LA MAREA DEL DESPERTAR, de Roberto Malo

Por Joan Manel Ortiz

¿De qué están hechos los sueños? ¿Son sólo imaginaciones de un cerebro en reposo o bien una puerta a otra dimensión, que se cierra cada vez que nos despertamos? Porque precisamente de eso trata esta breve novela de Roberto Malo que nos ofrecieron a finales del año pasado Egemón Ediciones, una nueva y pequeña editorial maña.

El protagonista, Jesús, un músico que toca en un cuarteto de jazz con otros amigos (esta es una novela de hombres, ya lo irán viendo), descubre con sorpresa que, cuando sueña, arrastra consigo todo aquello que lleve encima en el momento de dormirse. Es decir, que si va vestido con una camiseta azul, en el sueño lleva una camiseta azul, y si lleva un papel y un lápiz, en el sueño también los tiene y puede usarlos. Y lo que es aún mejor: al despertar se trae del sueño aquello que llevó, pero tal y como lo usó allí. Es decir, si tomó notas, las notas las tiene en el mundo real. Y si se lleva una cámara…. bueno, no voy a seguir. El lector ya se habrá podido hacer una idea bastante clara de las variantes y nuevos caminos que el autor nos abre con su sugestiva premisa.

Este hecho, el que el protagonista pueda acudir a sus sueños con objetos inanimados (y no sólo inanimados, no se lo pierdan), provoca que la mayor parte del libro transcurra dentro de los sueños del personaje principal y, que, como los sueños, sueños son (Calderón dixit), el lector se vea abocado a una sucesión de escenas más o menos oníricas por las que el sujeto deambula en su intento de conseguir pruebas de que puede viajar al país de los sueños y regresar. Ese es, sin duda, el punto débil del libro, ya que algunas veces el lector tiene que resistir la tentación de avanzar unas cuantas páginas para ver qué pasa a continuación, saltándose líneas y más líneas de farragosas descripciones. Malo se entretiene en describir los sueños meticulosamente y, la verdad, a veces se hace un poco pesado. No obstante la lectura del libro, en su conjunto, es bastante ágil (su brevedad, diez capítulos y una letra de cuerpo grande, también ayudan lo suyo a dicha agilidad) y, cuando se entra un poco en el juego propuesto por el autor, se llega a pasar un buen rato.

Narrado en primera persona con un estilo sobrio y conciso, sin alardes superfluos, el lector es partícipe junto al protagonista de los descubrimientos que este va realizando a medida que avanza el argumento, de sus sorpresas y de sus sustos. Pero uno no puede, algunas veces, por menos que preguntarse si todo ello, en realidad, no es sino un sueño que implicara que alguien está soñando que es capaz de llevar y traer cosas del mundo de los sueños (lo que quizás explicaría lo que cuento en el siguiente párrafo). Una especie de sala de los espejos en la que nos reflejamos hasta el infinito, para que nos entendamos. No obstante el autor no nos da pistas sobre ello y debemos dejarlo en una mera conjetura del lector, seguramente equivocada.

El desarrollo argumental (no el argumento sino el desarrollo que los personajes hacen del mismo) es un poco inverosímil en algunos pasajes, lo que le resta poder de convicción a la historia haciendo que se escore un poco hacia el sainete (tampoco es que parezca que el autor pretenda darles transcendencia al texto, más bien lo contrario). Es especialmente sangrante observar con qué alegría se va el amigo con el protagonista a su sueño, sin que ninguno se parase a pensar qué podría pasar si, en el transcurso del mismo, se separaran. ¿Es eso lógico? ¿Ningún temor? Bastante increíble, la verdad.

Por otro lado, no estamos ante un libro cerrado. El autor deja abierta una puerta a una posible continuación de la historia aunque, sinceramente, yo pienso que el argumento no da para mucho más de sí aunque, quien sabe, si se consigue una buena vuelta de tuerca podría reconocer que estaba equivocada.

La edición de Egemón es correcta, sencilla y pulcra, aunque no me guste demasiado la portada elegida, sin esas horribles erratas a las que parecen estar abonadas otras editoriales y la elección de este título (el segundo que publican, el primero de tintes fantásticos) es una apuesta por la originalidad y la frescura.

 

© 2008 Joan Manel Ortiz

La marea del despertar, de Roberto Malo. Hegemón Ediciones. Zaragoza, noviembre de 2007. Portada de Xaifu/David Daza. Formato: 14,5 x 23 cm.192 Págs. 13,50 euros. ISBN 978-84-935639-1-2.

Texto de la contraportada

Jesús, un joven músico, descubre para su sorpresa que tiene la facultad de, al dormirse, ir al mundo de los sueños con las mismas ropas, o falta de ellas, con las que se ha acostado en la realidad. De semejante modo, pronto se dará cuenta de que si se adormece en nuestro mundo con cualquier tipo de objeto el mismo irá con él al universo onírico; e incluso, una vez allí, puede traerse de vuelta algo del ensueño…

Como la curiosidad mató al gato, Jesús enseguida empezará a experimentar con los límites de su insólita capacidad, viéndose envuelto en las situaciones más delirantes, peligrosas y divertidas que se pudiera imaginar.

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Acerca de Interface Grupo Editor

Editamos en papel 75 números de la revista BEM entre 1990 y 2000 y desde 2003 hasta 2012 mantuvimos el portal BEM on Line. Tras múltiples problemas de software, decidimos traspasar a este blog los principales textos publicados en esos años. Interface Grupo Editor está compuesto por Ricard de la Casa, Pedro Jorge Romero, José Luis González y Joan Manel Ortiz.
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