TRES CORAZONES Y TRES LEONES: UNA UCRONÍA CIENTÍFICA DE FANTASÍA HEROICA, por Poul Anderson.

Tres corazones y tres leones es una novela de Poul Anderson, publicada en su día por EDAF en una variada colección, dirigida por Alberto Santos, que no alcanzó el éxito que merecía. Quien haya leído esta novela y otra del mismo autor, La espada rota, editada por Timun Mas en El Vuelo del Dragón y reeditada recientemente por Alianza en Runas, las encontrará relacionadas; relacionadas no por coincidencias argumentales, sino porque ambas presentan una realidad histórica en la que conviven de forma cotidiana toda clase de elementos fantásticos. Es una obra menor del Anderson de La espada rota, que no del de Los guardianes del tiempo, por más que se trate de una ucronía.

Una ucronía a la que, hace ya más de cincuenta años, recurrió el autor para ubicar en ella un universo paralelo, un mundo histórico-mágico que entrelaza la fantasía con la ciencia, la ciencia ficción y la leyenda. No se conformó para ello con ofrecer pinceladas como la de un protagonista a quien el rugido de un leopardo le recuerda el sonido de un motor Diesel, sino que este protagonista se interroga inteligentemente sobre cómo ha llegado hasta allí, constata que sigue estando en la Tierra porque las constelaciones siguen siendo las mismas y especula lógicamente acerca de las circunstancias que lo rodean.

A finales de 1943, en el curso de una operación de comando de la Resistencia danesa,  la Gestapo hiere gravemente en una playa del Báltico al ingeniero Holger Carlsen, un hombretón de 1’93 con unos hombros tan anchos que apenas aparenta esa altura.

“Holger Carlsen esperaba morir, pero no tenía tiempo para sentir miedo […] Se acostó en la playa, con la Luger caliente entre los dedos y disparó hacia las formas sombrías que saltaban […] En ese momento todo su mundo estalló en llamas y oscuridad.”

Se despierta en un mundo de fantasía heroica, en una Dinamarca medieval cuyo escudo lo componen tres corazones rojos y tres leones dorados sobre fondo azul, una Dinamarca tan extraña como fantástica. Encuentra una armadura, una espada y un caballo.

“Sacó la espada: era de hoja ancha, con cruz en la empuñadura, doble borde y muy afilada. Su mirada de ingeniero reconoció enseguida el acero de bajo contenido de carbono.”

En ese mundo va a toparse con todos los arquetipos del género, dragones, enanos, gigantes, elfos, trolls, ogros, hadas,  raras doncellas y caballeros, magos y brujas, que se inspiran más en la imaginería carolingia -artúrico-carolingia- que en la de Bretaña, de modo que la tierra es más germánica que celta.

Habla la lengua del país, está familiarizado con sus costumbre y su cuerpo reacciona en el combate como si nunca hubiera hecho otra cosa. Es un héroe que se presenta como tal desde el principio, no ya por su aspecto de gigante nórdico, como tantos protagonistas del autor, sino por su desarrollo vital. Su nacimiento es el típico de un héroe -Moisés, Amadís, Superman-, abandonado por sus padres y criado por otros.

Su primer encuentro tiene lugar con una bruja, a la que se niega a revelarle su verdadero nombre: la novela toma también elementos prestados de la “Materia de Bretaña” y del Folk Tale. Su carácter episódico recuerda de forma muy directa a las narraciones caballerescas medievales, en las que no existe un hilo argumental sino una concatenacióon de episodios.

Su segundo encuentro sucede con la doncella-cisne Alianora que, cuando adopta la forma humana, es una joven bellísima que se pone de su lado hasta el punto de compartir castamente su lecho con él, para darse calor el uno al otro.

“Tenía la costumbre, que a Holger le erizaba el pelo, de convertirse en humana en mitad del aire y volver a tomar la forma de cisne justo a tiempo para evitar estrellarse en la caída.”

Sus sucesivos contactos le hacen ver que está exilado en un mundo de hechicería y magia donde se libra la sangrienta batalla que hemos hallado tantas veces en novelas posteriores, la lucha entre la Ley y el Caos, en un enfrentamiento perpetuo que es el reflejo secularizado del que mantienen Cielo e Infierno.

En esta novela se inspiró directamente el famoso juego de rol “Dragones y mazmorras”, donde los personajes pueden alinearse como “legales” o “caóticos”, sacado evidentemente de lo que acabamos de exponer.

Los humanos son los principales agentes de la Ley, mientras que magos, brujos y otros seres maléficos están vendidos al Caos, aunque, por el contrario, hay también seres no humanos enfrentados a ese Caos que comprende ya casi todo el Mundo Medio.

Siguiendo el consejo de la madre Gerd, Holger se encamina al reino de Faerie, cuyos habitantes desconocen la enfermedad y la vejez, carecen de alma, son todos guerreros y brujos y no realizan trabajo alguno, que encomiendan a los esclavos. En la capital en la que nunca brilla el sol, quizá porque sus pobladores no resistirían la radiación actínica, se enfrenta a su primer rival, un caballero al que derrota clavándole su espada, pues el contacto del acero es mortal para ellos.

Holger es un hombre del siglo XX que no abandona nunca su lógica, por lo que se pregunta si las armas de los fariseos  serán de aluminio que sus brujos extraerán con su magia de la bauxita. Examina cualquier acontecimiento extraordinario con la mente de un ingeniero: cuando se enfrenta a un dragón emplea sus conocimientos de termodinámica para derrotarlo, lo mismo que encuentra la relación de una daga de magnesio con la luz ultravioleta. Es fantasía racionalizada.

En Faerie es recibido en el castillo de  belleza salvaje que domina el oscuro bosque en que viven aún unicornios y los Señores de los Inmortales cazan grifos y manicoras. Las damas le ofrecen sus favores y el Duque Alfric consulta con los espíritus y le dice que puede haber un medio de que vuelva a su lugar y su tiempo, aunque no es lo que desea Morgana Le Fay, la hermana de Arturo, que ha venido desde Avalon a por él.

Es invitado a la Colina de los Elfos, donde el tiempo transcurre de modo que, tras una noche de diversión, se sale cien años después, mas, avisado por Alianora, se resiste a entrar y entabla batalla con sus acompañantes. En el curso de la lucha advierte con sorpresa que está dotado de fuerzas, habilidades y suerte que desconocía, comprueba que el metabolismo de los fariseos no soporta el hierro y descubre que tampoco soportan un nombre sagrado cuando grita Jesu Kriste Filii Marie.

Parte vencedor hacia el Oeste, hacia el lejano Imperio fundado por Carolus Magnus, cuyo más famoso caballero cayó en Roncesvalles. Por el camino se va convenciendo de que no todo puede ser una coincidencia, que está allí para jugar un papel importante en aquel universo.

Supera los encantamientos de Morgana, resuelve los acertijos de un gigante que, al morir, convierte sus átomos de carbono en silicio emitiendo isótopos radiactivos letales que justifican la maldición de quien robe su oro, y desenmascara a un hombre lobo con razonamientos lógicos: todo se concita para que se convierta en el esperado Defensor que aguarda el pueblo humano.

El mago Martinus Trismegistus, magister magici, lo dirige al fin hacia el Norte, a la iglesia de San Grimmins, ante cuyo altar se halla la espada Cortana, hecha del mismo acero que la Excalibur de Arturo, la Durandal de Rolando o la Joyeuse de los reyes de Francia. Le acompañan en su viaje Alianora, que se ha enamorado de él, su fiel escudero Hugi, un enano que apenas levanta tres pies del suelo, y el valiente caballero sarraceno convertido Carahue.

Holger se reafirma en que pertenece a ese mundo. Quizá los más conocedores de las chansons de geste  hayan ya asociado a este Holger de Dinamarca con Olgier el Danés, el que venció a Carahue de Mauritania en la batalla y luego viajó lejos con él, el que sirvió a Carlomagno y se elevó entre los mejores de los suyos, el que fue defensor de la cristiandad.

Pero, cuando el lector espera más, el final se precipita y se disuelve en una breve alusión a su triunfo en ese universo medieval fantástico y a la experiencia que sufrió en el nuestro en una conferencia sobre mundos paralelos a la que asistió poco antes de la guerra.

No demasiado conocida, hoy difícil de encontrar, es una entretenida novela menor de fantasía heroico-científica, una ucronía ya antigua, pues su primera versión apareció en F&SF en 1953.

Anderson no se olvidó del todo de Holger, al que hizo reaparecer como personaje secundario de A Midsummer Tempest.

Y, por cuanto respecta al traductor, éste hizo bien su trabajo de recreación del universo mágico de la novela, con un lenguaje acertado.

© 2009 Augusto Uribe y Alfred Ahlmann

Anderson, Poul. Tres corazones y tres leones (Three Hearts and Three Lions, 1961), EDAF, Madrid, Ícaro fantasía nº 13, 1990, trad. Alberto Santos Castillo, rúst., 254 pp. 

Augusto Uribe es doctor en una ingeniería, periodista y tiene otros estudios; ya jubilado, es presidente de una sociedad de estudios financieros. Ha ganado varios premios Ignotus y ha publicado en libros y revistas como el antiguo BEM o Nueva Dimensión, que lo tuvo por su primer colaborador.

Alfred Ahlmann, director de la misión arqueológica española en Turquía, es doctor en Historia, profesor universitario en España e imparte clases en algunas universidades extranjeras: domina varias lenguas. Además de numerosos trabajos profesionales, ha publicado también artículos del género.

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