DANSA AMB DRACS, de George R.R. Martin

por Luis Fonseca

La quinta entrega de la Canción de Hielo y FuegoA Dance with Dragons, aparecida en el 2011 en su inglés original se hizo esperar nada menos que 6 años. Seis meses después ha hecho su aparición en catalán, Dansa amb dracs, y la versión castellana, Danza de dragones(con cambio de preposición incluida), andará al caer. Si algunos piensan, como pensaba yo, que este dilatado lapso de tiempo había podido servir al menos para que Martin perfilara el final de la saga y ayudara a que los próximos libros se sucedan más rápido, que sepan que no es eso lo que el autor dice en sus últimas entrevistas. Cachis. En fin, fiel a su propia carta, Martin sigue ofreciendo nutritivas y densas sopas pero tras acudir cinco veces a su restaurante, a la clientela le queda menos margen de sorpresa. Como en libros anteriores, en esta entrega suceden muchísimas cosas. Empieza con un prólogo extraño centrado en un personaje que no vuelve aparecer en las mil páginas siguientes, y acaba como cabe esperar dado su título: con una Targaryen a lomos de un dragón. Entre ese principio y ese final, Daenerys, Tyrion y Jon son los grandes protagonistas.

Tras su salida de Desembarco del Rey, Tyrion, parricida, melancólico y resacoso se arrastra por las ciudades libres hasta que el mercader Illyrio, viejo conocido de los exiliados Targaryen, le pone en marcha junto a una extraña compañía con destino a Astapor y a la busca de Daenerys. No lo va a pasar nada bien y no va a dejar de repetir una frase como un sonsonete. Daenerys, la deseada, sigue resistiendo las continuas presiones para que ponga rumbo a casa, pero como con Mahoma, si Daenerys no va a Poniente, Poniente irá a Daenerys. De hecho, la embajada de Tyrion no es sino una entre tantas. A la de él se suman otras dos: una partida secreta de Dorne, y la flota de Victarion. Las vicisitudes de estas misiones son las que llenan la mitad de las páginas. La otra mitad la llenan a partes iguales los propios problemas de Daenerys asegurando su posición en Astapor (en cama, trono y dragones), y los dilemas de Jon asegurando la suya en la Guardia de la Noche.

El Muro, e Invernalia, es el otro gran escenario de Dansa amb dracs. En él, Jon ajusta cuentas (no diré con quién), Stannis ajusta cuentas (con el rey de más allá del muro), y ambos discuten sobre el curso futuro a seguir. Finalmente, Jon hace causa común con los caudillos de la gente del norte, y Stannis inicia su ofensiva hacia el Sur comenzando por Invernalia, que los Bolton han hecho suya gracias a una boda con una falsa Arya. A lo largo de las páginas, se hace evidente un cierto paralelismo entre las situaciones de Jon y Daenerys, y cómo ambos reaccionan ante ellas. Los dos son los personajes al mando más empáticos y los que se más se preocupan por la gente anónima. Ambos deciden buscar una salida a los que se agolpan frente a sus muros. Ambos lo hacen, además, antes de que esa gente se conviertan en algo peor. A ambos les acechan traiciones.

Martin también nos ofrece retazos de otros personajes. Bran se acerca más a su meta, el cuervo de tres ojos, y cada vez está más claro que va a superar su minusvalía gracias a ese tercer ojo y no al vuelo del cuervo. La verdadera Arya sigue su penosa instrucción al margen de cualquier trama principal. Cersei profundiza su caída en desgracia en Desembarco del Rey. Theon vive una existencia miserable como semiesclavo del peor de los Bolton, siendo el personaje secundario que más cerca está de la acción central. Davos, voluntarioso y leal, intenta recabar apoyos para Stannis en una trama al principio colateral que finalmente tendrá cierta trascendencia en los hechos del Norte, y en la que además se menciona fugazmente (creo que por primera vez) a la descocida madre de Jon Nieve.

Como marca de la casa, y por tanto causando cada vez menos sorpresa, también llega el temido momento en el que personajes de cierta importancia cruzan su destino con la muerte, aunque en esta ocasión algunos dados por muertos (ya fuera hace poco o hace mucho) reaparecen.

George R. R. Martin

Además de las habituales dosis de sarcasmo, Martin introduce situaciones jocosas, como el encuentro entre el enano Tyrion y Mormont, que recuerda en cierta manera al del hobbit Frodo con Trancos, salvo que en vez de en una taberna tiene lugar en un burdel; o ‘modernas’ campañas de propaganda política en las ciudades del este; o la aparición en zona de guerra de un banquero del otro lado del mar, a modo de El Cobrador del Frac, en busca de algún rey de Poniente con honor suficiente para saldar cuentas en vez de ajustarlas.

Otra curiosidad a la que habría que encontrar algún sentido, es la fijación por las manos maltrechas de muchos de los personajes: a Theon y a Davos les faltan dedos, a Jaime la mano entera, Jon y Victarion tienen una de las suyas quemadas, y Jon Conington, nuevo personaje, tiene la suya convirtiéndose en ‘piedra’.

El largo tiempo pasado entre Festín de Cuervos y esta Dansa amb dracs cobra factura en la lectura. Demasiadas cosas queden relegadas a la memoria del lector. Todo lo acaecido en Desembarco del Rey está envuelto en telarañas y en esta entrega Martin no hace demasiado por desempolvarlo. ¿En qué intrigas andaba metidas Cersei? ¿Cuál era la estrategia de Altojardín y Dorne? ¿Progresa adecuadamente el Juego de Tronos? Martin se ha centrado en los personajes con una historia personal más contrastada, pero ni siquiera ellos se han movido de forma trascendente en el gran tablero. El invierno ya está definitivamente aquí, los dragones han crecido pero nada apunta todavía a cómo va a desequilibrarse la balanza. La partida de cyvasse se eterniza. Mientras viejos hilos languidecen (la verdadera Arya sigue desconectada, Sansa y Meñique olvidados), nuevos hilos empiezan a urdirse. Sin duda Martin es un genio escribiendo, toda la condición humana se ve reflejada página tras página, pero ¿hacia dónde nos dirigimos? Solo él lo sabe, si acaso. Martin, amo de títeres, tira de los hilos de sus personajes y también maneja los de los lectores, pero después de la prolongada espera yo habría visto con agrado algo más de concreción: menos de andarse por las ramas, y más de desenvolverse con las tramas.  

© 2012 Luis Fonseca para BEM on Line

Dansa amb dracs (Dance With Dragons, 2011), de George R.R. MartinCancó de Foc i Gel 5. Alfaguara Edicions. Barcelona, maig de 2012. ISBN.9788420409849. 1208 páginas. 29,95 euros

Contraportada

Sobre una terra devastada per la guerra dels Set Regnes, es tornen a agitar les marees de la cobdícia. Mentre que els viaranys del destí portaran en Tyrion cap a orient, passant tota mena d’aventures, la Daenerys i els seus dracs, ja adults, viuran la seva pròpia odissea entre les muralles de la ciutat de l’Harpia. Al mateix temps, pretendents procedents de diversos punts de la terra s’han posat en camí amb l’ànim de convertir-se en consort de la Daenerys. Al Mur, les coses també estan canviant…

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