11/22/63, por Stephen King

ADIÓS

En su día me ayudaron mucho los tres, luego cuatro de BEM. Tras perder casi la vista y perder a mi mujer, cuando recibí el Premio Ignotus a toda una vida, di la mía activa por terminada. Ellos me sacaron del fondo y me obligaron a escribir de nuevo.

Terminé a máquina un artículo que tenía empezado y tardé un año entero en escribir el siguiente, que publicaron admirablemente. Poco a poco fueron apareciendo en la revista mis “Apuntes para la (pre)historia de la ciencia ficción española”. Como dijo un lector, lo que escribe éste es un rollo, pero que no se muera sin contarlo porque sólo lo sabe él.

Hoy publico en Arbor, la revista del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en la New York Science Fiction Rewiev y varios fanzines, hago prólogos y hasta doy conferencias. Sólo puedo decir gracias.

Ya había salido BEM on Line cuando, tras una larga conversación con Alfred Ahlmann sobre PavanaThe Alteration y cuatro o cinco what-ifs acerca de las guerras americanas, se me vino a la cabeza escribir una columna mensual de ucronías, para lo que encontré de inmediato todo el apoyo de la revista.

Así fue. El nombre de “Al-Ghazali Al-Magribibi” fue una idea de Ahlmann que recibí con agrado para ser los primeros por orden alfabético. Ahlmann se fue pronto, lo que le gustaba era el cine, y yo seguí. Ya tenía decidido dejarla por cansancio y ahora BEM on Line también se va.

Mi querida esposa, que en gloria esté, se despidió de una columna suya con lágrimas en los ojos y sabor a ceniza en los labios. Ni llega a tanto mi sentimiento ni sé yo escribir así, pero digo adiós emocionadamente, con un poco de pena por las otras 50 columnas que tenía seleccionadas y que ya nunca serán.

Lo dejo con la nostalgia del bien perdido. Adiós queridos lectores, adiós Barcelona/Cubelles, Andorra, Santiago y Valladolid, adiós muy queridos Joan Manel OrtizRicard de la CasaPedro Jorge Romero y José Luis González Álvarez. Ojalá no sea un adiós para siempre y ¿qué me voy a buscar para levantarme por las mañanas y tener algo que leer y algo pendiente en el ordenador?

Agustín Jaureguízar
(Augusto Uribe)

22 de noviembre de 1963

La última ucronía que ha aparecido en el mercado, si fuera realmente la ucronía que dice su 4º de cubierta, es 11/22/63, el día en que mataron a Kennedy. Después de dos obras excelentes, como Cell y La cúpula, que nos devolvieron al mejor Stephen King, el autor nos ha sorprendido ahora con una novela en la que se aleja de la literatura de terror que cultiva habitualmente para interesarse por un viaje en el tiempo.

Se trata de una novela publicada en los Estados Unidos a finales de 2011, que ha permanecido por diecisiete semanas en el número uno de la lista de libros más vendidos, que ya ha ganado el Premio Los Angeles Time Book a la mejor novela de misterio y está nominada al Locus y al British como mejor título de ciencia ficción del año.

king-1El protagonista Jacob “Jake” Epping, recientemente divorciado, es profesor de inglés de instituto en Lisbon Falls Maine -un Maine inevitable tratándose de King-, cuenta la historia en primera persona. Jake encarga a su clase nocturna del General Elementary Test -una especie de Bachillerato para adultos- una redacción sobre el día que cambió sus vidas y, entre una serie de trabajos aburridos y previsibles, el conserje del Instituto, un hombre con problemas de aprendizaje llamado Harry Dunning, escribe sobre la noche de Halloween de 1958, cuando su padre borracho mató a su madre y a sus hermanos con un martillo y le dejó a él mismo inútil de una pierna. Muy impresionado, Jake le da un sobresaliente, con lo que Harry consigue su EGD, y lo invita a la hamburguesería de su amigo Al.

Y por el momento el autor abandona la historia de Dunning.

Dos días después, al final del curso escolar, Al Templeton, el propietario de la hamburguesería a que acude con frecuencia Jake le llama misteriosamente. Jake se sorprende al ver que Al, en sólo unas horas, ha perdido varios kilos de peso, parece haber envejecido varios años y presenta el aspecto de un enfermo grave. Al conduce a Jake a una pequeña despensa situada en la parte de atrás del local. Jake traspasa el umbral y se encuentra en el 9 de septiembre de 1958 a las 11:58 de la mañana.

El lugar es el mismo, pero el tiempo es otro. El paso está custodiado por un viejo mendigo borrachín que parece estar al tanto de todo y al que Al llama “el hombre de la tarjeta amarilla” porque lleva una tarjeta de ese color en la cinta de su sombrero.

Jake pasa una hora en 1958, se toma una cerveza de raíz y luego vuelve a 2011 para darse cuenta de que sólo han transcurrido dos minutos. Al le explica que el portal lleva siempre a ese momento de 1958 y que los viajeros son siempre traídos de vuelta al cabo de dos minutos del tiempo que les es propio.

Al descubrió el portal por casualidad y lo ha venido utilizando por años para pasar unas vacaciones tranquilas de cuando en cuando y comprar carne barata para su negocio. Hasta que un día se dio cuenta de que se podía cambiar el pasado, si bien, cada vez que se volvía a hacer un viaje a través del portal, se resetea ese cambio y había que volver a hacerlo de nuevo. Y, tras descubrir que se podía cambiar la historia, se obsesionó con impedir el asesinato de Kennedy en 1963, lo que conduciría a un mundo mejor, sin la guerra de Vietnam y probablemente sin el asesinato de Martin Luther King.

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J.F. Kennedy

 

Realizó un amplio estudio sobre el asesinato de JFK y concibió un plan para pasar cinco años en el pasado, desde septiembre de 1958 hasta noviembre de 1963, buscando una oportunidad para matar a Lee Harvey Oswald durante su intento de asesinato. Existe un problema y es que el pasado se resiste a cambiar y Al y Jake concluyen que esta resistencia es proporcional a los efectos históricos que supondría el cambio.

El pasado se resiste a cambiar y, aunque Al inicia su viaje, se ve forzado a abandonarlo en 1962, al descubrir que padece un cáncer terminal de pulmón producido por su hábito de fumar de toda la vida. Así que suplica a Jake que prosiga su misión por él.

A partir de aquí, el lector ha de asumir algo que no es fácil para quien no es norteamericano. Para Al y Jake toda la historia de su país -y la del mundo entero-, después de la muerte de JFK es básicamente una equivocación maligna. Stephen King asume ese mito del Camelot contemporáneo que fue y aún es para muchos la presidencia de Kennedy. Eso explica la decisión de Jake de poner en peligro su seguridad y gastar cinco años de su vida.

Antes de intentar un cambio tan grande, Jake quiere asegurarse y decide utilizar el ataque a la familia de Harry como un test de prueba. Al le proporciona la falsa identidad de un tal George Amberson y una gran cantidad de dinero en billetes de 1958 que ha ido recopilando con el paso de los años, a más del resultado de una serie de partidos de baseball para que apueste sobre seguro.

Adquiere un coche, viaja al pueblo de Harry, compra una pistola, encuentra a Frank Dunning, el padre de Harry, y lo sigue. Perseguido a su vez por el hermano de la primera esposa de Dunning, a la que había asesinado también, no consigue evitar el ataque de Dunning, aunque sí salvar a todos los implicados excepto al hermano mayor de Harry. Al volver a 2011 Jake llama a la hermana de Harry y se entera de que murió en Vietnam. Y cuando va a encontrarse con Al se entera de que se ha suicidado con una sobredosis de analgésicos.

La novela está dividida en dos partes, claramente diferencias por su ambiente y de distinta calidad literaria. La primera se extiende hasta este viaje de Jake para evitar la tragedia de la familia Dunning. La segunda narra largamente el viaje para detener a Lee Harvey Oswald.

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Stephen King

En la primera parte, notablemente más corta, hallamos al mejor y más familiar Stephen King, quizá porque se encuentra muy a gusto en el pueblo de Derry, en que transcurría It y que había reaparecido en Cazador de sueños e Insomnia. En estos primeros capítulos no se menciona directamente el oscuro mal que domina al pueblo, aunque la atmósfera de algo obscenamente amenazador provoca una tensión narrativa realmente conseguida. La segunda parte, en cambio, tiene un tono diferente. El lector que espere una novela de conspiraciones políticas, persecuciones, intrigas y secretos de Estado quedará defraudado.

Ahora Jake tiene que actuar rápidamente, antes de que se descubra la muerte de Al que podría suponer el derribo de la hamburguesería y posiblemente la desaparición del portal temporal. Así que toma el cuaderno de Al con todas las anotaciones sobre el desarrollo del asesinato de Kennedy y sobre Oswald, y también un libro con los resultados de eventos deportivos.

Vuelve a atravesar el portal y en esta ocasión se encuentra con que el hombre de la tarjeta en la cinta del sombrero se ha suicidado y la tarjeta es de color negro. Vuelve a comprar el mismo coche, la misma pistola y mata a Dunning antes de que ataque a su familia. A continuación marcha a Florida, donde consigue un falso título de graduado en inglés y pasa el resto del curso escolar dando clases.

Conduce después a Tejas para esperar la vuelta de Oswald a los Estados Unidos tras el tiempo de servicio en los marines y antes de su intento de fuga a Rusia. Se afinca en Jodie, un pequeño pueblo cercano a Dallas, donde lo contratan por un año, en período de prueba, como profesor de inglés del Instituto Dunham Consolidated High School. Se hace muy popular entre los estudiantes y el claustro de profesores e inicia una relación con la nueva bibliotecaria de la escuela, Sadie Dunhill, que ha huido de su marido que abusaba de ella y tiene problemas mentales.,

11/22/63 se convierte en una historia de amor. Seguir los pasos de Oswald, asegurarse de que fue el único autor del asesinato de Kennedy y buscar la manera de evitarlo son cosas que pasan a un segundo plano. 11/22/63 es una historia de amor pero de amor no sólo entre Jake y Sadie, sino también de amor entre Stephen King y la América de John Fitzgerald Kennedy. Durante su estancia en lo que llama “la Tierra de Antaño”, llenan el texto las comparaciones entre los Estados Unidos del presente y los del pasado. Los sabores de la comida, la sencillez de la gente, la ausencia de una paranoia por la seguridad… El tema es demasiado complejo para que quepa resumirlo aquí, pero no es nada secundario, se podría decir que es la auténtica razón de ser de la novela. Los elementos ucrónicos, concentrados en las últimas páginas, son escasos y poco elaborados. Da la impresión de que el autor quiere quitarse la ucronía de encima lo antes posible.

El lector, insisto, para leer la novela y disfrutarla, debe asumir la hipótesis de partida del autor. King parece que quisiera reconciliarse con su propio país. Después de haber retratado las peores miserias de la América profunda rural, poblada por palurdos endogámicos, fanáticos religiosos, sheriffs violentos y alcaldes manipuladores, quiere compensar un cuadro tan negro mostrando un patriotismo sencillo y contagioso. América tenía cosas hermosas que murieron con Kennedy. Así que es también una novela triste y nostálgica.

Volviendo a la trama, las cosas empiezan a torcerse cuando Sadie comienza a sospechar de Jake por sus anacronismos en el uso de determinadas palabras, porque canta canciones de rock que todavía no se han escrito y por otros motivos por el estilo. Cuando él pretende explicarle quién es en realidad, ella se enfada, rompe su relación y se va a Reno de vacaciones y para divorciarse de su marido.

El Director de la escuela ha descubierto a su vez que el título de inglés del tal George Amberson, el nombre con que aparece Jake en este tiempo, es falso, así como otros agujeros en su historia. Jake ya había decidido para entonces que era mejor no renovar su contrato de enseñanza y abandonar Jodie para dedicarse a tiempo completo a monitorizar a Oswald y mantener a Sadie fuera de peligro. Alquila un apartamento frente a la casa en que va a vivir Oswald en Fort Worth y vigila todos sus pasos.

king-2Con micrófonos ocultos en la casa de Oswald, Jake es testigo de cómo abusa de su esposa rusa, los conflictos que tiene con su madre sobreprotectora y demás. Vuelve a entablar contacto con Sadie y le revela que es un hombre del futuro, probando esta aseveración adelantando algunos acontecimientos, como el resultado de la crisis de los misiles en Cuba. Le revela incluso su plan completo para evitar el asesinato del Presidente.

Sadie duda al principio pero después decide apoyarlo en su propósito por el amor que siente por él. Paradójicamente, Jake empieza a dudar sobre si debe matar a Oswald o no, ya que alberga muchas incertidumbres. Primero no puede intervenir en el primer intento de asesinato de Oswald, que tiene como objetivo al general Walker, y luego Sadie es desfigurada por su marido psicótico.

Jake recibe una paliza que le propina un apostante que ha perdido dinero a causa del conocimiento de Jake de los futuros acontecimientos deportivos y pasa tres meses recobrándose de la paliza y de la consiguiente amnesia. Termina por recuperar la memoria en el momento en que Kennedy visita Dallas el 22 de noviembre de 1963.

Se me ha reprochado más de una vez que desvele demasiado de los argumentos de las novelas que comento y me temo que ahora voy a hacerlo, aunque no diciendo nada que no esté en primera línea en la red. Jake y Sadie corren a Dallas y llegan a la habitación que ocupa Oswald en el depósito de libros de la escuela de Tejas cuando éste ha preparado ya su rifle y faltan segundos para que lo dispare…

Jake regresa a 2011 con la intención de repetir la experiencia de un modo mejor. El cambio ha sido grande y sus efectos los son también. Harry Dunning, que está paralítico en su silla de ruedas, le cuanta la problemática historia del mundo a partir de 1963. Nunca sucedió la presidencia de Lyndon B. Johnson, nunca tuvo lugar el movimiento de los derechos civiles y lo que sí hubo fueron grandes revueltas raciales. La situación empeoró mucho por una serie de terremotos y seísmos inexplicados que fueron destruyendo el planeta.

Al penetrar de nuevo en el portal se encuentra con que el hombre de la tarjeta amarilla ha sido sustituido por un hombre más joven con la tarjeta verde. Le dice que es un guardián de portal y que hay otros muchos portales repartidos por el universo. Estos portales, le explica, son burbujas temporales de una duración determinada en el tiempo, que desaparecen cuando cambia el espacio físico en que están situados.

Le explica también que viajar a través del portal no borra el pasado, sino que crea una nueva línea temporal hasta que el portal se destruye. Cuanto mayor es el cambio, más inestable se vuelve la realidad, mientras que los cambios menores pueden sobrepasar la realidad con cierta facilidad. La tarjeta, amarilla o verde, es un medidor de dosis de la defraudación mental causada por la exposición a los cambios temporales. Custodiar el portal es difícil, ya que el guardián ha de conservar una miríada de realidades en su mente en todo momento, lo que explica el suicidio del anterior guardián de la tarjeta amarilla.

Finalmente, el hombre de la tarjeta verde le pide a Jake que vuelva a dejar las cosas en su sitio porque podría verse destruida la realidad en sí misma. Y aquí lo dejo.

Como a casi todas las novelas modernas, y a las de Stephen King en particular, a 11/22/63 le sobran páginas. La narración de la vida de Jake en Dallas llega a hacerse tediosa y, cuando retoma el hilo de Oswald, lo más probable es que el lector sienta cierto hastío. Por otra parte, se ha señalado que King es grande creando personajes y ambientes, mas no tanto dando explicaciones y rematando sus historias. Pocas veces ha sido tan cierto como en este libro.

No se me malinterprete, no es una mala novela ni siquiera una novela mediocre. Está escrita con mucho cuidado y cariño y si no se parte de perspectivas equivocadas se disfruta. Lo que le falta para ser una gran novela es la tensión narrativa.

En la segunda mitad de los 80 Stephen King dio un bajón de calidad. Quizá It en 1985 cerró su primera etapa de creación literaria, llena de ideas nuevas y novelas brillantes. Vinieron luego años en que se ganó a pulso la fama de escritor soporífero y autorreferencial, durante los cuales muchos aficionados dejaron de leer sus novelas. Pero en el 2006 inició otra etapa en su carrera con Cell.

Cell, por más que no del todo nueva, es una mirada original a las historias de zombis antes de que comenzara la moda actual. King arranca con ella una época de madurez que va a dar buenos frutos. En 2009 le siguió La cúpula, su mejor novela en muchos años, en la que un pueblo de Maine se ve misteriosamente encerrado dentro de un campo de fuerza. La productora de los hermanos Ridley y Tony Scott están preparando su adaptación a la televisión en formato de miniserie de dos episodios.

En agosto de 2011 se anunció que el director de cine Jonathan Demme, el de El silencio de los corderos, preparaba asimismo una adaptación a la gran pantalla de 11/22/63. No es fácil saber si se trata o no de una buena noticia porque Demmeno está atravesando por su mejor momento narrativo, pero habrá que darle una oportunidad.

Una curiosidad, seguramente desconocida por la mayoría de los lectores, es que en el 2000 se estrenó en los Estados Unidos la película para televisión Timequest, que creo que no ha llegado a nuestro país. En ella un viajero en el tiempo llega hasta Dallas en 1963 para tratar de impedir el asesinato de JFK.

Esta columna no hubiera sido sin los comentarios de Mario Moreno Cortina para el texto y la peculiar visión de mí mismo que muestra Carmen Jurado en lo gráfico. Los dos cuadros que aparecen arriba en el dibujo son pulpo y zanahorias, que según ella son los atributos que me corresponden.

© 2012 Augusto Uribe

King, Stephen. 22/11/63 (11/22/63, 2011), Plaza & Janés, Barcelona, trad. José Óscar Hernández Sendín y Gabriel Dols Gallardo, rúst., 860 pp.

 

 

uribe01Augusto Uribe es doctor en una ingeniería, periodista y tiene otros estudios; ya jubilado, es presidente de una sociedad de estudios financieros. Ha ganado varios premios Ignotus y ha publicado en libros y revistas como el antiguo BEM o Nueva Dimensión, que lo tuvo por su primer colaborador.

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