra sólo por su primera parte y deberemos esperar a leer las continuaciones para poder emitir un veredicto ponderado.

Joe Haldeman es un gran estilista, un artesano de las palabras: quienes hayan intentado leer sus novelas en su idioma original se habrán dado cuenta de que cada palabra parece haber sido meticulosamente escogida para ser colocada en un sitio determinado. Sus obras son siempre muy cuidadas y trabajadas, sus expresiones muy literarias y las frases que usa rara vez parecen escritas sin un buen motivo. Eso lo convierte en un autor muy difícil de traducir (el gran caballo de batalla de la edición en España, donde siempre escasean los buenos traductores). Gran admirador de Ernest Hemingway (al que convirtió en uno de sus personajes incluso en su galardonada novela corta “El engaño Hemingway”), cuando abres uno de sus libros sabes siempre que vas a encontrarte con una oferta sincera y honesta.

Leyéndo a Haldeman, casi nunca tienes la sensación de que sobren páginas en sus libros o que las haya escrito porque así le vayan a pagar más, como sucede en tantos autores modernos, que cobran por palabras y exprimen las historias exageradamente. Aquí incluso en determinados momentos a uno, como lector, le gustaría que profundizara más en algún aspecto muy prometedor de la historia o en algún personaje determinado. Pero no. No hay concesiones. Todo ocupa el lugar que él quiere que ocupe, con su extensión justa. Mundos no es ninguna excepción en su obra.

A modo de conclusión, decir que Mundos es una novela que no ha envejecido nada mal a pesar de los treinta años que hace que fue escrita, permitiendo con su lectura el disfrute de un buen rato de entretenimiento y reflexión. Ni más, ni menos.

Y para aquellos que huyen de las trilogías, quisiera hacer especial hincapié en que los libros son autoconclusivos y pueden ser leídos independientemente unos de otros, aunque soy, insisto, de los que creen que hay leer los tres volúmenes para poder tener una opinión de conjunto de la obra. El autor los concibió como un todo y eso siempre hay que tenerlo presente.

La edición de La Factoría es correcta, sin grandes problemas con la traducción (aunque, comparando el texto original con la traducción te das cuenta de cómo pierde, sobre todo en estilo) y con una portada intrigante que le gustó mucho a Joe Haldeman cuando se la mostré el año pasado.

© 2011 Joan Manel Ortiz para BEM on Line

© 2011 Ricard de la Casa (fotografía de Joe Haldeman)

Titulo original: Mundos (Worlds, 1981)
Autor: Joe Haldeman
Traducción: Hernan Sabaté
Ilustración de cubierta: Stephen Martiniere
Fecha de publicación: Mayo de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 320
PVP: 20,95 €.
ISBN: 978-84-9800-554-7
Colección: SOLARIS FICCION Nº: 137
Edita: La Factoría de Ideas

Contraportada

En 2084 casi medio millón de humanos han huído de la polución y la superpoblación y viven en asteroides huecos encima de la Tierra.

Para Marianne O’Hara, que nació y vive en Nueva Nueva York, uno de los muchos mundos orbitales, la posibilidad de asistir a la universidad en el planeta madre es al mismo tiempo aterradora y estimulante.

Deja un clima de amor libre, de familias organizadas en matrimonios de tres miembros llamados “triunos”, sin armas ni riqueza privadas, para viajar a la vieja Nueva York. Pero las cosas son muy distintas abajo.

Proliferan la violencia, el maestar y el fanatismo político, y mezclarse con la gente equivocada puede tener consecuencias serias y siniestras… capaces de destruir los Mundos

Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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