HABLANDO CON DANIEL ANTOKOLETZ

Algunas palabras sobre Daniel.

Conozco a Daniel Antokoletz desde hace muchos años, cuando se acercó al Círculo Argentino de Ciencia Ficción y Fantasía. Pero empecé a tener una mayor relación con él cuando yo seleccionaba material para Axxón y vi la interesante fusión literaria que propone, provista por su formación científica y sus intereses humanísticos, algo que era obviamente deliberado, ya que Asimov está entre sus modelos. Ahora forma parte de un gran grupo de escritores que se mueven por un amplio frente de estilos y están siendo publicados en las antologías que suelo preparar, aunque no es ocioso decir que por mis gustos personales, que nunca pusieron distancia con la ficción especulativa, aunque también haya incursionado en otros territorios, Daniel es uno de los autores que observo con mayor interés. Esperen a leer su novela Contrafuturo y verán por qué lo digo.

Sergio Gaut vel Hartman

Sergio Gaut vel Hartman: ¿Dónde naciste y cómo ha sido tu vida?

Daniel Antokoletz: He nacido en Buenos Aires, en el hospital Churruca, en marzo de 1964. Si bien he realizado muchos viajes, siempre viví en la ciudad de Buenos Aires. Estoy casado desde hace casi veinte años (nos falta un par de meses para el aniversario), y tengo un hijo genial de ocho años. Los dos, cada uno a su nivel, me apoyan mucho en mis proyectos.

Sergio Gaut vel Hartman: ¿Cuáles son tus actividades, al margen de la literatura?

Daniel Antokoletz: Trabajo en investigación y desarrollo de sistemas. Me encantaría poder dedicarme tiempo completo a la escritura, pero debo comer y alimentar a mi familia. Por otra parte creo que es saludable el equilibro que me da, trabajar en algo tan abstracto como es programando, y despejar mi mente volando entre mundos o siendo alienado por los personajes de mis historias. Suena medio loco, pero me gusta ponerme a escribir y saltar de la mente de un personaje a la de otro para darle más credibilidad al relato. Es como si jugara al ajedrez conmigo mismo.

Sergio Gaut vel Hartman: Pero teniendo en cuenta tu formación técnica, ¿qué personas o instituciones te impulsaron a dedicarte a escribir?

Daniel Antokoletz: Hay unos cuantos hechos que me inclinaron hacia la literatura. Mi madre me contagió el amor hacia los libros; y mi padrastro, que se sentaba cada noche en una silla entre la cama de mi hermano y la mía, y nos leía historias o nos contaba las aventuras de un submarino, que él inventaba, y que disparaba mi imaginación antes de dormirme. Ya con eso, y lo que leía, empecé a escribir mis primeras “chapucerias” infantiles.

El otro hecho que me forzó a escribir, eran las exigencias de mi profesor de literatura en el secundario, el padre Barazutti que, bajo el argumento de que tenía capacidad, me hacía leer, escribir y corregir las composiciones hasta que fueran verdaderos cuentos. En esa época, no era muy común esa dedicación. Por esa época trataba de escribir cuentos y poesías de manera un poco más seria. Quería, algún día, ser escritor.

Sergio Gaut vel Hartman: ¿Qué lecturas influyeron básicamente en tus gustos literarios?

Daniel Antokoletz: Siempre fui un lector asiduo, muchos dirían que enfermizo. Leía, y aún lo hago, todo libro que cae en mis manos. Cuando era chico viajaba con Julio Verne, o jugaba con mi hermano emulando lo que leía de Emilio Salgari o viajaba a Marte guiado por Edgar Rice Burroughs. Ciencia ficción, fantasía, terror, clásicos, aventuras, espionaje… no me importa si el libro es bueno, lo leo de punta a punta. Sin duda, esa afición por la lectura, por los grandes como Asimov, Aldiss, Bradbury, Verne, King y Dick en el ámbito internacional y de Borges y Bioy Casares en el nacional, me han influenciado tanto en los temas como en el modo de escribir. Sin duda, mi autor preferido es el buen doctor Isaac Asimov con esa ciencia ficción lógica, con una gran dosis de aventuras, que te atrapa y que, con sencillez te hace viajar y hacer política entre las estrellas (serie Fundación), construir robots inteligentes (serie Robots), o ser piloto de pruebas de naves espaciales (Lucky Starr).

Sergio Gaut vel Hartman: Semejante voracidad no debe ser fácil de mantener. Es decir, hay que gastar mucho dinero para comprar tantos libros.

Daniel Antokoletz: En una época, me costaba comprar los libros. Pero tuve la suerte de trabajar en los veranos en una librería… Me encantaba que me mandaran a ordenar el depósito. Allí aprendí a leer los libros sin abrirles el lomo para que no quedaran marcados. Aún continúo con esa “manía”. Luego, más tarde, me ayudó mucho el poder leer la revista Axxón. Recuerdo lo que me costaba conseguir los diskettes. Porque, no sé si lo recuerdan, en un primer momento venían en diskettes. Cómo disfrutaba leer, en mi vieja xt con fósforo ámbar, cada cuento. Actualmente, no me pierdo de leer ningún número. ¡Cuántas veces había deseado publicar algo en Axxón! Hizo que me esforzara por aprender y por mejorar. Así logré la primera mención especial en el concurso de cuentos del CACYF (Círculo Argentino de Ciencia Ficción y Fantasía), y después de muchos años, mis deseos se cumplieron, mi nombre apareció en la revista. Ahora tengo una biblioteca de libros en papel bastante respetable y una inmensa biblioteca electrónica que puedo llevar conmigo casi a todos lados en mi libro electrónico.

Sergio Gaut vel Hartman: Ya que tocaste el tema: ¿te parece que el libro digital terminará haciendo desaparecer al libro en papel?

Daniel Antokoletz: No creo que el libro electrónico pueda reemplazar totalmente al impreso, pero no niego que el libro impreso terminará siendo una valiosa posesión para lectores selectos. Nada puede compararse al olor del libro nuevo, a la sensación de poder pasar las páginas. Los libros electrónicos emulan el pasaje de hojas y nos permiten de manera económica y liviana (cualquiera que haya tenido que mudar una biblioteca sabe a qué me refiero), obtener los contenidos y sentimientos que el autor nos quiere transmitir, pero hay algo que me hace necesitar sentir el papel. Por una cuestión de costos, leo muchos libros electrónicos. Muchas veces leo un libro en formato electrónico y, si realmente me gusta, compro un ejemplar impreso. Hay que tener en cuenta que vengo de una época que no existía la letra electrónica. Es posible que en una generación o dos, sólo una elite poseerán libros impresos y, a mi manera de ver, eso será una verdadera lástima.

Sergio Gaut vel Hartman: ¿Cómo completaste tu formación literaria?

Daniel Antokoletz: Cuando por fin me tomé en serio “eso de escribir” como le decían mis familiares y amigos, busqué aprender. Lo primero que hice fue buscar un taller literario. Con un compañero de oficina, empecé en el taller de escritura creativa de Silvia Schmidt, allí aprendí técnicas para vencer el terror de la página en blanco, y a aflojarme un poco de mi rigidez. No tienes idea de lo estructurado que era para escribir. Estructurado y estirado. Luego, como me incliné mucho por la ficción especulativa, pasé al taller del CACYF que, en su momento, lo coordinaba Marcelo Di Marco. Allí aprendí lo que era escribir, armar una trama, definir los personajes y, sobre todo lo que era corregir. En esa época escribía muchos cuentos de ciencia ficción dura. Luego vino un tiempo en el que escribía esporádicamente. Tenía mi mente en robots, sistemas, insertarme en el mundo informático. Era una afición de tiempo completo. Por esos días construí mis primeros robots. Tenía poco tiempo para disfrutar de la escritura; lo que jamás dejé de lado fue la lectura. Los libros continuaron sembrando semillas en mi mente. Luego del nacimiento de mi hijo, comencé a escribir nuevamente, y volví al taller de Marcelo Di Marco, que actualmente se llama Taller de Corte y Corrección. Con su ayuda pude notar cómo mi manera de escribir maduraba y comprendí cómo funcionaba para mí el proceso de escritura.

Sergio Gaut vel Hartman: ¿Cuándo escribes, cuál es tu lugar o momento favoritos para hacerlo?

Daniel Antokoletz: Escribo siempre que puedo, tratando de no robarle tiempo a mi familia. Normalmente, llevo mi netbook a todas partes, es una extensión de mi brazo. Cualquier lugar es bueno para escribir. Cuando tengo tiempo libre, abro el procesador de textos, y dejo que mi mente vuele a través de mis dedos. Disfruto haciéndolo ya que vivo las peripecias de mis personajes. Escribo todo lo que se me ocurre. No importa si es lógico o no, o si es extemporáneo. Luego lo depuro, lo corrijo, lo reordeno, lo corrijo… Cuando estoy más o menos satisfecho, lo lee mi esposa, que siempre me ayuda a ver lo que cien mil veces he pasado por alto. A partir de ese filtro, lo considero disponible como para mostrarlo a los demás. En ese punto caen en los ojos buenos amigos que, no temen en pegarle con un palo.

Los dos momentos especiales para escribir, para mí, son al medio día en la hora que tengo de almuerzo en mi trabajo, y por la noche, luego de que mi esposa se duerme.

Especialmente éste último es un momento mágico en que el silencio y la noche disparan la imaginación y me permite concentrarme en viajar al fascinante mundo bidimensional del papel.

Sergio Gaut vel Hartman: Por tus palabras presumo que no te molesta corregir pero, ¿y si te dicen que no vas por el buen camino o que tu narración tiene fallas?

Daniel Antokoletz: No temo y no me molestan las sugerencias sobre mis historias. Siempre las escucho y las analizo, a veces me lleva tiempo, pero lo hago. Si me parecen coherentes, reescribo. Si no, no polemizo, simplemente no tomo en cuenta la modificación. Casa vez que tengo que analizar algo aprendo. Irremediablemente aprendo. Y mientras aprenda, estoy vivo.

Sergio Gaut vel Hartman: ¿Obtuviste reconocimientos por tus trabajos?

Daniel Antokoletz: En una época, necesitaba probarme como escritor y mandaba cuentos a concurso que apareciera. En la década del noventa no había tantos concursos como hay ahora, pero logré siete u ocho galardones nacionales e internacionales. Como te mencioné antes, saqué la primera mención del premio “Más Allá” del CACYF en categoría cuentos, por “La sentencia”, otros premios que he sacado son el primer premio en el concurso “Cuentos para niños” CAME (1993) , cuarto premio Editorial Nubla, etc. Han publicado cuentos míos en muchos medios, diarios, revistas, antologías tanto en formato electrónico como en papel. Entre los que me gusta destacar la publicación en dos oportunidades en el suplemento literario Punto Crítico del diario Primera Edición (Posadas-Misiones), “Cuentos de la Abadía de Carfax – Historias contemporáneas de horror y fantasía”, Grageas 2, y numerosas publicaciones electrónicas como Axxón, el diario La Opinión online, de Rafaela, Santa Fé , los blogs Breves no tan breves, Químicamente impuro y Ráfagas, parpadeos,  entre otros.

Sergio Gaut vel Hartman: ¿Cuáles son tus planes literarios inmediatos?

Daniel AntokoletzEditorial Andrómeda de Buenos Aires, publicará mi segunda novela, que es la primera que verá la luz en las librerías (la primera era una nouvelle que, gracias a Dios, falleció en alguno de los estantes de mi biblioteca). Como así también publicará algunos de mis cuentos, en antologías que está preparando. Tengo muchos proyectos (ese es mi problema de fondo). Estoy trabajando en dos novelas. Una es de ciencia ficción y la otra es un thriller basada en elementos reales que me permitieron generar una trama de aventuras. Escribirlas es bastante divertido, porque si bien para el segundo proyecto tuve (y tengo) que investigar bastante, se van escribiendo solas. Simplemente definí a los personajes y los empujo a situaciones en las que trato de imaginar cómo se desenvolverán. Y tengo una pequeña lista de argumentos para próximas novelas, pero me obligo a no pensar en ellas para evitar dispersarme. Ya bastante me disperso escribiendo algunos cuentos que me solicitan imponiéndome algunas consignas, para alguna antología, para algún blog o para alguna revista; o que, simplemente se me ocurren. Como son cortos, y por lo general, de rápida solución, los priorizo.

Sergio Gaut vel Hartman: La respuesta a las pregunta que sigue debe ser, necesariamente, comprometida. ¿Qué te hace escribir?

Daniel Antokoletz: Me preguntas ¿por qué escribo? Uno escribe por necesidad. Esa necesidad de sacar de adentro eso que nos quema, que nos apasiona, que nos hiela o que nos aterra. Compartir con el lector esas sensaciones que escapan de nuestros dedos mientras acarician el teclado. En otro momento, sentir la pluma volando sobre el papel plasmando nuestros pensamientos. Stephen King, en su libro Mientras lo escribo, dice que escribir es algo así como practicar la telepatía pero sincrónicamente: lograr que el lector piense lo que nosotros pensamos cuando escribimos. Charles Bukowski dijo: “Cuando escribo saco a la muerte de mi bolsillo izquierdo, la lanzo contra la pared y la agarro cuando rebota”. : ¿Por qué escribo? Porque lo necesito. Quiero que los demás puedan sentir lo que yo siento, vivir lo que yo vivo, horrorizarse con lo que yo me horrorizo. Porque quiero, a través de esa conexión mental que son las palabras que sepan lo que pienso, sueño y siento. Y que estoy vivo. Que estaré vivo aún después de varios años enterrado.

© Sergio Gaut vel Hartman Abril 2012

 

Puede leer el relato “¡La carne es verde!” de este autor, pinchando aquí.

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