TODO LO QUE DESAPARECE, de Carlos F. Castrosín

Por Navarca

Con un tratamiento cuidado de los personajes, del entorno y de  la trama, esta novela de 372 páginas, consigue ese  “algo” del lector, de la manera que hasta éste, se ve involucrado en descubrir un posible final del libro. Pero empecemos por el principio.

La novela trata de las historias personales de dos personas a las que el mismo destino las une: el mundo de las grandes firmas de la cosmética, de la ingeniería genética, de las clínicas privadas haciendo experimentos altamente secretos, de las tragedias personales, de … , todo ello aderezado con imágenes unas veces de ciudad, otras de zonas residenciales o incluso de la playa o la propia autopista, que va enlazando la trama.

Todo lo que desaparece

Está estructurada en 4 partes: las dos primeras de muy parecida factura, de sendas presentaciones de los personajes, a los que la vida ha tratado de manera diferentemente igual- son personajes de cierto éxito/posición social, y algo de antihéroes, uno asciende otro está de retirada-, aunque no dejan de darle vueltas a sus propios miedos, para conocerse en circunstancias bastante extrañas…

Pues sí, Paco y Carmen, Carmen y Paco conocen secretos que el otro cree que desconoce. La relación entre ambos -se sienten extrañamente bien-,  toma un cariz rodeado de incertidumbres, de personajes que van apareciendo en la novela, cada uno aportando su granito de arena a la historia, y que hace que esta fluya de una manera natural.

Es en la tercera parte donde se desarrolla el quid de la cuestión, en el que empiezan a encajarse las piezas del puzzle que ha elaborado Castrosín. Persecuciones, coches que vuelan por los aires, antros de mala muerte, viajes pr carreteras secundarias… todo impulsa hacia una dirección: conocer la verdad. Carretera y manta para averiguar qué ha sido de un socio desaparecido,  todo lo que desaparece.

En fin, el autor analiza la sicología de los personajes, (podríamos decir que es una cf soft sin dejar de incluir pinceladas tecnológicas por aquí y por allá),  recrea sus historias personales, enmarcándolo en su entorno, a lo Wim Wenders, como en Cielo sobre Berlín apoyándose siempre en imágenes visuales que despliega ante el lector a medida que lee la obra. Así, la arquitectura, está presente con esos imponentes rascacielos de pasillos con muchas puertas y fachadas acristaladas… Las urbanizaciones residenciales, los centros comerciales, la clínica, la casa, el apartamento, todo forma parte de la trama, todo te hace percibir la realidad de una forma, hilvanada por la fuerza que ejerce en Castrosín la autopista, convirtiéndose así en una road–novela (el coche, la máquina, los laboratorios, las clínicas, todos enlazados por cientos de kilómetros de distancia. Podríamos hablar de escala, de magnitud, de percepción de las cosas…  Casi hasta me atrevería a decir que es una novela de carretera en la que hay que escapar hacia adelante. No hay salida atrás, todo lo que desaparece… desaparecido está.

Y si no, ¿qué hace un joven extranjero perdido el la playa con síntomas de intoxicación al que nadie parece preocupar? ¿Por qué tiene tanta influencia el amigo trepa de Paco sobre él? ¿De qué tratan los experimentos de la Clínica privada en la que trabajó Carmen ? ¿Y su amigo? ¿Por qué se toma tantas atenciones para con ella?

(c) 2008 Navarca

Todo lo que desaparece, de Carlos F. Castrosín. Juan José Aroz Editor, col. Espiral Ciencia Ficción nº 41. Bilbao, octubre de 2007. Número de páginas: 390. PVP: 15 euros. Portada: Koldo Campo

Texto de la contraportada

Todo comenzó cuando Paco Hidalgo recibió una llamada de Luis Betancourt, convocándole a una reunión en la planta 41 de Torre Espacio, la sede de NuRevlon en Madrid -dentro de uno de los espectaculares rascacielos del complejo empresarial Cuatro Torres Business Area-, una reunión en donde su vida, sin que Hidalgo lo supiera, iba a dar un giro de ciento ochenta grados, hasta sumirle en las circunstancias más abyectas y peligrosas que jamás pudo imaginar. O quizá todo realmente comenzó en un sitio y momento muy distintos, cuando Carmen Ponce, después de un día de trabajo agotador en los quirófanos de la Clínica Monterrey, se encontró a aquel joven misterioso por primera vez, paseando por una playa de Cádiz.

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Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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