LA CIENCIA FICCION, GENERO Y RECURSO, por Jordi Font-Agustí

Una discusión clásica en teoría literaria es la que se refiere a los géneros. Qué son exactamente, cómo pueden dividirse, qué se entiende por subgéneros, cuáles son sus fronteras, qué pasa cuando un autor escribe una obra a caballo de dos géneros o subgéneros… Para estas cuestiones hay respuestas de todos los colores, y estar situado en una u otra posición del espectro tiene tanto que ver con la corriente teórica desde el cual se hace el análisis, como con la experiencia íntima como lector.

Hay quien tiende a querer clasificarlo todo y establecer una jerarquía de géneros, subgéneros y formas mixtas. Otros, dicen que la creación literaria es un espacio de libertad y que no hay etiquetas que valgan. Entre un extremo y otro, hay espacio para fijar algunos conceptos y sacar algunas conclusiones.

La retórica clásica clasifica (valga la redundancia) los géneros literarios en lírica, épica y dramática, de manera que sus manifestaciones serian la poesía, la narrativa y el teatro. Cada uno de estos géneros es dividido en subgéneros: los de la narrativa, por ejemplo, serían la novela y el relato; y los de la dramática serian la tragedia, la comedia y el drama. Hasta aquí, esta clasificación aún nos es útil, pero hay aspectos que nos quedan lejanos. Por ejemplo: en esta visión clásica, la oratoria y la didáctica también se tratan como géneros, y el género epistolar se considera un subgénero de la didáctica. Estas últimas clasificaciones, a los nuestros ojos del siglo XXI, que han leído lo que han leído, hacen aguas por todas partes.

En teoría literaria moderna, cuando hablamos de géneros, nos referimos al conjunto de obras literarias agrupadas según características formales y temáticas, las cuales responden a normas que regulan la producción y la recepción. De esta definición, comúnmente aceptada, se pueden sacar algunas importantes conclusiones:

Primera: Son les obras escritas por los escritores las que acaban conformando los subconjuntos que bautizamos como géneros; por lo tanto, los géneros son unos recipientes que cambian y se adaptan a medida que cambian las formas de las obras.

Segunda: La idea de género comporta la aceptación y el uso de unas reglas del juego, tanto por parte del autor como del lector; por lo tanto, si no hay esta sintonía entre uno y otro, si los dos no están conectados a la misma longitud de onda, no hay comprensión posible. ¿Cuántas veces no nos ha ocurrido que no hemos entendido un determinado texto, o incluso nos ha irritado, hasta que no hemos comprendido que, por ejemplo, no era realista sino satírico?

Hablar de los subgéneros en la actualidad es más complicado, porque el margen de definición y la variabilidad es mucho más amplio. He aquí algunos ejemplos de citaciones de subgéneros de la narrativa que uno puede encontrar en libros vigentes y reseñas recientes: novela académica, científica, negra, fantasía, de formación (bildungsroman), realismo romántico, terror… es decir: no hay un sistema de medida universal, probablemente porque la magnitud a medir no se deja.

Dicho esto, nos podemos preguntar: ¿era, es y será un género (o subgénero) la ciencia ficción?

Que lo fue, es evidente. Lo fue porque, entre otras razones, nació con la voluntad de serlo. Fue para fijar las reglas del juego que decíamos antes que, por ejemplo, el año 1966 John W. Campbell quiso establece los límites entre fantasía y ciencia-ficción. Otra cosa es la inútil discusión sobre si se trata de un género o subgénero mayor o menor: estaremos enseguida de acuerdo en que hay buena y mala literatura.

Responder a la pregunta de qué es ahora exactamente es complicado porque nos falta perspectiva, pero yo me apunto a la definición que hace Miquel Barceló“La ciencia ficción se ha acreditado como una narrativa de ideas, una manera de explicar historias en la cual el elemento determinante es la especulación imaginativa. (…) Partiendo de este punto de inverosimilitud, las narraciones de este género intentan responder a la pregunta “¿qué pasaría si…?” y a renglón seguido abordan un análisis de las consecuencias de una hipótesis considerada no habitual o que aun es prematura para ser factible en el mundo real.” Barceló la considera un género, pero lo hace acogiéndola en una definición suficientemente amplia como para que autores muy diversos se puedan mover en ella con comodidad. Los buenos autores, cuando abordan un género (o un subgénero), acostumbran a donarle una dimensión que antes no tenía, normalmente a base de extender la acción a otros subgéneros o ámbitos no habituales. Así han nacido la ciencia ficción policíaca, la ciencia ficción espiritualista, la ciencia ficción retro, la ciencia ficción ecologista, etc.

¿Y en el futuro? En mi opinión personal, la ciencia ficción dejará de ser un género o un subgénero para convertir-se en una forma, en un recurso literario, al igual que ha pasado con la novela histórica o la novela epistolar o la policíaca. Esto está pasando sobretodo en Europa, donde la mayoría de autores utilizan las reglas del juego y los procedimientos literarios de un determinado género en función de la historia que quieren explicar. Cada vez son más los autores del main-stream que han utilizado y utilizan elementos narrativos de la ciencia ficción sin que nadie les clasifique en este ámbito (Pedrolo, Ishiguro, Mulisch, Bellard, etc.), de la misma manera que no les han clasificado en otros subgéneros cuando los han utilizado.

Me parece que, abandonando las etiquetas, esta facilidad que tiene la ciencia ficción para ayudarnos a reflexionar sobre la tecnociencia que generamos y el futuro que queremos, la hará cada vez más atractiva para los autores del siglo XXI.

© 2007 Jordi Font-Agustí.

Jordi Font-Agustí

Jordi Font-Agustí (Badalona, 1955). Ingeniero y novelista. Ha publicado, entre otras cosas, El preu de la quimera (1992), Assassinat a l’Escola del Treball(1993), Els silencis de Betúlia (Premi Ciutat de Badalona 1999), Contracorrent (2000) y Traficants de llegendes (Premio UPC 2003). Algunos de sus trabajos se han traducido al castellano. Coordinó el volumen Entre la por i l’esperança. Percepcions de la tecnociència en la literatura i el cinema (2002).

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Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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