HIJOS DE LOS HOMBRES/IT’S ALL ABOUT LOVE

HIJOS DE LOS HOMBRES
Ficha técnica

Título                  Hijos de los hombres
Título original      Children of Men
Dirección            Alfonso Cuarón
Producción          Marc Abraham,
Eric Newman,
Hilay Shor,
Tony e Ian Smith
Guión                Alfonso Cuarón,
 Timothy J. Sexton,
David Arata,
Mark Fergus y
Hank Ostbt, basado en el libro de P.D. James*
Intérpretes        Clive Owen, Theo
Juliane Moore, Julia
Michael Caine, Jasper
Chiwetel Ejiofor, Luke
Charlie Hunnam, Patric
Claire-Hope Ashitey, Kee
Peter Mullan, Syd
Música               John Tavener
Fotografía          Emmanuel Lubezki
Montaje             Alex Rodríguez y
Alfonso Cuarón
Nominaciones    a los Oscar de mejor adaptación de guión,
fotografía y montaje
Género              thriller de ciencia ficción
UK/USA, 2006, 109 minutos

“Recién empezado el día de hoy, viernes, 1 de enero de 2021, tres minutos después de la medianoche, el último ser humano nacido en la Tierra murió en una pelea de bar en un suburbio de Buenos Aires, a la edad de veinticuatro años, dos meses y doce días.” 

 

Con estas primeras líneas del Diario de Theo Faron se abre la novela Hijos de los hombres, de la inglesa Phyllis Dorothy James (n. Oxford, 1920), y la película del mismo título tiene el acierto de arrancar de la misma manera, sólo restándole seis años de edad al omega José Ricardo, el muchacho argentino que ha muerto. En general la película, digámoslo de entrada, es mucho mejor que la novela.

hijos-1La película, hay que decirlo enseguida, sigue el argumento de la novela, pero lo desarrolla mejor, no en vano fue nominada al Oscar a la mejor adaptación de guión. Para James, autora reconocida en el mundo de la novela policíaca, era su primera incursión en el campo de la ciencia ficción y se nota que no saca al argumento todas las posibilidades que encierra, lo que sí hacen los guionistas del filme, encabezados por el propio director, Alfonso Cuarón, en un estupendo trabajo.

Se descubre pronto  que, desde hace diecinueve años, las mujeres han dejado de tener hijos y la Humanidad vive sin la esperanza de un futuro. Es un fenómeno inexplicable, debido quizá a un virus que se extendió en su día sobre la superficie del planeta.

Y un excurso. Con lo aficionados que somos en el Taller a las anécdotas -nunca falta quien traiga una a colación-, recordamos que Nueva York, año 2012, rodada en 1975 bajo la dirección de Robert Chouse,  guarda cierta semejanza con la que comentamos. En una Nueva York semidesierta en que los pocos supervivientes de un cataclismo nuclear se esfuerzan por seguir viviendo y en la que se enfrentan las bandas callejeras, existe también un problema de natalidad. Como en la escena final de Hijos de los hombres, el personaje que encarna Yul Brynner en NY 2012 ha de conducir a un lugar seguro a una hija del jefe, interpretado por Max von Sydow, que está embarazada, la única que se ha conocido en muchos años.

hijos-2Volviendo a la novela Hijos de los hombres, se lee en su publicidad y se repite en la pantalla, que refleja el destino de los ciudadanos tristes de una Tierra futura que creen ser los últimos representantes de la raza humana, por lo que esperan con resignación el fin de la Historia. Pero, ante la engañosa quietud de un mundo a la deriva, ante los abusos de quienes creen gobernar un universo sin hijos y sin esperanza, hay otros que ofrecen una respuesta: el No firme y rotundo de hombres y mujeres que con su audacia devuelven a la vida el sabor salado del riesgo y el dulce augurio de los sueños prohibidos.

Uno de tantos es Theo Faron (Clive Owen), que acaba de cumplir cuarenta años -cincuenta en la novela- y empieza a llenar las hojas sueltas de un diario. Sus palabras reflexivas, irónicas a veces, y dignamente resignadas, son el testimonio de un hombre solitario, desprovisto de esa engañosa pero consoladora idea de eternidad que los humanos confiaban a las generaciones venideras. Nada será mejor, nadie será mejor porque nadie existirá dentro de unos años.

Theo vive en Londres. En el libro impera una tiranía benevolente, seguramente inspirada en Cromwell, mientras que, en la cinta, Gran Bretaña se ha convertido en el poder dominante, al menos en Europa, mediante una política militar imperialista. Ha conseguido mantener el orden, mientras las naciones continentales se sumían en el caos. España, en concreto, parece que hubiera sido borrada del mapa: antes de su destrucción, un primo de Theo ha salvado el Guernica y otros grandes cuadros del Museo del Prado y los tiene en su despacho. Es la única secuencia del filme en que la tiranía británica imperante presenta un rostro humano.

Los británicos deben soportar la llegada continua de inmigrantes ilegales a sus costas. Sus fuerzas del orden se presentan con la frialdad del seudofascismo, como ocurre en tantas películas de anticipación con regímenes totalitarios. Con la represión más dura, los refugiados son conducidos sin miramientos a campos de internamiento y después deportados.

hijos-3En el tercio final del filme aparece uno de esos campos, que en realidad no es sino una anárquica ciudad autogestionada, al estilo de uno de los ghettos de la I Guerra Mundial. Llevan a él a inmigrantes de todo el mundo, los más europeos, entre los cuales los italianos están particularmente mal vistos. Los llegados de Italia son todos ilegales, pues no se les conceden visados para entrar de forma regular en Gran Bretaña. Todo hace pensar que la Unión Europea ha desaparecido.

El conocimiento de la muerte de José resulta realmente impactante, más aún cuando Theo sale del café en que lo ha escuchado y por puro azar se salva de la explosión de una bomba. En ese mundo existe una Resistencia, una muy violenta Resistencia. En el café, por cierto, aparece un pequeño cameo, una señora mayor, sentada a una mesa, que no dice nada y es la propia P.D. James.

En el horizonte de Theo se dibuja de pronto la figura de una mujer que habla de sueños imposibles, de juegos ya olvidados y, al hilo de su voz, cada vez más clara, cada vez más obstinada, nace una historia que nos convierte en cómplices apasionados del thriller del futuro.

Es Julia (Juliane Moore), que fue una vez su compañera sentimental y de armas, y lidera ahora una organización ilegal que defiende los derechos de los refugiados. Reaparece para pedirle un favor, que consiga papeles para que Kee (Claire-Hope Ashitey), una joven perteneciente a su organización, pueda salir del país sin problemas.

Theo acepta por ella y por 5.000 libras, y acompaña a Kee y un puñado de amigos de Julia en un viaje a la costa. Cuando llegan, les ayudan los miembros del casi mítico Partido Humano, a través del cual las mentes más privilegiadas del mundo se esfuerzan por enderezar las cosas. Mas, cuando unos terroristas atacan al grupo, descubre que Kee es mucho más que una refugiada, sus compañeros están dispuestos a dar la vida por ella.

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Alfonso Cuarón

El Gobierno es malvado aunque, como se va desvelando a lo largo de la trama, los que se han hecho con el poder de la Resistencia no lo son menos, son verdaderos fascistas, los salvapatrias que no faltan nunca. Frente a ellos, hay quienes, como primero Julia y luego Theo, creen en la esperanza. Uno de los temas, quizá el principal de la película, es la esperanza del ser humano en que, tras los omegas, lleguen los alfas. Theo va a salvar a la única mujer que se ha quedado embarazada en esos diecinueve años, una mujer de raza negra. En el filme están muy mezcladas las razas.

La cinta tiene un toque frío en su fotografía, en común con Todo por amor, las dos prestan una apariencia gélida a dos mundos donde no solamente faltan los niños sino que parecería que faltase hasta la luz del sol. Es una fotografía excelente, con razón fue nominada al Oscar.

La película no se pierde en los detalles, avanza contrarreloj en la trama, lo que sucede en la pantalla en las casi dos horas de proyección, ocurre en la realidad en poco más de tres días. Avanza a través de una serie de personajes que van ayudando al protagonista y cayendo en el intento, como el interesante periodista veterano hippy Jasper (Michael Caine), lo mejor de los viejos tiempos que aparece en la película, y no José Ricardo, como pudiera pensarse, que sólo es una víctima más de los “hijos de los hombres”.

Les dan la réplica una serie de contrincantes que son auténticos villanos, como es el caso del sargento Syd (Peter Mullan), un racista y corrupto guardián del campo de concentración, o el lugarteniente de la Resistencia violenta Luke, interpretado por el actor africano Chiwetel Ejiofor, hasta el punto de que intentan promover un levantamiento contra el Gobierno que se sofoca con bombas nucleares. Cabe añadir aquí que las escenas de masas están muy bien logradas y por eso la ambientación recibió un merecido galardón de los British Academy Film Awards.

Gobierno y Resistencia, insistimos, son gente malvada, pero en la película prima el ser humano en que late siempre un hálito de esperanza, curiosamente en personajes anónimos o secundarios dentro de las diferentes organizaciones.

Parecería, en fin, que se estuviera en un futuro muy próximo,  que todo pudiera suceder en una ciudad de los Balcanes en los años 90. A ello contribuye que los aspectos tecnológicos de ese futuro son cosas que existen ya o podrían existir en poco tiempo.

 

*Hijos de hombres lo publicó en castellano Ediciones B en 1992.


 

IT’S ALL ABOUT LOVE

Ficha técnica

Título                    It’s all about love
Dirección              Thomas Vinterberg
Producción            Birgitte Hald
Guión                    Thomas Whiterberg y
Mogens Rukov
Intérpretes            Joaquin Phoenix, John
Claire Danes, Elena
Sean Penn, Marciello
Douglas Henshall, Michael
Alun Armstrong, David
Margo Martindale, Betsy
Música                  Zbigniew Preisner y
 Nikolaj Egelund
Fotografía             Anthony Dod Mante
Género                  thriller de ciencia ficción apocalíptica,
Dinamarca (en inglés) 2003, 105 minutos

 

Hijos de los hombres y Todo por amor son dos de las  películas de ciencia ficción mejor desarrolladas de la década inicial del siglo XXI, particularmente la primera, aunque esta segunda sea también relevante.

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se produjo tres años antes que Hijos de los hombres y tiene más en común de lo que aparenta con la pequeña obra maestra británica. Su argumento es también de apocalipsis, aunque la primera mitad de la cinta apenas lo deje entrever, lo que no es un defecto de narración, sino uno de sus logros.

La película está ambientada en el futuro cercano en que vive el protagonista masculino John (un siempre acertado Joaquin Phoenix, antes de convertirse en cantante de hip-hop). Tras un autoexilio en Polonia, llega a Nueva York, que parece ser su ciudad natal, y aprovecha una prevista estancia corta para conseguir que la protagonista femenina, su esposa Elena (Claire Danes), que es una patinadora artística  de fama mundial, firme los papeles del divorcio.

Mas, a la que parecía ser en principio una (falsa) película de encuentros amorosos, unas acertadas pinceladas la convierten en thriller primero y en desastre apocalíptico después. John empieza por observar que alrededor de Elena ocurren extraños sucesos y de alguna manera siente que revive el amor que creía extinguido. Lo más interesante es que el advenimiento de una nueva era glacial, que acaba con la mayor parte de la Humanidad, ni es el tema de partida del filme ni los protagonistas apenas tienen nada que ver con él. Es una historia de amor en medio de un mundo que se deshace.

El doctor Marciello (Sean Penn) es un científico que en breves secuencias, casi a siempre a bordo de un avión, cruza el mundo intentando salvarlo de su fin. Es el tercer personaje, quizá el mejor definido, que rivaliza con John -por algo es su hermano mayor- en el protagonismo de la cinta, que más de una vez le roba. Sin este narrador involuntario en las “cartas” que dicta a su hermano, la película perdería mucho de su encanto.

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Pero Vinterberg acertó, por algo estuvo varios años escribiendo y reescribiendo el guión, aunque cabría puntualizar que, en determinado momento de la producción, se atascó y pidió ayuda a Ingmar Bergman, que lo asistió para terminar el rodaje. Diría luego que había sido un tonto al no haber decidido lo suficientemente rápido qué haría después de Celebración, que había sido para él una obra maestra cuyo recuerdo lo persiguió por un tiempo y no le permitió concentrarse del todo en It’s all about love. También para muchos de nosotros Celebración fue la mejor película Dogma del ciclo danés.

Algunos espectadores podrían sentirse un tanto desconcertados ante la mezcla de estilos del guión y la cinta, pero que la narración camine siempre hacia adelante favorece su comprensión. Los muchos flasbacks la hubiesen perjudicado y por eso se reducen a los que aparecen en boca de John, cuando cuenta cosas de su vida pasada.

La era glacial no es el único elemento de ciencia ficción de la película, pues hay un virus que causa la muerte repentina de gentes en las calles, y en el corazón de África la gravitación afecta a los pobladores de la sabana que, más que una cuestión física, es un toque de realismo mágico al estilo de Isabel Allende. El reencuentro de los dos antiguos amantes, en fin, cuando vuelven a reunirse, parte de una oscura conspiración en la que intervienen hasta “clones” polacos.

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Thomas Vinterberg

Presenta el largometraje otro toque, éste onírico, como si el director supiera que a los espectadores les iba a costar trabajo creerse lo que verían en la pantalla. Se podría decir que es un impecable filme de estudio de Hollywood, si no fuera porque no es convencional.

A todo lo dicho contribuye eficazmente la fotografía de Anthony Dod Mante, que tiene tonalidades frías, menos grises, más blancas si cabe que las de la escuela polaca de Lubezki que tan bien desarrolló en Hijos de los hombres.

A diferencia de ésta, no es una de las grandes películas de la década, pero sí uno de esos “descubrimientos” que puedes hacer si vas al cine sin prejuicios. Es lo bueno de las pequeñas-grandes películas, más si se presenta desde una perspectiva original, el final tal vez de los últimos seres vivos sobre la Tierra, con ciudades que van desapareciendo progresivamente y el color blanco que se va adueñando del paisaje.

Ganó varios premios en su país de origen, curiosamente casi los mismo para los que fue nominada Hijos de los hombres, mejor fotografía, mejores efectos especiales y mejor diseño de producción.

Recaudó menos de lo que costó, no tuvo tanto éxito de público ni de crítica como The Children of Men. El argumento  ecológico está implícito  en las dos, cuidemos la naturaleza o no tendremos futuro, pero sobre todo comparten un tema básico que no va a aparecer en la ciencia ficción filmada diez años después, la esperanza en la redención de la Humanidad.

© 2012 por el Taller, Alfred Alhmann

 

 

alfredahlmannAlfred Ahlmann, director de la misión arqueológica española en Turquía, es doctor en Historia, profesor universitario en España e imparte clases en algunas universidades extranjeras: domina varias lenguas. Además de numerosos trabajos profesionales, ha publicado también artículos del género. También comparte en este portal y con Augusto Uribe, la columna sobre los mundos ucronicos Al-Ghazali Al-Magribi.

 

Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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